Rómulo Pardo Urías escribe

Triangulación inservible

Osadía el acto de envolver regalos

por los tendederos de la existencia.

Canto, atropellada la dicha,

todas estas canciones de la psicodelia

argentina y sus alfajores y la misa dominical.

Los arrecifes de libros en las tiendas de San Telmo

los croquis de fiestas alocadas

los paseos por la Recoleta

eso que es una imagen gris y diluida:

un día hablamos y creímos ser amigos,

pero no sabíamos que a cambio de nadie

estábamos haciendo una costra almidonada:

la costra es nuestra olvidada sirena porteña.

El viaje, largo, a DF. Coyoacán. No sabía

que era factible asirse a los polvorientos cantos,

pero es osado envolver regalos cada navidad.

Dicen que existe un conocimiento popular

digo que los ácidos del vinagre van bien

con betabeles y lechuga romana. A cambio

el vuelo y el jet lag y el aroma aún del bife

en la parrilla de San Telmo, las mujeres,

los carniceros y esos taxis negros y amarillos.

Recuerdo de Puebla de los Ángeles, fastidio

eclipsada la tostada de pata de marrano en el mercado.

Sonámbulo es quien cocina longaniza por si a acaso.

Pero en el recinto barrial el líder sindicalista: charrismo

no sé, imagen de los anarquistas de la década de los 20.

Siglo XX. Tentáculo que eyacula palabras: aneurisma política.

Porción de estigma esa cruda ventana abierta por la tarde

con el atardecer a cuestas y los lingotes en el banco

todos tostados de oro y maciza precisión kilogramática.

Esos tangos de Gardel son también los torrentes

de mis abuelos y mi pasado. No sé por qué

pero la globalización ya existía, todo eso fragmento

e imán, por ello no dejo de creer que el triángulo

lo completa La Habana, no sé, a cambio

envolver regalos en navidad y en el cumpleaños

tremebunda osadía, quién sabe, ¿es hora de salir

del bar porque la chica que me corteja

quiere sexo desenfrenado, es eso?

Porte pagado, envío de paquetería. No sé. Alfonso Reyes

eso es un tropel de enemigos literarios.

Cinturones de polvo y de pobreza, el cine, eso mudo.

Imágenes que no promulgan el instante. Caireles de diva

del cine de oro mexicano. Hollywood, el mismo trauma,

todos los días son buenos para increpar a la osadía

de envolver un regalo. Por la rendija en la calle es de día.

Aquí es la noche la que incita, ¿qué incita? No sé, ¿pregunto?

Palabrería que no llega a verso ni versificación.

Esplendoroso tazón con espárragos humeantes en la cena diplomática.

Torcidos los tobillos de tanto baile. Acaso es eso.

Esto que es un eco de nadie es nada, nado. En esa piscina,

escribí la comisura de nuestros besos, pero es tarde.

Te has ido ya, vete, no sé, Alfonso Reyes y los enemigos

literarios, intelectuales, ¿amigos? ¿dónde? Paraíso no, Paradiso.

En fin, triángulo hispanoamericano. El foot ball también existía.

Contra bajo de Pérez Prado. Mambo. Por esa psicodelia argentina.

Tango feroz, tango, tango, bife de chorizo, entraña, mollejas.

Papeles periódicos inútiles en la ventana.

La colección completa de Bob Dylan es una reminiscencia.

Tostada de pata de marrano en Coyoacán. Falso protagonismo.

Aquí, ahora, envolver un regalo, no interesa el ahumado del salmón.

Ya olvidé que es tarde para ser alguien en este mundo.

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