Blogging poetico

La conspiración del trofeo inmaterial

Así las entrañas de una reacción en cadena, los astros escritos en la luz, las figuras de cera derretidas en el museo por mal mantenimiento. Gris costra el espectro de la juventud. ¿Cómo se consigue un efecto duradero cuando la cristalina faz del lenguaje es una turba de años acarreados con sigilo y ademanes de mozo raquítico? Nada bueno esconde la carne en el refrigerador, nada queda registrado junto al canibalismo existencial, no, nada es una lóbrega tormenta de recuerdos. Pero ¿acaso los días traslucen una estatua de memoria fútil y arborescente? Por si eso fuera distinto de la espiral ancestral, los caldos de cultivo de la canción están recubiertos con el magma del desprecio. Luego el volcán de la tristeza y su erupción, atardece, galopa el sol en el horizonte, lo que quede de él. Y las mañanas son un refugio tardío de crispados eclipses espirituales, los años, los días, las horas, todo es una figura rota de porcelana, todo es un sonido abierto, un escupitajo de palabras. Y nada está claro salvo la marcha incesante del capturado esfuerzo, de la tópica columna que vertebra la reminiscencia de una monotonía acuosa.

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