Nostalgia

Algo de tu ausencia está conmigo

mientras como chocolate con almendras

y doy la vuelta a la tienda de la esquina.

 

Nadie lo cree, pero ahí estás,

tú eres ella. Ella es mi madre;

nos reunimos a conversar y jugar cartas.

 

Sigo pensando que no te veré

para cuando el nuevo sol alcance el horizonte

y tus pasos se alejen de este corazón.

 

Tírame un beso dulce,

hazme sentir que sigo vivo,

pero déjame sentir que no regresarás.

 

En la Antología Hasta agotar la existencia III de la editorial Resistencia editado en 2007. Prólogo de Vicente Quirarte

Último amor

Quiero que seas mi último amor

así como el primero pero el último

así como el segundo pero el último

así como el tercero y el quinto

pero quiero que seas mi último

pedazo de almohada sobre la faz de la tierra

para soñar y cantarte

para esperarte

para desearte toda la vida

todos los días que tengamos por delante.

 

Quiero que seas mi último amor

como el primero pero el último

como el sonido, como el silencio,

como el estruendo del mar,

como tu nombre de luna llena

como tu ombligo de estrella

pero que seas mi último amor

quiero que seas

nada más para que seas como ninguno otro

amor haya tenido sobre la faz de la cama

y que seas la almohada donde imagine

sentir la calma, frenar la astucia, poner distancia

a la pesadilla, dislocando de ternura

el embalaje soberbio de mis angustias.

 

Quiero que seas mi último amor

para olvidarme que ame antes de ti

contigo sin ti buscándote extraño

por los pasajes sombríos

de infinitas guerras pasionales

y nostalgias enfermizas

y que sin ti no hubo filo de tiempo

ni daga o cuchillo

que fuera certeza de vida

pulsión instintiva

fuerza, acción y contracción inesperada

o parto prematuro o aborto seguro

o baladas compuestas y neuróticas fiestas

con chochos psiquiátricos y ácidos cruentos

y viajes orientales sin geishas

y templos ancestrales de impulso mortuorio

y fin de orquesta y cariños fríos y exigencias feas.

 

Quiero que seas mi último amor

porque si hay uno primero

yo quiero que seas el último

para olvidarme que ame antes de conocerte

y que al amarte olvido cuanto antes haya amado

porque sin ti no habría sido posible

cantarle al venado su canto de cuna

ni ver en el cielo la luz entibiada

del sol en tu nombre de luna

llena de mieles insospechadas

y no de caricias amargas

llena de aliento y de alegría

y no de falsa palabrería

llena tiempos, llena de espacios

de cuales todos yo quiero optar

por ser contigo el último tiempo

el último espacio donde perdure

el dulce golpe de besos ciertos

de besos vivos

de besos nacientes

de besos poblados

de besos golosos

de besos soñados

de besos y colores

como mariposas en el vientre

como chocolates derretidos

como llanto compartido

como este silencio vivo

que todos los días me dice

quiero que ella sea tú último abrigo.

Amor imposible

Nuestro erotismo imposible
contra la estancia húmeda
de la juventud disuelta,
nuestra boca incierta,
ajena la tuya,
la mía terca,
ojos los años
las caricias tuertas;
las tuyas de otro
de nadie
las fuerzas
de mis caricias:
galope masturbatorio
ante mi naturaleza.
Contra el diámetro opuesto
tu vida desconocida
contra el aliento tuyo
tu hombre, tu amor, tu lengua
de saeta, lóbrega forma
la cápsula, marcada la hora,
despedida, nuestro imposible recuerdo erótico y a ciegas.
Este tiento quebrado
imposible por do sea,
tiento esparcido en mi soledad de fiera, renuncia a cada paso
renuncia por donde sea
al estrechar de tus senos
de tus profundos alientos
de tus bocas y tus lenguas
renuncia sin cerciorarse
si renunciar a ti desea.

Rasgos fragmentarios entre la modernidad y la digitalidad

No es un intento ególatra. Basta ya de egopatía necropática. veamos qué hay en el mundo, qué hay en derredor. ¿Búsqueda torpe el aliento encima de los años? Así es, una indagación más dentro del bosque de la historia. Amaneceres, tardes, minutos matutinos. Todo de golpe. Vivir el cambio de siglo fue un tromba de emociones. Recorrer el XX y conducirme al XVIII. Exploraciones que no pueden negar la lectura de Jean Françoise Lyotard y su Condición postmoderna. Reiteración y controversias de escuelas distintas con Jürgen Habermas sonando, con las revisiones no hechas y los auspicios torpes de la occidentalidad estructuralista: antropológica, lingüística, literaria. Y desde esa modernidad apabullante, destrozada, desde el metarelato anticipado de lo cortante, surge este espacio sin nitidez ni señal salvo la que implica el diletantismo humanista. Ese humanismo digital que incluye revisiones de hemerotecas digitales, que incluye la digitalización del mundo, de lo humano. ¿Naufragio este intento?

He transitado por distintos períodos creativos y mis indagaciones no se traducen en publicaciones o en créditos académicos. Indago la vida y la obra de Ignacio de Luzán Claramunt de Suelves y Gurrea en el ámbiente digital. Estudié antropología social en la Universidad Autónoma Metropolitana durante 2 años, luego lengua y literatura hispánicas en la Facultad de Letras de la Universidad Veracruzana. Actualmente estudio Historia en la misma casa de estudios. tengo un perfil académico muy extraño que no logra comprender la vida institucional. Mantengo intereses diversos. Aquí trataré de plasmar una radiografía de porciones de mis más improductivas hazañas intelectuales.

 

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