Blogging poetico

Subtensión del voltaje presente

Los segundos hechos trizas
dentro del realismo farsante
y todo el gentío envuelto 
en imágenes de cadáveres inocentes.
¿Qué importan los corazones rotos
o el racismo de Elvis? No, es otro silencio
el que ronda las murallas de este otoño.
Las calles son un espectro trasnacionalizado
en comida chatarra y el campeonato de obesidad mundial.
Azúcar diría la cantante cubana
pero de tanto baile ya la diabetes es la norma.
Callejón sin salida, la patria y sus honores.
Compra venta y mutilación generacional,
alquimia yankee, verosimilitud del saqueo impostergable
de cada rincón en el territorio del pulque y el nopal.
Sin su profeta, nopalero, sin su voz ni su arraigo
la ínfima porción de lluvia de este verano
es también un caudal de sangre enterrada y ceniza
como si quisieran fertilizar estos lugares con cuerpos humanos.
Pero también hay pasos que juegan a la pelota
y hay muñecas que enseñan la parte superior de sus pechos
ocultos en el bikini, también de importación,
y los caldos knor suiza, el populismo regionalista,
los corridos y el narcótizado flujo de consciencias.
Rotunda y fracasada psicodelia, herencia fracasada,
hogar que repugna y rechaza, máquina de escribir sin aceitar,
galope de mitades falsificadas e incompletas.
Especies en peligro de extinción, caparazón
de tortuga caguama y sus huevos traficados.
Paulina, El niño, La niña, todos los ciclones
de estas temporadas también expurgan la muerte
y afloran los tendones raquíticos del pulso roto de zozobra.
También el maldito pájarraco de hierro
que vale más que el producto interno de tiempos coloniales,
también los reyes que vuelven a este lugar que antes
no visitaron, también los antiguos pobladores
que ahora hacen rock and roll y literatura y son reconocidos.
Oh torpeza de los arqueólogos de los años 30
que no indagaron en las profundidades de Teotihuacan
oh gloria de la tecnocratización de la vida diaria
oh slogans de sopa maruchan, oh sabritas oh coca cola
oh corona oh indio oh sol
oh mezcal oh tequila oh aguardiente de Mahuixtlán
oh zotol oh chocolate abuelita.
Todo es rancio porque no enciende la máquina del porvenir.
Desperdicio de ortografía dudosa los arrecifes
que esperan 12 millones de ingreso esta navidad.

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