Escritura de candado fónico

Bloques de libros, libros, libros,

ideas pinches de otros

pinches idiotas

escritura encima

contrabajo de candado fónico.

Otros libros,

no es escritura

es leer y otras personas

no son idiotas,

pinches, pinches, libros

escritos escupiéndome

ideas.

Otros autores

otras perspectivas

otras cercanías

interpretativas

caracoles decía Robin

pero Batman le escupía

decía: no, no, más libros, no

piedad de la que en el siglo XVII

era próxima cadencia de código civil.

Piedad escritura, escritores, no son idiotas,

no, pensadores, no escriban más

la tinta siempre del mismo color

como el cielo siempre allá lejano en una altura

circunfleja de sonidos, fónico teatro ritmo,

escritores, no escriban, no más, piedad,

libros por favor, dejen de verme como un sujeto

mejor contemplen mi más reciente vendaval:

arroz frito que no es Yakimeshi porque

libros más o menos traían una receta apócrifa

japonesa de la cordillera de los Andes, no, piedad,

libros, inquisición y Juan de Torquemada, peor aún,

leyenda negra de ser poeta sin distingos, peor aún

libros no, por favor, vallánse, no soy don Quijote,

ni lo seré, no, persiguen entonces escritores

ideas

no

idiotas

mejor no promulguen sus pensamientos

no

siempre del mismo color

parcialmente nublada

la tinta de este tendón: corazón

no, piedad, más libros escritores

no escriban idioteces

mejor

publiquen sus insignificancias

pero dejen a todos arriba

con la tinta y los años, con las almas,

es más, la espiritualidad terminó con la bomba de Hiroshima

pero en el año 2012 no había más muertos

que en otro año

sino en el 2015 y mejor olvidamos

pero escribimos

esas muertes

con

perfumes de vidas truncas y así

escritores

¿qué son sus palabras,

escritura?

Mejor ahí, piedad, como auto de fe,

no, mejor no, dejen de escribir.

Micro epistemología del desahucio

La perfectibilidad vital y los nodos simbólicos mal traducidos muestran la veracidad barrosa del fracaso. Si de enunciados falaces se compone el derrotero del sino, las nimiedades absorbentes muestran escuetos sincretismos morfológicos de la conducta en vías del final. Finalidades quedan plasmadas segundos después de la horquilla remanente, como la guillotina sanguinolenta en 1789, pero desde el sin sabor existencial del protagonismo nacionalista. Episodios contractuales que devienen en crisis económicas y residuos de la caída del muro de Berlín, composición entusiasta la encandilada sonoridad del decibelaje poético. Toda perfectibilidad vital estriba en su componente fracasado, porque en el designio terrenal las frases optimistas componen verbos sustanciosos que no dictan sentencias lógicas ni pueden arrobarse el privilegio de ocultar los síndromes raquíticos de la filosofía barata. Pero, si en la dubitación perenne se mueve el algoritmo del ser, los péndulos de la muerte fulminan el evento veratitivo con una álgebra que dicta de formal prisión a los sentimientos, desde la corruptela insidiosa del fanatismo. Entonces la antigüedad deja de ser una reliquia de polvo y el éxito de la perfectibilidad vital se vuelve en sí, realidad mortal para sí y para quién la conduce. El sistema social de la persistencia remota y de la constancia espacial, muestran claramente que el desahucio es una forma de conocimiento miserable y del todos conocida como fórmula de la trunca perfectibilidad de la vida, como esencia mutilada que no estriba en las condiciones de verosimilitud sino en el efecto postrer de la espiritualidad caduca y en vías de extinción. Si el fin del desahucio es una muerte segura, la perfectibilidad de la vida implica una conducta a través de los sistemas del conocimiento en detrimento de la esferalidad corpórea del instante asesino. El desahuciado conoce gracias a sus expectativas truncas.

Amor hecho

En los cuerpos

presencia

en los aromas

tacto

en el fuego

la piel

en toda unión

un beso.

La voz alta de un bloqueo

No importa en estos tiempos pensar, no importa la intuición de nuevas formas, no importa palpar conceptos ni construir sistemas. Ya no interesa el afán epistemológico de la modernidad. No importa si creo que estamos en una burbuja derivada de los simbolismos pretéritos. Nada de eso. Ni siquiera pensar teóricamente es importante. Ya todo parece un regreso al pasado inmediato. Ni si quiera puedo leer a los autores de moda, ni siquiera puedo encontrar un sistema interpretativo propio. Estoy atorado, bloqueado, emocional e intelectualmente. La voracidad de la obsolescencia, que lo vuelve todo caduco de inmediato, escribe sus reglas en mi alma y mi voz. Una vez pensé en un argumento filosófico que me salvaría la vida, la desobjetivación del materialismo histórico. Y pensé también en la hypermodernidad y pensé en un sistema dialéctico, capaz de explicar la virtualidad global. Puras pérdidas de tiempo. Puras falacias. Puras y simples figuras retóricas. Leí a Aristóteles y no valoré más el sentido clásico, no valoré más después de leer a Heródoto, no comprendí lo clásico, no, me extravíe. Y así, quizá desde mi falta de compromiso social, desde mis excentricidades lectoras, así, desde el hecho de leer autores que representan el más álgido conservadurismo, así, me fui dejando caer en este abismo torpe, en este sin sentido, en este simbolismo anacrónico. Y ahora, a mitad de un proceso de investigación, me encuentro fuera de sitio, empolvado, encapsulado en una torre de marfil.

Castle

Destroyed castle of images

and words seeing turnable pieces

of meaningless languages.

Who will build you up again

castle of million colors

castle of being and time?

We forgot you now

that the day arise single and happy

but your line, of dark sine,

is write by the flesh of History.

And the song sounds your skin of verse

skin that broke our silence and we cry

we felt down your river of sense

and we are nothing to be beside you.

Castle of images and words your speak

is one fluid stream of ancient knowledge

but we forget your rooms and we leave

your shelter because now we are making

the light side of the pillow of life.

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Nuevo videopoema Dementis Lux Factum

Directo de Vimeo: Dementis Lux Factum

 

Micro XXXXI

Soltó las tristes

manos desesperadas

contra el espejo de su amor

dentro de eternidades infinitesimales.

Changoidismo de una existencialidad en el genitalismo global

changuita peson negroMientras perdura el genitalismo global, la exposición exponencial de arrecifes corporales erotizados, el mito del chango que explota contra los nubarrones verbales del ser. La existencialidad maciza que conduce a los delirios del mítico animalismo humano es una copla atemorizada de salitre y sabanas africanas. No es más que la selva digital la que esconde los semilleros. Imagio mundi, imagio homine. Ninguna pieza del rompecabezas de la evolución puede sobresaltarse. Mutilatio cultis o de como sobrevivir en el ácido torrente de la virtualidad, digitalismo y exposición completa de los miembros: genitalismo ramplón, exacerbación pornotópica, explicatividad sonámbula: animalidad excretora de las reminiscencias prófugas, fugitividad de los changos, nuestros ancestros. Ahí, entre la muchedumbre de los eventos eternos, ese impulso de gritar, escandalizando los añorados retratos de la civilización. Antimutismo, mutilatio verba, contra ataque a la imaginación derrocada de los reinos del placer.

El hiperrealismo expone con toda certeza remilgosas figuras que aceitan el engranaje existencial. monkey gunVívida la cúpula de los tiempos establece terrenos propios a la exégesis mutilada. En fin, el pensamiento parece ser el mismo del planeta de los simios, el mismo que una figura del reaggeton o peor aún, el colonialismo del ego, de la presencia esencializada interior: animales de gimnasio, animales armados, animales sexuales, animales que no son changos, aunque lo parezcan. La animalidad se oponía a la razón, la ilustración buscaba el freno de los instintos. Las normativas religiosas no son otra cosa que los frenos a los impulsos animales. No es en balde mi esperpéntica changoidea, es mucho menos que un refrito de la lectura Naturaleza y Cultura de Leví-Strauss. Es por un sentido dionisiaco, un sentido que trasgrede el orden civilizatorio, increpando los cimientos mismos de mi tendenciosidad, lo que me remite a una pérfida apologética: si vivimos la genitalidad en la digitalidad de la globalidad el changoidismo representa un movimiento animalizado del mítico retorno a un epoquismo pasado. Don’t try to fool me. When the monkey man arrives we will be having oral sex and touching our skin. chango espantandoPero no se puede remitir a elaboraciones culturales, no se puede pensar, si quiera, en una mitología cultural del arquetipo del chango. No, tampoco es el signo del calendario chino de mi difunta madre, mono, el que escupo aquí. Es mucho más que eso, mucho menos que un motivo, una motivación, que se erige ramplonamente como fantasma de una vivencia nocturna, como residuo de una figuración erótica, como frustración psicodélica de una noche de primavera, una primavera: la mutación generacional en el tránsito de siglo. Y todos esos jóvenes protestando, no son acaso reprimidos por lingua changoidumtodos esos semi changos policiacos. No es entonces la represión, el instinto de sobrevivencia, la álgebra política, formas del animalismo. Si la sensates existía es quizá hoy cuando se convierte en demencia, es más, el genitalismo global es una fórmula simple de hedonismo, el changoidismo es una fórmula simple de exposición. Gritemos. vamos, adelante, sí, gimamos contra las pantallas luminosas. Escritura falaz, es más, falacia y tautología de la existencia sentenciada a una pocilga emotiva, eso es, changoidismo, elaboración raquítica del chango smokingser, esencialista, reduccionista, historicista, es más, no siquiera una simbólica ejecutoria del vacío sino un vacío ejecutorio del simbolismo informe. Esquina de los trinches cognitivos, trinche mental, experiencia, mutilatio verba. Non homine ad terra sino más bien el paso del chango, uh, ah. Alone, the monkey girl, with the very best breast ever build by nature, kiss him and suddenly the nightmare begins. We wish to be somewhere where we can be loved and we can’t loved those things that threaten us.

 

 

 

 

 

 

 

 

Lenguaje de Babel

Acometo la estancia del conocimiento

universal

pierdo ahí toda potencia

porque naufrago

lento

entre idiomas y palabras.

Descubro cotidianamente

el nombre de lo inexistente

me nombro hartazgo y despilfarro

pero soy un amasijo de hombres y signos.

Con un simbolismo estéril

-esterilidad de mi raíz heterodoxa-

falacias son mi estirpe

la consigna mustia

como todos esos nombres apilados

esos rostros desconocidos

esos fantasmas que escribieron

lugares y extensiones de tiempos ajenos

al presente que es un fastidio pictórico.

Sólo soy un ignorante que traduce su estupidez

al alfabeto cirílico de una familia patricia,

escribano del desgaste con la existencia a cuestas

igual que las tintas turbias de conchas

escriben en la playa la figura de lo efímero.

Habita en mí el lenguaje de Babel

pero disforme por las marejadas

de huellas indecisas

de caminos no andados

de alientos no entendidos

de imágenes sorpresivas.

Soy la palabra que ronda

los rincones del conocimiento

pero sin tacto ni caricia

sino con la violenta figura

de la oscuridad. Cortina mi presencia

corte rotundo de tiniebla, complot

personalizado, eco ondulatorio

que sigue las pistas de un caos infértil.

Galope de una ráfaga de silencio

sólo soy un ignorante

que descubre inútiles piezas

de lenguajes caducos en el terremoto

de la existencia humana.