Micro improvisación lírica

Acumulamos ignorancia
por las rendijas de todas estas luces,
digitamos destinos, fabricamos saltos
al inmenso fondo de lecturas innecesarias

Un fragmento de Grandeza Mexicana de Bernardo de Balbuena

En 1979 la Universidad Nacional Autónoma de México editó el poema que menciono. La edición incluye una nota biográfica. La versificación del esplendor mexicano queda patente en las líneas de Balbuena. Aquí se expone una selección musicalizada con la Misa en sol a cinco voces de Manuel Sumaya.

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Do we find a place?

I’ve flown inside

and inner manners 

spoke to the Chaos strength.

I’ve left away the love

and shadows broke my self.

One miserable tongue delay

our shinny time. Do we forget

once the tear we cry? We own

sinner solitude… and we sleep

above critical desires. On the shame

that build us every day, there’s a second

breathing against the flow under our eyes.

We shall be given to the eternal river

this voice should be shoot by this

image of being the poorest on the rest of the world.



La gata de Cicerón 1939

17 años siendo Romulaizer

En septiembre de 2001 no sólo ocurrió el desastre de la metafísica terrorista yanki-islámica —motivación más cruenta de mis rasgos esquizoides en un realismo hipermoderno— sino también, en un escenario temporal previo pocos días antes y en un contexto territorial distinto, en la sierra de Chihuahua, un grupo de jóvenes se dirigió a depositar, a liberar, a reincorporar al tao cósmico, las cenizas de una mujer. Tres hombres y una chica emprendieron el viaje desde Ciudad de México, desde Xalapa, hasta la capital chihuahuense. En el mercado de fayuca el pasito adquieron las gorras de segunda de los Wizard de Washington.

Una mañana despertaron temprano y tomaron el CHEPE. Almorzaron algo al llegar a divisadero, donde buscaron un sitio apartado, lo más íntimo posible, para la hazaña de liberación. Las cenizas de un madre soltera, vapuleada por los hombres a quienes amó, fueron reintegradas a la macro estructura serrana. La mujer, que dejó a 3 hijos sin madre pero no en el abandonó, encontraba así otra vez el mundo ahora en polvo, tiempo y viento.

Éramos 4 jóvenes, en el foximos democrático, viajando por México. Ella y uno de ellos eran novios. Ambos rebeldes, artístas, creadores, sentimentales y explosivos. Otros dos estudiantes universitarios, uno mayor, de psicología, otro menor, de antropología social. Todos unidos por el motivo común de un viaje entre el Mictlán y la región Raramuri. Ella y él siguieron su ruta por el CHEPE hasta los Mochis. Los universitarios volvieron a Chihuahua para reincorporarse a sus actividades escolares. La mañana siguiente fue el 11 de septiembre de 2001. Ella marcó a casa de la tía: ya se chingaron a los gringos, dijo. Televisión Española transmitía la atrocidad más increible de todos los tiempos televisados.

Las gorras de los Wizards eran idénticas: Romulaizer, Emilur, Luisástica, Gonzuki. Cuarteto juvenil en la Sierra de Chihuahua. Desde 2001 no dejo de ser Romulaizer.

And no religion too

Imagine there’s no heaven

John Lennon

 

Drug time

we cry again

over sins and solitude masks

we deserve this smashed tongue,

we try always to rise somebody affection

but we own shadows… above us

singleness fulfill us, plenty of us

will die tomorrow:

Which is the meaning of strong

families? When we scroll this tinny

appetite —this swallowed sexual instinct

hazarding our memory and body—

we crawl down the being and the bee and the do

is nothing else but the way we were again

a curly, perverted, shinned capitalistic age.

Our coin is against us

and we are against the monkey man

that climb over our heads

smiling for the audience.

Do we deserve our latin names?

We can’t handle the mistake

of being and our sorrow speaks

louder than the sun.

We forgot as we forgive.

Please don’t punish the destructive landscape

insulting this minute,

please, call 911

and let me be miss understood

the rest of this machine life.

 

 

Pixelandia again

Nano señalética interior

Aquí —¿dónde?— está un paisaje

desoladoramente inscrito

en nuestras voces: éramos también

un tropel de andamiajes futuros.

Caímos a la atmósfera de un alma

universal, desbrozamos infancias

con el escalpelo satinado de la vida.

Fuimos menos que un enigma fugitivo

fuimos una tediosa película de caricaturas

para adultos… falsificamos eso

lo que nunca estuvo en nuestras manos.

Soltar

Dentro instantes

contra fluir

instintos,

primavera electrónica:

pétalo cincelado de desprecio.