Cuestionis ad ego sapientia

Cansancio de años contra los libros equivocados puede ser el síntoma de la frugalidad amorfa, de las tradiciones mezcladas, de este método mío informe y apresurado. Falta de experiencia y colmillo. Exhaustividad infértil y cáscaras de los escasos autores recordados. Toda mi duda, mucho más que cartesiana, es una abismada entidad metódica.

image

Naufrago a cada momento con el problema de los géneros literarios. Me pierdo en un instante poético, por teórico y verbal. No logro concitar un hilo que me permuta leer un arsenal de lecturas que ta no explican el mundo. Todo se ha vuelto posterior: posmoderno, poscolonial, pospornográfico, posvanguardista, poshistórico, posoccidental. Todos los alfabetos no permiten lugar a dudas. Los cascabeles de mis letras espasman y conspiran contra una reputación decente. Pierdo toda proporción y veo que la inmortalidad juvenil de la que habló Hazlit ha pasado. Todas las novelas francesas y rusas y latinoamericanas que están en algunos de los estantes de los libreros de esta casa no son mías ni las he leído.

image

Y la ausencia de noticias, ese aislamiento voluntario del exterior tampoco ayuda. Ni tampoco el cambio climático ni los sistemas represivos ni el ácido lisérgico ni la cura contra la hepatitis c ni la vacuna del papiloma humano ni ir al dentista ni dejar de fumar ni el imperialismo azucarado de coca cola. Es como la entrañable modernidad cultural de la que no recuerdo más que las películas apócrifas del trash americano. Pamplinas. Cortapisa mi lenguaje y el advenimiento secular de mi sistema filosófico: desobjetivación del materialismo histórico. Virtualismo y pertinencia de un eco humanista que no llegará a madurar.

image

Micro XIV

Hay una fracción
acaso tiempo
desde que somos
un beso abierto al horizonte.

El recurso del pastiche

La conquista humana de la tecnología no infiere ni intuye las representaciones ideológicas de sus desarrollos. ¿No es un espasmo la electricidad funcional acumulada? El eco de los hitos ideológicos es una marca compulsiva de las transfiguración colectiva en una masa simbiótica desproporcionada del decibelaje cultural. ¿No es el exceso de lo posterior en todos los terrenos humanos el exceso mismo de la torpeza desarrollista? Siempre que el humanismo se levanta es para defender un conjunto axiológico que deviene de asimilaciones culturales hoy quizás etnocentristas. Pero la vinculación interior entre la tecnología y sus ideologías no es sobre todo maligna ni contraria a un esquematismo naturaleza/cultura sino que se inserta en la contemporaneidad abismada de la globalidad digital. Si la tecnología marca los torrentes evolutivos de las sociedades, su anclaje temporal representa una síntesis de conjunción complexa entre las necesidades individuales y las colectivas.

image

Micro XIII

Cantaba la calle
una balada agrietada
y saliste tersa
por el balcón de neblina.

¿Beso?

Torpeza desde los amaneceres
encima de huellas torcidas  nosotros blandiendo símbolos.
Lenguaje y agilidad mutables
¿qué caricia es un palindromo?
Homofonía nuestra
torpeza de acantilado.
Resaca gaseosa y transparente
el hilo de saliva que nos une.

Hoy soy silencio

Soy un nombre obtuso
una voz carente de sentido
una mente extraviada.
Soy este presente putrefacto
forma total de la renuncia
a la esperanza y la justicia.
Plenipotenciaria mi desolación
juega conmigo a que soy un muerto.
Titila mi aliento un vaho gris e ingrato.
No tengo con quien llorar ni a quien amar. Ni mis ojos surcan el cielo ni ven las estrellas ni buscan acaso una flor que sonría.
Nada de eso es latido
sino esta costra de años y fracasos.
Hoy soy silencio y me quedo asombrado de esta tristeza de océano que me roba la sal de mis ojos.

Razón Campbells

No puede creerse el hecho de que todo lo humano sea cultural. Si una forma de determinismo nos insufla la propagación de los hechos culturales es que estamos perdidos. No existe una determinación, ni primera ni última, de la cultura en los hechos humanos. La esquemática instancia cultural antropológica y sociológica nos permite entender que mucho más allá del binomio naturaleza/cultura se abren un sin fin de campos culturales. Sin  embargo, no hay que olvidar que en su acepción alemana la cultura representa una síntesis histórica y que su finalidad no contiene los algoritmos de su legitimación. Es decir que lo cultural en un sentido clásico e ilustrado encuentra su lógica en el control y la dominación de la naturaleza. Pero ese miedo civilizatorio de la animalidad, para Freud el inconsciente, se ciñe al abismo de imposibilidad real de nuestros días. La denuncia postmoderna al fracaso ilustrado no debía quedarse en un relativismo como el que se extendió en el terreno cultural. Si los ejes y paradigmas etnocéntricos han construido históricamente las formas simbólicas, pragmáticas, teóricas, interpretativas y explicativas de la experiencia, el ensanchado abismo del relativismo cultural no rompe tales fórmulas unívocas ni sesga todo un cúmulo de paradigmas dogmáticos que rompen la unidad de la diversa experiencia humana. Aunque tal unidad no puede traducirse en una reducción así como tampoco la discursividad pluralista es, necesariamente, una garantía de apertura inteligente.
Los atisbos hasta aquí expuestos no responden, tampoco, a ningún retorno al dogmatismo pre-postmodernista ni mucho menos pretenden argumentar una sociología de la cultura de corte nihilista. Lo cierto es que la constancia de lo efímero en nuestros días pone en entre dicho toda posible acaparación y centralismo ideológico e intelectual. Más allá de un retoricismo circunstancial, la expansividad del lenguaje en un recurso declinatorio permite comprender que la competencia cultural estriba en una asimilación comunicativa del entorno social y el devenir ecohistórico. La ecenomia del conocimiento moderno no es más que el origen y el salvo conducto del relativismo cultural. Cabría pensar en el elemento transgeneracional de ka cultura y en la segmentación cronológica de las edades sincrónicas al presente de la digitalidad vigente donde el presente es milenios de humanidad acumulada.

Te beso aquí

Si contra azules porciones
la luna es un ojo elevado
contra tus labios mi boca
es un vaho de ceniza roja.
Como decir palabras a un perro
amigo querido
aliento que firma la audición
nuestro beso firmado por alientos
es la escucha de paisajes
de lagos, bosques y cordilleras.
Nacimos vista que se sabe abierta
ternura con acento gravitatorio
en la cortina de instantes
derramados dentro de nuestra
oscuridad compartida. Silencios
destellan en nuestra humedad
y somos los cuatro elementos griegos
bajo la chispa que llueve al golpe
de labios para ser torrente mojado y tibio.

Ciudad textualizada 1.1.2

textualizada_ciudad_12

Inner color

Nothing global appears inside me

and the tears of my loneliness are climbing

the mountain of pictures and sold books.

But the inner voice is break with tomate soup

like Warhol’s paint, and a grave of noise

arrise like an ocean 

inside these nowhere land that I am.

Filled the time with bubble gum soul

fake love fake sight fake tongue.

Speak the length of what I choose.

The sadly toy who I am, destiny toy

that flies with solitude appearance

like a gray cloud, lost in the sky who never

take back the sun with its lightnings and drops.

 

Micro XI

La ventana escupe un triángulo amoroso

de lluvia, sol y silencio. Roto el ambiente

dentro del haz de vista que opaca todo.

Smog interior

Ansío las cimas detrás

del aliento gris de las ciudades

cortapisa su smog

deleite de la muerte

con años alquitranados.

Petrolíferas instancias, mutismo urbano,

lo siniestro de mi ansia es tu vaho

de pútridas cicatrices en la tierra.

Como una gaviota en el ecocidio 

más alto del tiempo

negra de chapopote y aceite

igual hundida mi pluma en los regazos negros

de los acentos conceptuales que sobran todavía.

Al carburador mortal, al humo aceitado,

al pistón y su acelere,

mi ansia ansía,

como romper el pavimento con los dientes de un niño

o abrir el asfalto con una silla de ruedas.

Pero el don de la palabra no distingue lo mortífero

y ácida la palma de mi boca se yergue zombie

frente a la sintonía del atomo asesino

y la consecución de los líderes que matan.

Olvido del campo y de la tierra, la máquina es dueña

y la injusticia es todo lo que queda. No esperar 

una sonrisa inocente porque al final la chatarra 

también la comemos. Contra el smog del alma

mi aliento canoso y senil es un arma que mata silencios.

Tapón mental

Vuelvo a este sitio con pocas cosas que decir. Soy un distorsionador, evidente. Construyo un apopléjico discurso entre tradiciones mezcladas. Pero ahora que estoy leyendo a Fernández de Lizardí y su Periquillo sarniento no puedo sino pensar en que soy un periquillo sarniento del siglo XXI, aunque el rótulo que yo elijo suene más elegante: indigente académico. No comprendo los terrenos creativos ni las dimensiones políticas del compromiso creador. No entiendo, porque carezco de conciencia histórica, a los grupos de jóvenes creadores. Es más, no puedo ni siquiera asimilarme a algún movimiento creativo contemporáneo. Quizá simplemente tengo un blog en wordpress. Pero soy un fósil, un fósil del siglo XXI. No construí una juventud sabiamente, me arriesgue de formas poco productivas, no sé relacionarme socialmente, no puedo conservar amistades, y vuelvo a este lugar, aquí, a esta distorsión.

Vivo arrepentido de todo lo que no he leído, pero más de todo lo que no hice: tener una vida deportiva exitosa cuando tuve la oportunidad de hacerlo, irme a estudiar antropología a Columbia en New York al salir de la prepa, ser antropólogo, no sé, mis fracasos son el eje que me vertebra.

Quizá debería saber perdonar, pero no lo sé hacer. Y en medio de todo mis lecturas entre sacadas de los estantes maternos, oh gran madre mía que ni siquiera puedo reconocer sin sentirme avergonzado por ser un mal hijo, nada más me hace concluir en el mismo punto del ciclo: no debía leer psicoanálisis para escribir literatura ni debía meterme drogas para testimoniar los trances putefractos de un siglo al otro. Y si el mundo, este mundo que es México, Veracruz, Xalapa, está podrido, este siglo XXI lo está mucho más y yo soy una partícula de normalidad putrefacta. Si como se reveló apenas los servidores públicos pagan escort, yo sería uno más de ellos. Yo sería un diputable, mi espíritu lo es. A diferencia de ellos yo tengo un salario modesto por el poco o mucho trabajo que hago, vivo de una que otra beca, recibí apenas un estímulo por mi rendimiento académico, voy a publicar un cuento en una antología de la ciudad de México, ando moviendo mis escritos, mandé a una convocatoria de publicación un libro de poemas, mande a concursar un libro de ensayos, políticamente incorrectos, y vuelvo a este sitio. Extraviada todos estos años, del 2002 al 2010, ocho, ochoa, como Dariana. Pero lo pérsico, lo persa, lo turbio del asunto es este recordar a los otros que ya no son yo: Mariana que estuvo en París, Rafael que vive en Buenos Aires, Luciano que está en San Francisco, Frida que también se fue a Francia, todos esos grandes emprendedores de mi generación. Y faltan muchos más. Y dentro de algunos años llegará otro presidente y seguirá el robo y la violencia en mi país. Y dentro de 4 años habrá mundial de foot ball. En dos olimpiadas. Todo seguirá igual que hasta hoy. Y mi apatía, egoista, no me permitirá si quiera pensar en salir de mis cuatro paredes.

Vuelvo aquí y me someto, ridiculamente, porque no soy libre, porque no creo en la libertad, porque hace muchos años llevo una cadena en mi oído derecho, la cadena de lo eternamente imposible.