Esparcimiento fútil

Abandonar el espacio de los años al tiempo de las canciones, silencio, de nuevo. No estar encima de nadie ni contra algo en sí definido. Costra, figura de hielo. Amores y platos sucios. Pensar desde la soledad es abrir los ojos a una distancia envuelta con la piel de la luz. Distancia: eso que vemos todos los días. Igual es el fulgor de las estrellas, añorada y melancólica forma de un romanticismo pleno, el que nos atropella. Lo humano ¿qué es? ¿Acaso estabas conmigo cuando decidiste irte? No lo sabremos, pero no importa.

Tacto y animalidad surcan el litigio de nuestros cuerpos, contra torrente de emociones. Hace tanto que no tengo sexo con amor, hace tanto que no amo con sexo. Y de entrada la cicatriz de la atmósfera, moralina y ramplona, es como un vaso de ácido lisérgico. Contra ataque del tubo galáctico, mi vista sonámbula de ti. Duerme mi sueño una vigilia torpe, no por torpe inferior. Así, en escondite, el libertino sigo siendo yo. Como fábula de Esopo, mejor de La Fontaine, el cenicero que dice: deja de fumar. Y yo, aquí, con este teclado sucio, con mis perras durmiendo, con la cena por hacerse, recojo el recuerdo de las setas que compré para hacer una sopa deliciosa. Todo termina siempre en las calles y en el envoltorio ese de tufo de gran ciudad. Entonces descubro el odio a esta Xalapa, que no es odio en sí sino rencor. Me noto poco asimilado. ¿ver porno? Ahora no. Necesita mucho más que tetas, culos, vaginas y dildos. Pero la clase política, los diputables, existen. No sé cómo, pero evado el mundo y así, como perdido en el presente, que para mi es un pasado incesante, todo queda resuelto en un par de galletas de animalitos que se me antojan porque recuerdo que las comía de niño.

Contra ataque maestro: la limosna afectiva del día de hoy, mis perras y el abandono. Conquista esa cima de desprecio, dicta una charla, expón tu punto. Patrañas. Entonces el automatismo no radica en la felicidad ni el esfuerzo. El automatismo se consagra en la dimensión muda de los años. Auto mata mata auto. Conferencias posibles, ¿la vida de una persona que no existe? Hacerla existir como tarea de empresa multinacional, como cadena de televisión. Charlatanería, todo el tiempo, toda la historia. No en vano cualquier es una exitosa y ejemplar figura pública. Patrañas. Mejor chistorra con jamón serrano y chorizo de Pamplona. ¿Dónde esta el rey de los embutidos de Perote? No lo sé. Pero hay ahí una excelente tortería llamada Covadonga. Nada más que un antojo de un recuerdo infantil.

Como la escuela de todos los años, cada otoño la vuelta al momento congelado, congelaticio. Imaginatio res novum cogito. Falso latinismo. Libertino. Exiliado de las cámaras y los circuitos de socialización acreditada. Galope y símbolo de Fa mayor sostenido. Tesitura informe, la introducción a los cortes longitudinales del aburrimiento.

buzon con indecencia

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Jürgen Habermas quote

“En el curso del siglo XVIII, la literatura, las bellas artes y la música se institucionalizaron como actividades independientes de la vida religiosa y cortesana. Finalmente, hacia mediados del siglo XIX, emergió una concepción esteticista del arte que alentó al artista a producir su obra de acuerdo con la clara conciencia del arte por el arte, La autonomía de la esfera estética podía entonces convertirse en un proyecto deliberado: el artista de talento podía prestar auténtica expresión a aquellas experiencias que tenía al encontrar su propia subjetividad descentrada, separada de las obligaciones de la cognición rutinaria y la acción cotidiana”

 

La modernidad, un proyecto incompleto, en La posmodernidad. Hall Foster editor. Kairos, 2002, p.29

Micro 11

Harto de este retórica mía

confundo los mejillones

con metáforas de la antigüedad

aunque allá no había spaghettis.

Relatoria de un encuentro ahora añejo

El año anterior

estamos

contra las persianas

envueltos en una bloody mary.

La lencería ayuda.

El afrodisiaco ayuda.

El sexo no espera.

Pero el sofá es gris

y nosotros de colores

humeamos risas y aromas nuevos.

Tus muslos son pradera de mis manos

mi lengua

lápiz de tu boca.

Pradera en boca mano dibujada

tu escondite es el refugio de mi aliento.

Somos eso el año pasado.

Dariana no es Dariana, Luzán no es Luzán, Dios no es Dios

Mi excelsa cobardía, el frenético impulso de lo indescifrable, colapsos del prístino siglo XXI. Todos los bailes de todos los tiempos, todas las mujeres, todos los hombres de letras, todos los creadores. Universo en frecuencia modulada. Traumas personales, ella, el autor y Dios. Todo eso que quedó registrado en esto que soy. Ella no es ella, Dariana. No es la poesía de Ruben Darío ni tampoco una emperatriz Persa. No es la joven que vivía en León Guanajuato, no es el enigma de mis pesadillas vueltas realidad ni de mis fracasos amorosos. No es mi amor imposible, no es ella. Es Dariana y su nombre rompe todas las primaveras el eco de mi existencia. Y Luzán, 300 años antes nacía. 300 años después lo ignoraba. El atentado de las Torres gemelas no es nada. La destrucción emotiva, el despojo de una clase media, mordaza de mis adentros, lúgubre perspectiva de una luz que se extingue. Dios no es Dios, por mostrarse u ocultarse en iglesias y credos, en dogmas, en retahílas bíblicas. No es Jesucristo en la Cruz ni es los apóstoles ni tampoco la Iglesia Católica Apostólica y Romana. El siglo XVIII no es es siglo XX ni el fin de mi inocencia, de mi trunco intento de ser antropólogo es otra cosa que una consagración de mis berrinches y lloriqueos por la muerte de mi madre en el año 2000. Dariana no es Dariana ni Luzán es Luzán ni Dios es Dios porque yo soy eso que recuerda una vida pasada. Soy ese que no entiende su historia genética ni sus raíces porque el degenere me ha dearraigado o porque vivo el arraigo a lo imposible por desecheble y nulo, por su espacialidad pretérita y sus condiciontes argumentativamente prejuiciosos. Y eso que fue un baile, mi mejor baile, eso que fue una lectura, mi más apasionada lectura, eso que fue mi desamparo, mi más hondo desamparo, son Dariana, Luzán y Dios. 

Repeler la combinación genética, multicultural, multiétnica, contra la marea de los hechos y las personas, de los grupos y las sociedades, de los impulsos abiertos y cerrados en mi decadencia perpetua, decadencia deportiva, física, moral, estética, cultural. Porque mi raíz apache puede ser el motivo de mi rebeldía, porque mi raíz insumisa me hace un vándalo de la cultura. Porque perdí mi centro y no lo encuentro, porque a ella la he visto cercana a mi desde antes de nacer. Porque entiendo a Luzán como si estuviera desnudando a una mujer amada. Porque a Dios no lo conozco ni lo conoceré ni tampoco tendré fuerzas para acercarme a él. Soy ese tibio del que previene la Biblia, soy ese cobarde que grita desde un balcón para que nadie lo entienda, soy ese estúpido que no sabe latín y pretende comprender a un erudito español. Porque en el fondo las rutas de mis ideas no son puertos seguros, porque no creo más en el amor, porque las maravillas de mi tiempo no son compatibles con mi desprecio y mi rencor. Porque la felicidad no es un cuento Hollywoodense ni tampoco es un acto consagratorio. 

Al final de mis días, cercano o lejano pero final al fin, no podré derribar los recuerdos que quizá ya desde antes de ser recuerdos me engullen: ese día y esa noche y ese baile, ese ruido que no termina, que alimento, esa cobardía de ocultarme, de perderme en un infierno tan pequeño, tan infame, tan ridículo. Infierno y soledad que son mi voz ventilando lo que no es: Dariana, Luzán, Dios. En ese intervalo la composición y el margen del terremoto vital. 

No seremos caricia

ni sol de medio día

no seremos mar

ni prado o estanque

no seremos amigos

ni seremos amantes

no seremos tiempo.

Seremos algo perdido en lo eterno

algo que se juntó para romperse

que se rompió para alejarse

que se alejó para olvidarse.

Seremos ese olvido

insatisfecho de años.

Una canción

DISCURSO DECLARATORIO DE UN AUTOSOMETIMIENTO

Desde una periférica y desinformada visión de la realidad, bajo una concepción mesomatieralista y postmercadotécnicista, en vías de una extinción y asidero seguro, remedo los influjos verbales que no tiene sentido cuando las ansias por ostentar un algo llamado reconocimiento fallido son todo menos un cheque en blanco en el cual poder inscribir los apelativos de mi acta de nacimiento. La longitud del dato histórico trasciende toda interpretación etnológica, para abrir paso un acto evocativo de una edición española de 1890 donde la literatura cuenta con la etnografía como una de sus formas. Lo longevo no es más que una estructura demiurgica y grandilocuente, falacia y argumento escueto, como los silogismos aristotélicos que dividen, en una hipótesis de trabajo filosófico, la lógica en la distinción teórica y práctica. Quizá no fuera Aristóteles sino Descartes el que estableciera esta diferencia, pero a quien le importan ahora el jarabe de rábano yodado, la emulsión de Scot o el aceite de hígado de bacalao, si al final de todo ensayo, al final de todo texto, al final siempre queda una hermenéutica vacua susceptible de psicoanalizarse. No, el ajo y sus pieles no son las escuela de Frankfurt ni tampoco la lectura de Erich Fromm es un variable segura. No, nada de eso. Al final también los intelectuales tienen su predilecciones, sus agrupaciones, sus tendencias, su privilegios, sus preferencias, pero también son humanos. 

Mucho más allá de la intención rota, del discurso roto, de la lingüística aplicada o del conocimiento actualizado de la gramática de mi lengua materna, que a duras penas hablo, los circuitos así estables como dispares son una radiación de la pocilga desde la que veo el destructivo trance de un pasaje de siglo a otro. Y soy parte de la destrucción y no de los artistas, poetas, escritores, cineastas, creadores, oficiales, en el sentido gubernamental, institucional, pero también en el sentido del oficio. Y si leen a los sociólogos franceses, y se creen que saben de cultura, y si anotan y apuntan ideas de filósofos alemanas, y si los nacionalismos siguen vigentes y se cree el nacionalismo es una pauta multicultural, se olvidan del proyecto civilizatorio y entonces yo no soy más un transgresor menos en la faz de la globalidad. Todos los años hay nuevos valores, nuevos símbolos, nuevos y nuevas generaciones, y ya la mía ha hablado y ya mis contemporáneos y los que siguen están arriba y ya ahora el temor de saber que al final de cuentas no se mide la vida por lo vivido sino por el mérito tecnócrata: reconocimientos, premios, distinciones, apoyos, viajas, talleres, cursos, charlas, conferencias, congresos, etcétera, etcétera. Productividad a todo lo que da. Y mis veinte años a la mierda. Y mis treinta según entiendo que el mundo de los hombres no ha dejado de girar y que en ese movimiento los que antes eran ahora son otros y otros somos todos, pero yo me mantengo como un ancla, aquí, fijo, en ese recuerdo, en ella, inexistente, imposible, fantasmagórica. Y luego viene las recriminaciones de los libros comprados y no leídos que me pasa desde que estudia antropología. 

Las ciencias de la cognición quizá incluyan un apartado a la historia del conocimiento, quizá también bajo la lógica que ya planteaba Lyotard y otros, porque como dice una antropóloga a ella no le interesa la sociología del conocimiento, pero a mi sí. confesing the caosY entonces lo que antes era filosófico ahora es lenguaje y lo que antes era discurso ahora es cultural y lo que antes era historia ahora es transdisciplina y lo que antes era poema ahora es un vídeo y así todas las cosas y las instancias actualizándose y el lugar en el mundo que me ha dejado lo que hice, lo que dije, lo que grite, lo que sufrí, lo que pensé, lo que sentí, lo que ahora no es más que un flujo de escritura automática, es además de este automatismo, una muestra de cómo el sistema, el mundo, los medios de comunicación, el poder, es ejercido en todos sus niveles; desde el hombre menor, crecido que te decía eres bueno y que ahora te ve para abajo porque no alcanzaste el éxito, hasta el viejo hombre reconocido y la figura primordial que te ve para abajo porque no has conseguido ninguna distinción ni título ni tienes abolengo alguno, hasta los maestros que te ven para abajo porque aprenden de ti y en lugar de reconocer simplemente te hacen a un lado y todos esos jóvenes que oscilan entre los 20 y los 28 años que te ven para abajo y que de pronto dicen: ese es un nerd, es un matado, es alguien que no va a fiestas, que no tiene problemas de pachanga, y todo eso es visto y sopesado porque también uno desde adentro aprendió a verse para abajo a ver para abajo a estar agachado, menguado, desde ese salto, y ella estaba arriba y desde entonces yo estoy abajo, como la canción de Televisa o las radios de Televisa o simplemente como los motivos de las canciones de moda de Belinda y no ser Freud ni tu mamá y entonces descubrir que pensar no vale nada, que leer no vale nada, que escribir no vale nada, que nada, nada, nada de lo hecho vale nada, porque todo es un filtro imperfecto o macabro donde el maquiavélico edificio autoconstruido ha sido realidad. Entonces, mucho antes de decidir arrruinarme, mucho antes de rendirme, mucho antes de comprender que no quería jugar a la tecnocracia mexicana, que no quería ser un hijo del panismo foxista ni calderonista, que no quería, que no podía, aceptar el ethos ni el pathos vigente, mucho antes de eso la fiebre rotunda de mis cavilaciones, mis traumas amorosos, el cerco del fantasma de mis padres, de mis abuelos, de sus grandezas, sus hazañas. La historia de un gitano que tocaba la guitarra, vidas pasadas. Eso mismo. Hasta que llega ella y entonces hago el esfuerzo más grande de toda mi vida y mi cuerpo no puedo más y mi cerebro revienta y me convierto en un trapo desvencijado.

Todo eso y después leer autores franceses, leer pendejadas, comprender que Gabriel Zaid es un autor y además, comprender que no puede vivirse la mitología maya del Popol Vuh, comprender que no hay formas más occidentalizadas que las alfabéticas bajo la lectura de Giorgo Raimondo Carmona, perderse, todos los días, en relecturas de copías y autores de una carrera trunca: Naturaleza y cultura, de las Estructuras elementales del parentesco de Lévi-Strauss. Pero olvidar, por completo, las charlas escuchdas de Marc Auge, las palabras del neomarxismo de Michel Kerny, olvidar la inocencia, olvidar todo de la mano de Carlos Castaneda y Don Juan Matus. Olvidarlo todo. Todo, todo hasta el nombre y el acento al hablar. Todo. 

Y mucho más que comprender las estructuras presentes, mucho más que aceptar el estructurlismo de Todorov o de Barhtes, mucho más que encontrarme la intelectualidad francesa, mexicana, alemana, italiana, rusa, mucho más que creer que hay un lugar para mi en el mundo, estoy convencido de los entrecejos y pasajes vacíos en la poética incierta de las confiuraciones personales. Mucho más que acatar los ideales del hombre de Play Boy México, mucho más que entender que el cuerpo es un recinto, mucho más que asumir este autosaqueo a mi alma, contra los huesos de una juventud que parece renacer, sostengo los candiles de proyectos que no pueden cristalizarse. Debería leer a Whitman de nuevo, debería volver a algo más apacible y menos egoista. Pero no puedo tener conciencia ni puedo tener razón ni puedo si quiera dejar de lado los pezones hermosos de las modelos de revistas para caballeros y todo eso es sincrónico a este vocerío ramplón. Todo eso. Todo.
actress and audienceLa macro estructura de la globalidad se nutre todo el tiempo de vivos y muertos. La mecánica es malthusiana desde la visión exponencial. Pero no, nada de lo que puede pensar es un atino. Mis ideas, mis textos, mis creaciones, son ocurrencias. En el siglo XVI hubiera sido objeto de un auto de fe. Ahora el castigo es vivir, es respirar, es ver, contemplar, observar. Desde la televisión y sus comunicaciones dominaron y rompieron los límites de mi conciencia, rompieron mi corazón, mi alma, mi cerebro, mi sistema nervioso. Soy una muestra de lo fácil que es derrotar a una persona, de lo simple que es hacerlo a un lado, inculcarle la vergüenza, acorralarlo, despojarlo de su dignidad, someterlo a las disposiciones ajenas a él. Todos ejercen su poder sobre mi, todos, todas, como una simple cometa, que es controlada desde la tierra, mi vida es un trozo de papel a la deriva. Los mensajes televisivos, los canales, el afán del mundo, el encierro, la incomprensión, la exclusión, es algo que se agudizó hace años y ahora desde este margen estúpido soy un hombre que no ha sido asimilado por nadie, por nada. Ni los grupos, ni los individuos, ni yo mismo, puedo romper este juicio rotundo, oscuro y pesado, de que no valgo, de que no puedo valer, porque rompí las reglas y sufrí castigo, porque transigí, porque no fui lo suficientemente fuerte y por eso estoy solo, por eso tengo este blog, por eso escribo, por eso siento rencor y odio, por eso decidí lo que decidí y a nadie le importa.
POR TODAS PARTES HAY OPORTUNIDADES Y EN TODOS LADOS HAY PERSONAS QUE SE EMPECINAN EN SER LO QUE NO SON

YO SOY ESO QUE NO SOY Y NO SOY ESO QUE QUIERO SER

VIVO ARREPENTIDO Y ME CASTIGO SIN ENTENDER

PON LA OTRA MEJILLA ESTOICO DE MIERDA

Algo mucho menos amable de lo que creo es la manera en la que intento decir estar en guerra desde hace 12 años por una mujer.

 

Forget it all

Here no one read

no one can touch

a piece of thing

a tongue

a rapid move

neither a toy

nor a blue 

sad 

song.

Here no one read

no body could

be teached or sang

or felt or junped or skiped or destroyed.

No one read

no one could run

into the inner voice

of these employed words.

What if you sit down and joy?

Forget it please

no one can read here

neither can jump

nor speak or close

this window is not for come.

Get out to the world

and be happy with others

don’t care at all about

this silence told.

Lo que veo cuando camino todos los días en las calles de mi ciudad a propósito de un líder de izquierda que vi hace 14 años y hoy volvió a dar una plática aquí donde vivo

Soy uno de los hombres

decepcionados

de las alternativas

un observador

de las causas perdidas.

Soy un joven sin esperanza

que ayuna utopías

rompe libertades

inventa ataduras. Solapada

la vida es más como con Visa.

Todos los días y años del futuro

remoto son fallido intento

faltada memoria

fósil lucha

torpeza vital. No, el mundo no va a cambiar,

ni veremos amanecer una nueva civilización

ni dejaremos un mundo de infancias gratas

ni podremos sembrar caminos de alegría

ni mucho menos frenar a los aniquiladores totales.

No. Soy un hombre

desilusionado

del tiempo, el entorno, los hombres

y las mujeres, de la historia conocida, vivida, testificada.

Soy eso, una herida, un quebranto, algo marchito y duro.

Como prejuicio religioso o dogma teológico,

como estatuto constitucional, como precepto ético,

como ley científica, mi credo es el fatalismo, como el pesimismo

de los ilustrados españoles. Si existe una leyenda negra de España

existe una realidad oscura que también es leyenda negra

llamada siglo XXI. Soy uno de los hombres

decepcionados de la vida. Sin llanto camino con la cabeza gacha

mastico hojas y  olvido, remedo autores del momento.

Soy eso que no es llanto ni lamento,

porque soy una desilusión toda de tiempo roto

roto como mis adentros,

como mi nombre,

como mi sentir y mi voz, 

como eso que canté y no fue nada.

Desilusión… soy eso.

como mi espíritu.