DISCURSO DECLARATORIO DE UN AUTOSOMETIMIENTO

Desde una periférica y desinformada visión de la realidad, bajo una concepción mesomatieralista y postmercadotécnicista, en vías de una extinción y asidero seguro, remedo los influjos verbales que no tiene sentido cuando las ansias por ostentar un algo llamado reconocimiento fallido son todo menos un cheque en blanco en el cual poder inscribir los apelativos de mi acta de nacimiento. La longitud del dato histórico trasciende toda interpretación etnológica, para abrir paso un acto evocativo de una edición española de 1890 donde la literatura cuenta con la etnografía como una de sus formas. Lo longevo no es más que una estructura demiurgica y grandilocuente, falacia y argumento escueto, como los silogismos aristotélicos que dividen, en una hipótesis de trabajo filosófico, la lógica en la distinción teórica y práctica. Quizá no fuera Aristóteles sino Descartes el que estableciera esta diferencia, pero a quien le importan ahora el jarabe de rábano yodado, la emulsión de Scot o el aceite de hígado de bacalao, si al final de todo ensayo, al final de todo texto, al final siempre queda una hermenéutica vacua susceptible de psicoanalizarse. No, el ajo y sus pieles no son las escuela de Frankfurt ni tampoco la lectura de Erich Fromm es un variable segura. No, nada de eso. Al final también los intelectuales tienen su predilecciones, sus agrupaciones, sus tendencias, su privilegios, sus preferencias, pero también son humanos. 

Mucho más allá de la intención rota, del discurso roto, de la lingüística aplicada o del conocimiento actualizado de la gramática de mi lengua materna, que a duras penas hablo, los circuitos así estables como dispares son una radiación de la pocilga desde la que veo el destructivo trance de un pasaje de siglo a otro. Y soy parte de la destrucción y no de los artistas, poetas, escritores, cineastas, creadores, oficiales, en el sentido gubernamental, institucional, pero también en el sentido del oficio. Y si leen a los sociólogos franceses, y se creen que saben de cultura, y si anotan y apuntan ideas de filósofos alemanas, y si los nacionalismos siguen vigentes y se cree el nacionalismo es una pauta multicultural, se olvidan del proyecto civilizatorio y entonces yo no soy más un transgresor menos en la faz de la globalidad. Todos los años hay nuevos valores, nuevos símbolos, nuevos y nuevas generaciones, y ya la mía ha hablado y ya mis contemporáneos y los que siguen están arriba y ya ahora el temor de saber que al final de cuentas no se mide la vida por lo vivido sino por el mérito tecnócrata: reconocimientos, premios, distinciones, apoyos, viajas, talleres, cursos, charlas, conferencias, congresos, etcétera, etcétera. Productividad a todo lo que da. Y mis veinte años a la mierda. Y mis treinta según entiendo que el mundo de los hombres no ha dejado de girar y que en ese movimiento los que antes eran ahora son otros y otros somos todos, pero yo me mantengo como un ancla, aquí, fijo, en ese recuerdo, en ella, inexistente, imposible, fantasmagórica. Y luego viene las recriminaciones de los libros comprados y no leídos que me pasa desde que estudia antropología. 

Las ciencias de la cognición quizá incluyan un apartado a la historia del conocimiento, quizá también bajo la lógica que ya planteaba Lyotard y otros, porque como dice una antropóloga a ella no le interesa la sociología del conocimiento, pero a mi sí. confesing the caosY entonces lo que antes era filosófico ahora es lenguaje y lo que antes era discurso ahora es cultural y lo que antes era historia ahora es transdisciplina y lo que antes era poema ahora es un vídeo y así todas las cosas y las instancias actualizándose y el lugar en el mundo que me ha dejado lo que hice, lo que dije, lo que grite, lo que sufrí, lo que pensé, lo que sentí, lo que ahora no es más que un flujo de escritura automática, es además de este automatismo, una muestra de cómo el sistema, el mundo, los medios de comunicación, el poder, es ejercido en todos sus niveles; desde el hombre menor, crecido que te decía eres bueno y que ahora te ve para abajo porque no alcanzaste el éxito, hasta el viejo hombre reconocido y la figura primordial que te ve para abajo porque no has conseguido ninguna distinción ni título ni tienes abolengo alguno, hasta los maestros que te ven para abajo porque aprenden de ti y en lugar de reconocer simplemente te hacen a un lado y todos esos jóvenes que oscilan entre los 20 y los 28 años que te ven para abajo y que de pronto dicen: ese es un nerd, es un matado, es alguien que no va a fiestas, que no tiene problemas de pachanga, y todo eso es visto y sopesado porque también uno desde adentro aprendió a verse para abajo a ver para abajo a estar agachado, menguado, desde ese salto, y ella estaba arriba y desde entonces yo estoy abajo, como la canción de Televisa o las radios de Televisa o simplemente como los motivos de las canciones de moda de Belinda y no ser Freud ni tu mamá y entonces descubrir que pensar no vale nada, que leer no vale nada, que escribir no vale nada, que nada, nada, nada de lo hecho vale nada, porque todo es un filtro imperfecto o macabro donde el maquiavélico edificio autoconstruido ha sido realidad. Entonces, mucho antes de decidir arrruinarme, mucho antes de rendirme, mucho antes de comprender que no quería jugar a la tecnocracia mexicana, que no quería ser un hijo del panismo foxista ni calderonista, que no quería, que no podía, aceptar el ethos ni el pathos vigente, mucho antes de eso la fiebre rotunda de mis cavilaciones, mis traumas amorosos, el cerco del fantasma de mis padres, de mis abuelos, de sus grandezas, sus hazañas. La historia de un gitano que tocaba la guitarra, vidas pasadas. Eso mismo. Hasta que llega ella y entonces hago el esfuerzo más grande de toda mi vida y mi cuerpo no puedo más y mi cerebro revienta y me convierto en un trapo desvencijado.

Todo eso y después leer autores franceses, leer pendejadas, comprender que Gabriel Zaid es un autor y además, comprender que no puede vivirse la mitología maya del Popol Vuh, comprender que no hay formas más occidentalizadas que las alfabéticas bajo la lectura de Giorgo Raimondo Carmona, perderse, todos los días, en relecturas de copías y autores de una carrera trunca: Naturaleza y cultura, de las Estructuras elementales del parentesco de Lévi-Strauss. Pero olvidar, por completo, las charlas escuchdas de Marc Auge, las palabras del neomarxismo de Michel Kerny, olvidar la inocencia, olvidar todo de la mano de Carlos Castaneda y Don Juan Matus. Olvidarlo todo. Todo, todo hasta el nombre y el acento al hablar. Todo. 

Y mucho más que comprender las estructuras presentes, mucho más que aceptar el estructurlismo de Todorov o de Barhtes, mucho más que encontrarme la intelectualidad francesa, mexicana, alemana, italiana, rusa, mucho más que creer que hay un lugar para mi en el mundo, estoy convencido de los entrecejos y pasajes vacíos en la poética incierta de las confiuraciones personales. Mucho más que acatar los ideales del hombre de Play Boy México, mucho más que entender que el cuerpo es un recinto, mucho más que asumir este autosaqueo a mi alma, contra los huesos de una juventud que parece renacer, sostengo los candiles de proyectos que no pueden cristalizarse. Debería leer a Whitman de nuevo, debería volver a algo más apacible y menos egoista. Pero no puedo tener conciencia ni puedo tener razón ni puedo si quiera dejar de lado los pezones hermosos de las modelos de revistas para caballeros y todo eso es sincrónico a este vocerío ramplón. Todo eso. Todo.
actress and audienceLa macro estructura de la globalidad se nutre todo el tiempo de vivos y muertos. La mecánica es malthusiana desde la visión exponencial. Pero no, nada de lo que puede pensar es un atino. Mis ideas, mis textos, mis creaciones, son ocurrencias. En el siglo XVI hubiera sido objeto de un auto de fe. Ahora el castigo es vivir, es respirar, es ver, contemplar, observar. Desde la televisión y sus comunicaciones dominaron y rompieron los límites de mi conciencia, rompieron mi corazón, mi alma, mi cerebro, mi sistema nervioso. Soy una muestra de lo fácil que es derrotar a una persona, de lo simple que es hacerlo a un lado, inculcarle la vergüenza, acorralarlo, despojarlo de su dignidad, someterlo a las disposiciones ajenas a él. Todos ejercen su poder sobre mi, todos, todas, como una simple cometa, que es controlada desde la tierra, mi vida es un trozo de papel a la deriva. Los mensajes televisivos, los canales, el afán del mundo, el encierro, la incomprensión, la exclusión, es algo que se agudizó hace años y ahora desde este margen estúpido soy un hombre que no ha sido asimilado por nadie, por nada. Ni los grupos, ni los individuos, ni yo mismo, puedo romper este juicio rotundo, oscuro y pesado, de que no valgo, de que no puedo valer, porque rompí las reglas y sufrí castigo, porque transigí, porque no fui lo suficientemente fuerte y por eso estoy solo, por eso tengo este blog, por eso escribo, por eso siento rencor y odio, por eso decidí lo que decidí y a nadie le importa.
POR TODAS PARTES HAY OPORTUNIDADES Y EN TODOS LADOS HAY PERSONAS QUE SE EMPECINAN EN SER LO QUE NO SON

YO SOY ESO QUE NO SOY Y NO SOY ESO QUE QUIERO SER

VIVO ARREPENTIDO Y ME CASTIGO SIN ENTENDER

PON LA OTRA MEJILLA ESTOICO DE MIERDA

Algo mucho menos amable de lo que creo es la manera en la que intento decir estar en guerra desde hace 12 años por una mujer.

 

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