De la egografía al comentario biográfico: Romulaizer Pardo

Decididamente mi prosa, mi pensamiento, mi sistema retórico, estriban en una experiencia vital que poco menciono, que poco narro, por ser una experiencia más vívida que consciente. Y hace años, un par quizá, me planteaba en el mundo como un indigente académico, es decir, un mendigo escolar. Nada mal para alguien que se localiza en una proyección personal, ahora crítica, dudosa: terminar una licenciatura. ¿Qué era o es eso de la indigencia académica? El libre pensamiento del siglo XVIII puede ser un antecedente claro de las rencillas y disputas entre los formal, lo académico, y lo libre, lo intuitivo y distante de las aulas. Pero habríamos de pensar en transformar las aulas también, no sólo dejando truncas carreras universitarias (aprendiendo semiótica, lingüística, retórica, antropología, economía, política, humanidades). Deberíamos creer que quizá los años presentes, lo más conservadores y reaccionarios de nuestra historia, quizá desde mi distorsionado ángulo personal, instan a considerar lo humano ya no sólo desde las metodologías globales (llámese UNESCO o Banco Mundial), para notar que la espiral concéntrica de la turbulencia globalizada está en el aire. Una vez el antropólogo Scott Robinson me dijo que debería dejar de estudiar, que no siempre se podía ser estudiante. Y claro, no soy licenciado, pero no dejo de estudiar. Menudo asunto, existencialidad la mía que por ello deriva en esa prosa incomprensible, en esos laberintos de palabras y conceptos, de neologismos falaces y rotundas carencias epistémicas. Ahora, en el conflicto presente, debería estar escribiendo mi tesis en lugar de pensar en superar mi record de lectores mensuales de este lugar mío, este sitio donde soy Romulaizer Pardo, donde soy, también, un inventor, un creador, una brújula decidida de mis producciones culturales.

Los invito a revisar el comentario biográfico del blog: https://romulaizerpardo.com/romulaizer-pardo/

 

 

Instante YX

Sangre tibia

Dulce alimento

Cenizas genéticas

Compuesto vital.

 

Cortante aire

Frío oxígeno

Momento inhalado

Mezcla gaseosa.

 

Pensamiento lúgubre

Sombría memoria

Agónico tiempo

Imagen venidera.

Micro XXXXVI

Solitario

estado

fragmentado

anhelo

estropeado

tacto

olvidado

como me tienes siempre.

Probad el océano

Sin ser apología ni nada congruente, sin coherencia, mar, estás aquí, pero no soy tuyo.

 

icelyocean

Los mitos fundacionales de la vida en términos biológicos remiten al agua, al mar. Fundación de la alegría, de los actos sonrientes, aunque a veces también de ahogados y muertos por la marea, el mar. nutrida la fosa del sol, que es la playa convertida en mosaico de bikinis,  no es el mar. No es gratuita la Odisea de Homero, como no ecoralitodeeps en vano la temeridad griega a los mares, nada de eso. Las culturas marinas, la conquista de los océanos, son un reducto arquetípico de nuestros prístinos instantes. Respirar bajo el agua, un recuerdo nuestro, construcción del complejo de Edipo, del salir del mundo acuático, tibio, cálido y protector, al agreste viento. Conjunción, trepidante, acuática, sonora. El mar es una designio, un infinito surco de poder. Mitopoiético, ditirambo de otras épocas comunicativas, agua con sal, como lágrimas de dolor o de alegría, la complejidad minúscula de la ciencia escribe los años en los que el agua escasea, en los que el mar se ha convertido en la cañería de todos los deshechos humanos. Y los registros quedan, fotográficos, videográficos, sonoros, presenciales y testimoniales. El mar, también escandinavo, también japonés, también un eco histórico de las formas en las que se precipita la vida, de lo insondable que es el destino cierto de lo abismal, profundidades que sólo oceanógrafos pueden imaginar. Mar VS Tierra. Cuatro elementos empedocleanos: fuego y aire, los otros dos. Conjunciones, vida, viajes, Mar, proporción desdibujada de la consciencia, Poseidon, rey de los mares.

deep oceanicLas canciones de la luz están también escritas en el agua, como tonadas infantiles compuestas por Atenea, pero también los dragones nipones, también el Kraken, también los vikingos, también la flota china de la dinastía Ming, y nosotros aquí, en México, con el trauma del mar, de los descendientes de los barcos, con esa Europa tan ecocida en el siglo XV, tan destruida por las enfermedades: la viruela, la peste negra, imposible de remediar con la medicina de Galeno ni de Hipócrates. Pudor de las chicas en bikini, pudor de los hombres, pudor del océano, fortaleza natural, fuerza indómita, indestructible constante de la transferencia humana. La playa entonces erguida como una rama de bambú. Ya con las naciones creadas y entre los siglos XIX y XXI, lotificado con demarcaciones patrióticas imaginarias, oh mar, oh torpeza de los surfers que mueren abatiendo y combatiendo olas inmensas, de 5 metros o más, en el Pacífico. Oh mar, o desdén de la práctica angustiosa en los desiertos, desierto tú mismo, agua con sal, como llanto.Clouds of reef fish and corals, French frigate shoals, NWHI Galope de olas, olas reventadas en los riscos del Atlántico norteamericano, fracción molecular de un verano en el que la flota mercante recibe la orden de invadir Florida, nótese que el dominio del mar es el dominio de la esfera, esfera como la lectura de Sloterdijk, como si la física de Newton desprendiera atmósferas caducas cuando en el fondo de los mares yacen toneladas de lingotes de oro o restos minerales o criaturas infernales o desquiciantes. Gobierno de oscuridades, tu profundidad, mar, oh mar que del cielo pareces un reflejo, que con la luna te vuelves amante apasionado, oh mar, mar de maremotos indescriptibles y tsunamis abominables: mar que navegaron Colón, Cortés y Pizarro, mar de Magallanes, mar del capitán Nemo, isla misteriosa, relato de Verne y gran barrera de coral.

tiburoncitomartillitoHabitación con vista al mar, Can Cun, turismo sexual, playa llena de hombres en busca de mujeres, de mujeres perdidamente borrachas, no sabemos tu nombre, no sabemos tu poder: una vez un pescador dijo que cuando el mar reclamara la tierra que es suya vendría por ella y nadie podría evitarlo. El mar y el viento: huracán; el mar y la tierra: terremoto; el mar y el fuego; erupción volcánica. Totalidad sorprendente, fragor de batallas marinas y épica de los piratas, nave, navegar, mar, océano, tremenda acústica del planeta.

OLYMPUS DIGITAL CAMERANosotros desde aquí, desde las ciudades, extraviados siempre, por los senderos de ninguna parte, también metáfora mar, también símil de lo inabarcable, también especie de asombro, igual que los días cuando se conoce el mar, igual que lo desconocido, igual que una mujer brava, igual que sirenas, oh sirenas que Ulises pidió escuchar. Nada, ápice de ignorancia y futilidad escueta, mar, me declaro ínfimo contigo, en ti y por tu ausencia, rotunda forma de mi olvido. Pero estás ahí, constante, poderoso y un día quizá vengas y te lleves todo y entonces nosotros no vivamos ya. Entonces quizá la ausencia de los mares en nuestra existencia está escrita contra la pared infinita de

los años, no es quizá la hora ni el momento ni la prisa ni el deseo de mrayablueseaantener atada la presencia.         No, nadie más que quienes murieron en tus brazos pueden

saber que las costas son un milagro para la vida, que el viento y el sol recorren tus cuerpos, que fraguan tus figuras, que componen tu aliento. No, ninguna luna te ha evadido, ningún rayo solar te ha dejado ciego, mar, de todas las fuerzas la estridencia mayor. Por ello, aquí, sin nombre, oh mar, octavo poderío de la naturaleza, sombra nunca, totalidad absoluta. Y la playa, llena de bikinis, la playa, eso que es un paraje de tu vientre, eso que está ahí donde nadie puede decir que no estás, rincón apaciguado de ti, tú mismo ahí, mar, retozando y golpeando la arena, dando vida y forma a la silueta de la constancia. Aroma a ti, mar, pescado, mariscos, todo, ahí, en ti, como una extraña fragancia que es tuya, como un aroma que se parece al del sexo femenino, como una prófuga instantánea de la actividad pesquera. Tú, mar, copulando con la playa, con el ritmo de tu oleaje, nada, quizá deba visitarte, quizá deba abandonar este encierro de madera y montaña.

estrellitamarina

 

 

 

Soledades

No duelen los golpes ni las heridas duelen.

Lacera el respiro cuando no llega.

 

¿Cómo leer un corazón desperdigado entre grafías?

 

Nos perdimos en su eco, en su latir nos perdimos:

¡el amor no es asunto de academias!

sino de geometrías brincadas.

 

Buscar es creer que se busca.

La muerte se evita sin nacer

y sin disparos de vida

se enferma como la guerra de paz.

 

Un aborto se evita sin semen

y la euforia o la esquizofrenia

sin ser humano se evitan.

 

Igual que las injusticias sin utopías se curan,

mi boca sin tu aliento enferma de ti, se alivia.

No leamos mis palabras.

 

No duele olvidarte ni recordarte duele:

lastima ese alivio que no llega.

 

Despierto en la cama.

El sol de la primavera

contagia de vida mi calma.

 

No duele perderte y amarte

ni el tacto de tu abandono duele.

Lastima ese efecto llamado carencia.

 

¿Qué hará este espacio huérfano de ti?

Perdido en su eco, grafía amorosa,

me lleno de guerra,

me enfermo de paz.

 

Tomado de Poesía incompleta 2007-2008, disponible en:

https://es.scribd.com/doc/234596148/Poesia-incompleta-2007-2008

La moneda de Shanghái

Todas las calles del mundo están llenas de baratijas similares, de envoltorios similares, de periódicos deshechos, de un registro de pisadas incesante. Hace tiempo, cuando la vida era predominantemente rural, la función de las calles era otra. Ahora su función parece un símil porque las calles son como mercados extenuantes y porque además responden a un algo mucho más grande que los diseños urbanos de Vitrubio. ¿De qué símil puede tratarse cuando se habla del campo? Los historiadores dicen que es el antiguo régimen, en el fondo se trata de una metáfora de formas de vida más próximas a los ciclos de la naturaleza. No por nada las calles representan la conjunción precisa de multitudes constantes y diarias. Eso que llaman modernidad, eso mismo, eso que es transitar por sitios con luz eléctrica y drenaje, con goteras y charcos de aguas sucias. Contra las novedades luminosas de Ginza o Times Square, los escenarios de los bajos mundos se localizan en la anatomía urbana oscura y tenebrosa de las favelas de Río de Janeiro o los campamentos de pepenadores en las cercanías del Distrito Federal o de Buenos Aires. Luz y oscuridad, parámetros confusos de una regla extremosa, estratificación infinita de la ciudad y sus habitantes, algunos de los cuales viajan en primara clase por Continental Airlines y otros que ni siquiera logran pagar el microbus o el boleto de subte. Pero en La Habana —tenía que ser en La Habana— los caminos que esconden el ron, los cigarros y las mulatas, entre el mar y el malecón, entre el gua guanco y el son, abren en un punto la gota de felicidad que supera ver cualquier cuadro de Vilhelms Purvitïs o de Rodolfo Abularach.

En 1989 no estaba seguro de tener un trabajo fijo. Es más, las ciudades me daban miedo. Estaba en su máximo esplendor el tema de ETA. La perestroika desmoronaba los residuos de un comunismo ya agrio y caduco. La Comunidad Europea arrancaba un atisbo de consolidación. Yo no podía ni quería dejar mis campos de arroz en Lao Cai, no podía dejar mi pasión etnográfica, menos aún renunciar a contar la historia de la invasión china. Mi beca Fulbright aún estaba vigente y la traducción al catalán del trabajo de Nigel Barley, traducido y publicado al español por Anagrama al poco tiempo, me daba algo de créditos y unas monedas por derechos para hacer una vida dedicada a mi investigación. ¿Algo más? Tenía una cámara Sony Handycam de 8mm. Hacía excursiones en la provincia hacia Batxat, Sapa y Moungkhuong, realizando grabaciones con el fin de registrarlo todo para mi gran documental sobre la frontera entre Vietnam y China al concluir el siglo XX. Como una ostra abierta de pronto me encontré desnudo ante mi destino. Una llamada de la American Anthropological Association cambio todo de golpe. Era Phill Williams quien me hablaba para pedirme que fuera a Boston con urgencia. Algo había pasado. Phill pedía que olvidara la aventura oriental: —¿Quién diablos crees que eres? No he terminado mi grabación y mi etnografía está incompleta, ¿qué te pasa?— respondí con una ira auténtica y rotunda. La suya fue una respuesta más bien contundente: —Michael, Rebeca está grave de salud y quiere verte, me ha dicho que debe pedirte algo último—. Entonces, con el corazón sorprendido y los ojos llenos de lágrimas, tuve el valor de colgar, empacar mis cosas y buscar la manera de cruzar el pacífico. Fue eso lo que me condujo hasta Shanghái.

Esta noche es mucho más que una forma de rememorar. Hoy que estoy aquí en La Habana, justo hoy, que han pasado ya 20 años desde ese momento en que abandoné Lao Cai. Nunca volví a Vietnam y hoy me preguntó por qué ni siquiera hice la edición de mis cintas. Amor finat és el més dolç oblit, diría mi poema favorito de la Barcelona de mis abuelos. Pero la travesía oriental fue un espejismo auspiciado por mi lectura de Margaret Mead o de Franz Boas. Cuando Phill me habló, que me decía Michael porque le costaba menos trabajo que decirme Miguel, habían pasado meses sin que tuviera noticias de Rebeca. Ahora estoy ahogado en ron. He tomado mojitos toda la tarde. Son las 9 de la noche. Ya no puedo fumar un cigarro más. Laura, la mulata que me cobra 500 pesos la noche, me dijo que hoy quiere ir a ver su hijo. Le pedí que hagamos lo nuestro y después se vaya, que hoy quiero dormir solo. En esta Habana, este invierno, este último día del 2009, pienso que quizá la petición de Rebeca hubiera sido un salvoconducto para el resto de mi vida. No lo sé. Desde esa llamada hecha por Phill hay algo que me rompió por dentro, algo que va acompañado de esta moneda, unida a mí desde ese viaje hasta hoy.

Empaqué, me despedí de mis amigos, cruce la frontera hacia China y me dirigí por tierra a Hong Kong, sitio por ese entonces bajo dominio inglés. Mi creencia era que sería más fácil hacer el viaje desde ahí. Las palabras de Phill eran claras y estremecedoras, Rebeca estaba muriendo. Cáncer, pensé. Ha fumado por 35 años. Cruzar a China no fue gran problema por mi pasaporte norteamericano, el problema se presentó cuando llegué a Hong Kong, sospechosamente no había viajes directos a Estados Unidos. Así que debía pasar o por Tokio o por Shanghái, de ahí conectar a San Francisco o Seattle y después volar hasta Boston. Nada lo suficientemente rápido para calmarme, claro. Y mi pesadilla se había vuelto realidad justo cuando desempacaba el borrador de un artículo de Francis Fukuyama que Roger Fieldington me había hecho llegar hasta Lao Cai, apenas dos semanas antes, para que lo revisara y pudiera tener un mapa político del momento. No sé bien cómo pero todas mis cosas habían llegado sanas y salvas hasta Hong Kong. Así que tomé dos decisiones. Conseguí los servicios de paquetería de DHL para mandar el grueso de mis cosas hasta nuestro departamento en Boston y decidí comprar mi boleto de avión pasando por Shanghái, pues Tokio me parecía un exceso innecesario. Viajaría hasta Seattle y de ahí hasta Boston. Lo había decidido.

Llegué a DHL y mandé mis cosas desde Hong Kong hasta Lincoln Street en Boston Massachusetts. Tomé un descanso, comí algo estilo occidental, hablé a la embajada de Estados Unidos, compré mi boleto a Shanghái y fui a dormir al Hilton. Al día siguiente volaba. Con ese vuelo mis incertidumbres crecían. Desde mi habitación llamé a Rebeca y finalmente me dio la certeza: —Miguel, tengo cáncer, no había podido decirte, no quería interrumpir tu trabajo—. Enfurecí. Lloré. Respondí: —cómo te atreves a ocultarme algo así, ahora entiendo porqué tu estudio sobre los Hopis no fue concluido. ¿Desde cuándo me ocultas esto?—. El silencio se abrió entre nosotros como un abismo que ahora se volvía menos estrecho, abismo de años dedicados a nuestros proyectos antropológicos. —Joder Rebeca, desde que vivíamos en Barcelona no había sentido tanta falsedad de tu parte, ¿qué pasó contigo?—. Dijo: —cálmate, respira, sé fuerte. ¿Cuánto tiempo tardas en llegar? No sabía cómo decirte—. Contesté: —Voy en camino, pero paso por Shanghái. Llego en un par de días, seguimos en contacto—. Colgué y de inmediato me entró una nausea que me condujo al baño a vomitar. Después fui al bar y tomé un whisky junto con mi cena. Volví al cuarto y dormí.

Cuando llegué a Shanghái, con todos los inconvenientes posibles en un país como China, la recepcionista de Continental me atendió como nadie. Su voz era cálida y cordial y sin ser tan evidente notó mi estado de ánimo cabizbajo. En un inglés poco convencional me preguntó: —What’s the matter?—. Sólo murmuré —my wife is dying— de una forma quizá ininteligible. Su gesto dijo lo contrario. Inclinó la mirada y metió su mano al interior de su bolsa. Estaba apunto de cruzar de nuevo el Pacífico, también estaba desesperado. Ella me entretuvo un momento, me hizo entender con sus gestos que había comprendido que mi esposa estaba muriendo. De pronto, dijo reiteradamente —your hand, your hand, your hand—, y no supe qué hacer pero extendí mi mano en frente de ella. Sonrió y deposito lentamente un abalorio en mi palma. —Lucky coin—, dijo,—and ancient—, finalizó. —For you— a la par que me entregaba los restos de mi documentación. Cerré mi puño, guardé la moneda junto a los papeles en mi cartera, le dí las gracias y sonríe. Salí de ahí soprendido antes de mi travesía de 23 horas hasta Seattle. Ingresé al avión D3549X7 de Continental Airlines con destino a la ciudad de Seattle. Eran las 6:50 de la tarde de fin de año, ese 1989. No pensaba en nada más que en los motivos de Rebeca para no decirme nada acerca de su padecimiento. El coraje no me permitió hacer otra cosa más que pedir un whisky tras otro hasta la cena. Después caí dormido y sólo desperté cuando sirvieron el desayuno. Algo estaba roto en mí y empezaba a crecer.

En La Habana he pasado unos días desoladores. La compañía de Laura me ha hecho sentir menos triste, pero no puedo olvidar a Rebeca. Estoy aquí, donde Becky y yo celebramos nuestra luna de miel y sólo pienso en ella. Abro mi cartera y pongo en la mesa la moneda de Shanghái, esa de 1989. Empiezo a llorar. La borrachera no me deja lugar a dudas y termino recriminando a mi difunta esposa sus motivos para ocultarme que tenía cáncer. Me remuerde pensar en lo que quería pedirme antes de morir. Quizá eso habría cambiado el resto de mi vida. Además, la rotura en mis adentros no cicatriza, no es más que una cavidad profunda de dolor y tristeza. He perdido todo menos mis cintas vietnamitas, que por la mañana le mandé a Phill por paquetería junto a una carta. El departamento de Boston lo vendí y con el dinero me he dedicado a la borrachera. Si hubiera sabido lo de Rebeca, si me hubiera quedado en Lao Cai, si hubiera hecho mi etnografía sobre la invasión china en Vietnam. Quizá no habría dejado de amar la antropología, de amar la vida. A quién le importa. Sólo sé que Laura está en la tina, esperando a que vaya y tengamos sexo. No puedo dejar de pensar en Rebeca. Ella era mi vida. Lo único que ahora me une a ella es esa moneda oriental, esa ancient coin. No pude llegar y ver de nuevo a Becky. Murió unas horas antes de que tomará el avión hacia Boston. Hoy en La Habana no quiero olvidarme de nada, no puedo. Voy al baño, le digo a Laura que se vista y se vaya. No quiero saber más de los placeres del mundo. Ella finalmente se va. Tomo la moneda de Shanghái. Me dirijo al balcón y la arrojo al mar. ¿Qué dolor inmenso se levantó estos 20 años dentro de mí? ¿Si hubiéramos tenido hijos habría sido diferente? Igual que hace 20 años hoy no celebraré el año nuevo. En pocos minutos emprenderé un nuevo vuelo. Seré un cuerpo que se estrella contra el acantilado.

The mental side of my silence

Climbing my eyes

while filling mornings

the sorrow and the noise

one kind of space

this language ghostly

shaped as burned bones.

Imaginary numbers building

an orange waterfall of feelings

like a sun exploding in sunrise

or the first step of the light

when the light was born.

Under the skin, my skin,

a flagrant tactic’s book

conquering thoughts a

marked alphabet named whisper

of pain and dysfunction.

Do I survive the tremendous episode

of being a turnable figure of western culture?

I’m not a figure, I’m caos, I’m a single eternity

puzzle abandoned to the flow of the holly blood

meaningless fire’s manantial: this inner universe

this inner sun, becoming black and white noise

as an early XX century photography. And there,

where the island of memories arise and modeled

a turning ashes soul, my name is closed because is broke.

Inside this budget of tragedy the gray instant spoke inmaterial.

 

Emoción por una blogger granadina

Escarcha de letras

la tonada de tu recuerdo

tono de sol

mayor en mayo

próximo, tus lentes

granadina, impulso mío:

tu nombre un nuevo amor imposible.

Mis lecturas esculpen

el incógnito presagio de tus letras.

Wilhelm Dilthey quote

“Kant y Herder ponen en conexión la historia con la geografía. Análisis de los sistemas culturales. Winckelmann estudia el desarrollo del arte griego. Historia universal por Turgot, Condorcet, Gatterer, Herder y Johannes Müeller, aplicación de la idea de desarrollo a la historia. Descubrimientos de filosofía de la historia por Vico (Principi di una scienza nuova d’interno alla commune natura delle nazioni, 1725). Turgot. La economía nacional pasa del sistema mercantilista al fisiócrata; Quesnay, Gournay y Turgot. Los sistemáticos ingleses, siguiendo a Hume, Smith. Estadísticas: Süssmilch. Teoría del estado: Montesquieu. La Science sociale.

Este progreso de las ciencias se mantiene en el siglo XVIII trabado todavía con ideas filosóficas. Al diferenciarse el trabajo de las ciencias particulares surge la función nueva de la filosofía, que consistirá en actuar a través del espíritu filosófico de cada investigador, que brota de la visión conexa de las ciencias. Todo el siglo rebosa con el ideal cultural del progreso del género humano y el conocimiento y dominio de la naturaleza, el establecimiento de una religiosidad racional basada en el pensamiento y en la conciencia moral y la dirección mediante principios racionales tanto de la vida económica y política como de la educación. La filosofía, órgano de estas grandes ideas de la Ilustración, actúa dentro del estado y de la iglesia con sesgo reformador”.

Wilhelm Dilthey, Siglo XVIII La época de la Ilustración, Historia de la filosofía, México, D.F., Fondo de Cultura Económica, 1995, pp. 158-159.

Micro XXXXV

Tus labios montañosos

devienen el río que tu beso nombra

desde nuestra lluvia amorosa

hasta el escondite donde acariciamos

la entrepierna de lo prohibido.

Mi gangrenismo mental

Inteligencia gangrenada, esparcida por el territorio improductivo de la mecanización emotiva: mi boca mal oliente y los juicios externos que componen una sinfonía esquizoide. No sé, a veces me imagino que habría sido de mi si hubiera sido antropólogo, si hubiera acogido los consejos de los mayores cuando me internaba en el abismo autodestructivo. No sé tampoco de qué sirvió leer psiconanálisis ni mucho menos comprendo cuál es el motivo de mis discursos. ¿Desde qué trinchera podría analizarse mi discursividad? A ratos me encuentro como un enfermo y a veces como un ser que desahoga un alma vieja y cansada. A ratos me veo en el espejo y no me reconozco. No sé, me habría gustado dedicarme a algo más que a desgastar mis impulsos nerviosos. Sacudo los días de la tristeza que se instaló en los resquicios de mi corazón. No veo películas, no escucho música, me encuentro siempre perdido, extraviado, en el percance presente de los ecos magnificados de la tortura existencial.

Al final del día dudo de todo, menos del cigarrillo que enciendo y me pregunto si algo bueno vendrá porque estoy encerrado en una casa hermosa, en una ciudad provinciana, en un sitio donde no puedo entablar un diálogo con mis pares. Estoy aquí y me veo tan lejano, tan absorto, tan distante, y me duele.

 

Este Romulaizer

Micro argumentación trasnacionalizadora de una óptica gastronómica

roquefortSacudid la melena, esparcid sueños, no es más que una vandálica insignia, un trofeo dentro de los recintos angustiosos del licuado urbano. No sintáis que los vuelcos de la memoria son una pieza de origami ni os preocupéis por las tiendas locales. No importa el arrecife cognitivo, no importa la puerta cerrada de la indiferencia. Muchos testigos os increparon, muchas noches de película os hicieron clamar al redentor hippie. Escuchad claramente el sonido cristalino del manantial contaminado. Es un eco de lluvia primaveral que se esparce por vuestro condado de mentalidad renacentista. Ninguna ostra del cantábrico puede ser como Shin Kobe. Es más, si un día queréis acudid al kabuki en Tokio y restringid los ácidos lisérgicos a vuestros nietos, pero por favor, no seáis cómplice del infortunio algorítmico del faje y el coito mal compaginado.antigüedad eurocéntricamente eu

Si cuando sintáis que los mejillones franceses os parten el alma y conquistéis entonces la pestaña de la modelo que pasa por el muelle, no os sorprendáis de que en Canes las películas muestran muchas realidades vacías pero que en Madrid las tapas con gambas ocultan el grandioso proceso vinícola de la Rioja. Es más, viajad a Santiago de Chile y tomad un Cavernet Suavignon, comed grandes trozos de bifes en Buenos Aires, después id a Lima y engullid un ceviche con granos de maíz y no olvidéis en el recinto ferial de Santa Rosa comprar una baratija como souvenir.

paté patoNo os tentéis los genitales en la playa, no os bañéis con vuestra amante fortuita, no seáis cómplice del tecnocidio eficaz. No importa qué tan inteligente seáis o qué tan lujurioso os comportéis ni tampoco importa ir a bailar trance a un club en Quito o si quiera creer que el viaje por el Amazonas os aguarda como una brasilera morena de ojos verdes con pelo rizado y dispuesta a deciros: tomad una caipirinha, os lo pido. Y no recordéis que los jesuitas y los franciscanos y los dominicos y los benedictinos y todos los mendicantes fueron profetas monásticos del cartográfico latinoamericadescubrimiento de la otredad americana. No os compliquéis el itinerario intelectual: es más abolid la lectura como inclemente accidente del alfabeto teórico de la mentalidad eurocéntrica. Si os place escribir no escribáis vuestra genealogía como si fuerais Sor Juan Inés de la Cruz, no recordéis que en el año 2002 el sushi nipón fue conocido gradualmente, ni tampoco omitáis que en Riponyi se vive la vida nocturna. Mejor pensad en las ramblas y en la Sagrada Familia, notad que los vestigios arqueológicos de la región mesoamericana maya no están emparentados con Indochina o Indonesia o Malasia o qué se yo de cuentos orientales o chinos o de esas civilizaciones hindúes o del brahamanismo o de la sacralidad del sexo.

caviarostiones ahumadosSi tenéis en cuenta que la moda otoño invierno está caduca, permitíos comprad un bote de paté de hígado de pato, una latita de caviar, una hogaza, un queso  rockefort, una botella de vinagre balsámico, una lechuga romana, unos ostiones ahumados y una botella de champaigne para que cuando amanezca podáis acurrucaos en los senos de la brasilera ojiverde y morena que en Porto Alegre decidió casarse con vosotros.

Dos novedades en vídeo en la barra lateral

Presento dos videopoemas realizados a partir de textos de este blog. El primero de ellos está basado en el texto Reflejo-cicatriz como exploración creativa desde el interior cotidiano, el desorden, la saturación. El poema puede leerse en https://romulaizerpardo.com/2015/03/17/reflejo-cicatriz/ y el vídeo se muestra a continuación:

 

 

El otro videopoema ensayado es el de Perder el tacto de la vida que puede leerse en https://romulaizerpardo.com/2015/03/04/perder-el-tacto-de-la-vida/

El vídeo está basado en una exploración urbana, con toques irreverentes y una retícula emotiva distante y por momentos ácida.

 

Espero los disfruten. Estarán permanentemente en la barra lateral en sustitución de Blues man in Xalapa y Some people from Xalapa, también en mi cuenta de vimeo.

 

Saludos a la audiencia.

Acceso prohibido

Traumatizada la visión personal

ríos de complejidades socavan

el lecho del ser, engullido.

Locura pútrida la espiral cansada

de la teatralidad falsa, elementos

considerados ases de polvo con luz.

Las uñas negras y la mugre del espíritu

vaya que deberían enlatar los vicios:

no es más que un chevrolet del 59.

Óxido del salitre anual, generacional, mutacional:

trova cubana en el sábado despilfarrado.

gardenview1

Egomuralidad: egomuralismo urbanizado

egomuralidad

Micro XXXXIII

Silencio de viento

otoñal, luz de tarde,

sol anaranjado, camino

de hojas secas,

como nuestro corazón seco

al decirnos adiós.

Confesiones de un envoltorio humano 2

Mi forma mutilada de sensibilidad, mi ramplón intento intelectualista, mi personalidad digital, mis ires y venires de proyectos de blog y video, en sí, toda esta indefinición que soy podría ser un atributo. Lo vivo como un desgarre. Debería ser un poco más standar. Y me encuentro partido por mi identidad académica y mi identidad de creador, me encuentro a mitad de camino entre una tesis, ahora un poco suspendida, y mis creaciones, donde “soy” libre. trajes chinosMe siento desgarrado porque no puedo compaginar estos mundos, porque no puedo compaginarme. Estoy aquí, redactando en mi cabeza un párrafo mal logrado de mi mismo. Estoy aquí, solo, en soledad. Y escucho un álbum en you tube, de Camila Moreno, autora desconocida. Naufrago en la globalidad, en sí soy un abismo nihilista: no hay fin de las cosas, no hay existencia, no hay motivos, no sé, no entiendo el nihilismo ni la historia de la filosofía. Me mueve en nociones, generalidades, falaces. Y me falta tanto por leer y tengo tan poco que decir. No tengo novia, no tengo amante, no hay nadie ahora mismo que me busque o que quiera llamarme o visitarme. Me siento como una pocilga del siglo XX. Es más, mi actitud es la de un ghetto, es más, soy un ghetto de anacronismos.

 

Marchito mi aliento por los tabacos, aquí estoy, personificando un alguien inasible, un algo ya viejo y podrido, ya mezquino y ruin, ya olvido. Caí en la trampa, todas las veces, siempre, ahí mismo, donde no podía escapar. Caí en la trampa, salté, grité, en soledad. hand and dress1.alphaContra mi mismo se levantaron la civilización global, los medios de comunicación nacionales, contra mi mismo se yergue la venganza generacional, contra mi, contra mi personaje, contra este que desconoce la narración histérica de su alma. Me vivo como una espiral de dolores y traumas jamas superados, insuperables por todos los flancos. No viví la rabia ni el esplendor oscuro de Radiohead, no viví el furor de Björk, no conocí a Tool ni escuche las canciones del momento. Soy un ignorante que evade e ignora, evade e ignora el hoy, el presente, esta fruta podrida de mi podredumbre. Mucho más que una depresión o una enfermedad mental, mucho más que un origen o un final, mucho más que un principio existencial, es mi vida un cuerda miserable. Su hilo una crueldad que se levanta todos los días en la oscuridad de lo efímero. Sorpresa negativa, polo negativo, nutrimentos no absorbidos. Nunca debí abrir las puertas de los infiernos, quizá tampoco creer volver de ellos. Nunca debía saltar, ni debí gritar, ni debí rebelarme ni creer que conseguiría algo por todo ese espectáculo emotivo, esquizofrénico, delirante. Nunca, nunca, nunca debí intentar alzar mi voz. No sé, ya son casi 13 años. Yo sigo aquí en la infertilidad de todos los años que pesan como la lápida lúgubre de la desesperanza.

biocollage1

Un poema para mi amigo de Larvas en el tiempo, Mauricio Mallet

Escribí este poema en una entrada del blog de mi compañero poeta Mauricio Mallet, cuyo blog recomiendo su lectura y que recientemente ha sido premiado con el segundo lugar de un premio literario. Es un chico que conocí vía internet gracias a uno de mis maestros vitales, el historiador Roberto Sandoval. Con Mauricio hemos compartido poemas, textos, ideas, inquietudes en torno a la creación.
Les comparto el poema que regalé a Mauricio, como firma para un comentario en una de sus entradas y que terminé bautizando después aquí:

 

Signatura
Del registro de los soles
la escritura
de los amores
los versos
de los cantos
las pasiones
de la poesía
la forma
de las imágenes
el tiempo
del silencio
el porvenir
y de los amigos
la pluma
vertiente de horizontes
nacidos torrente
de significaciones.

 

Su blog es: https://maumallet.wordpress.com

Visítenlo, encontraran sorpresas gratas.

Saludos a los seguidores y la audiencia.

 

Rómulaizer Pardo

 

Reflejo-cicatriz

Mi reflejo es un cómodo

recinto cicatriz

como colillas de cigarro

en la marea del mar,

un desecho ramplón

de los años y los amigos

con la rima eléctrica

de los estómagos de ballenas.

Nutrido entre azoteas y balcones

desahucio de adquirir tetas fácilmente

mi reflejo es un embutido emotivo

huella despilfarradora, dilapidación de letras

romances y canciones amorosas en inglés.

Cómo soviet triunfante, mi reflejo no deja de luchar

aunque su futuro sea una rápida caída

silencio resquebrajado así metal y metralleta

como café con leche o beisbolista caribeño.

Mi reflejo es la punzada de los amores vueltos fantasmas

primaveras de madera seca

lechones que alimentan las aristas del desconsuelo.

Mi reflejo más que vaho es una cloaca espiritual

que arde como los libros de Giordano Bruno

o un auto de fe en Cartagena en el siglo XVII.

Fue un rompecabezas torpe de vampiro sacrílego

fue una marejada de plástico derretido

un cerillo apagado por la lluvia

una sonrisa inquisidora de la inocencia.

Aquello de la vida misma, nombre y astilla del verbo,

fulmina el ápice geométrico de mi reflejo,

más armonía del barroco alemán que fulgor racional

cual juicio neoclásico:

escrito entonces refleja un proyecto de autismo existencial.

Gallo cantando amanecer del ego irradiado

exteriores y huellas

luces infértiles como plagas fumigadas en los campos

de la tortura global, en el agro del ser digitalizado.

Contra los escombros juveniles,

llamados fracaso de la tristeza patológica,

reflejar los escondites o desfalcos

de la economía personal;

así las conchas de la playa

se contaminan con el alquitrán;

así el petróleo es un magma negruzco,

incendio retorcido de recuerdos e imágenes;

así el agro global del no ser nadie

es una mutación acuífera y sonámbula;

así el alfabeto naufraga en la cañería de mi mediocridad.

Los atardeceres que fueran hermosos

consiguen una memoria sepia de mi reflejo.

Sin presentar las pruebas de su juicio

mi reflejo es la versión cómoda de una cicatriz.

 

 

 

Novedad en PDF

A continuación les presento una realización de hace 5 años. A mitad de una voraz drogadicción, de una pérdida de sentido vital, escribí este compendio titulado Hecatombe S.A. de C.V. Cuestionable por muchas razones, controversial, insalubre, no es más que un registro más de mis grafomanías, de mi constante escritura distorsionada. No me enorgullezco por mi prolijidad. Los trabajos de esta empresa responden a tristezas profundas, a rencores y envidias, a encuentros, a vivencias y escenarios que hoy están caducados.

Aquí les dejo uno más de los vestigios de mi andar por los terrenos del alfabeto.

 

Herbert Marcuse quote

“Sin embargo, hemos de añadir inmediatamente que también del otro lado, esto es, en la realización completa de la automatización, se encuentra el límite del capitalismo. Según lo vio Marx antes de El capital, la realización completa de la automatización del trabajo socialmente necesario  es incompatible con la subsistencia del capitalismo. Esta tendencia -de la que la palabra ‘automatización’ no es más que una expresión abreviada y en cuya virtud el trabajo físico necesario, el trabajo enajenado, es eliminado cada vez más del proceso material de la producción- nos conduce (y aquí llego efectivamente a posibilidades ‘utópicas’, a las que hemos de enfrentarnos para ver lo que realmente está en juego) al experimento total en el marco social y al nivel social.”

Herbert Marcuse, El fin de la utopía, México, D.F. Siglo XXI, 1969, p. 7

La primera primavera de este milenio

Inserta la tristeza

en los soles

quebrada

nostalgia

tibia confluencia

amar

no fue vivir

ni fue trepar

los árboles del tiempo.

Rasguño tu mirada

envoltorio cicatriz

mis ojos en tus espejos

como flácidas margaritas

mis dientes construyendo

la mueca gris

de un sábado en la noche

de la primer primavera de este milenio.

Cansada está la tormenta de desgracias

tristeza amargura locura demencia ser.

Todo contra ataca los días y territorios

de tu ausencia turbulenta,

columpio roto, mi sonrisa,

el átomo frío de tu indiferencia,

la canción silencio

eso eres

pero sin ideas ni belleza

simple espectro de mi

nadie que convoca la égida espacial.

Residuos

arqueología de tu nombre

olvido

canción horda de alfileres.

La voz, esa melodía tuya,

una esfera de pasiones que leyó

mis vidas pasadas, ríos de dolor, mi sangre

esta boca que sangró abandono

torcedura del alma

canción llamada eternidad.

Crónica de una espora existencial

juventud deportivaNo puedo trascender mi tabaquismo en tanto representa una dualidad inexpugnablemente rotunda. Es decir, vivo la degradación de un deportista caído en la drogadicción y los vicios, algo bastante común. De hecho lo que sí trascendí fueron las substancias, pero no el tabaco. Y la relación con mi pasado deportivo me atormenta cuando veo a los maratonistas, esa moda deportiva, saludable, no sé, es un tormento. No pretendo ir al gimnasio y dejé pasar mis mejores años juveniles en los infiernos artificiales del floripondio, los psicodélicos, la mota, en fin. Y mis padres, que vivieron el auge y el boom de la experimentación con substancias, son ahora un algo indefinible. Una muerta, el otro cambiado, no sé. Al ser parte de la clase media mexicana no me atrevo más que a sentir un cierto rechazo de ese grupo al que intenté pertenecer y del cual nunca me he sentido parte. Y en cambio, en donde no pertenezco es de donde provienen mis mayores problemas emocionales. Esa clase media, donde es deseable usar drogas, donde se cultiva el libre pensamiento, donde se está en contra del gobierno, donde se busca que todo joven sepa conducir un auto o sea alternativo, donde se ejerce una crítica feroz, mas a veces inconsecuente, es esa clase media a la que pertenezco por naturaleza. Y el conflicto, existencial, es quizá el trauma de mi madre nombrándome burgués todo el tiempo o el de mi padre diciendo que no era suficientemente bueno para hacer las cosas. Y me refugio han sido libros e ideas, licenciaturas inconclusas, pero también la vivencia expedita de mi juventud rebeldeautodestructividad, de mi deseo, tanático desde la postura del psicoanálisis de Erich Fromm, de matarme o aniquilarme o simplemente vivirme como un guerrero derrotado, humillado, avergonzado, sacrílego, profanador, inútil. No hay un intervalo propio de la decadencia ni una desfiguración completa de mi yo interior ni exterior. Y esa clase media, que pulula en este país golpeado, tampoco me alienta a crecer, aunque hay excepciones. Lo degradante no fue mi renuncia a la vida, a la luz, a la grandiosidad de una salud y un equilibrio. Lo degradante fue asumir mi renuncia a ser feliz, a sonreír, y naufragar completamente en la tristeza, en el abandono, en la melancolía, en la nostalgia, en el blues asombroso de no sentirme parte de nada. Y poco a poco voy retomando un lugar en el mundo, poco a poco vuelvo a ser alguien para los otros. Pero ¿cuánto tiempo fui nada para todos? No es mucho menos que la traumática vivencia de una familia de clase media, con un divorcio a cuestas, con la incomprensión de dos o más sistemas simbólico-morales. No es más que mi esquizofrenia y mi afán por denigrarme a como dé lugar.
juventud musicalSoy un joven que intenta practicar la cultura, la escritura, que intenta ser alguien en el mundo, cuando el mundo es un desquicie completo. Y sí, no leo los periódicos porque no creo que el mundo del ser humano vaya a cambiar, no creo que exista utopía alguna por la que valga la pena enarbolar una lucha, no creo que sea posible la transformación, no creo en los transformadores, así como no creo en la eternidad ni en la religión oficial ni en “las alternativas” juveniles o jóvenes. No creo porque sé que provienen de esa clase que me despojó toda la vida, porque sé que muchos lo que buscan es protagonismo. Y yo prefiero ser protagonista de mi construcción y busco protagonizar mi existir. Y mi existencia, plagada de contradicciones, no es sólo una verbalidad confusa, no es sólo un deseo de ser nombrado o ser un alguien, personalidad o personaje, no, es también sentir la lluvia después de ir a comprar cigarrillos en la noche. Y sí, todos esos rebeldes mexicanos parece que sólo buscan una moneda para beber cerveza o mezcal o algún otro tipo de alcohol o fumar marihuana o ir a comer hongos alucinógenos en primavera o pretender participar del ritual del peyote y en el mejor de los casos serán ellos los que lideren y comanden y tejan la urdimbre de un futuro ya de por si podrido y descompuesto porque al final todo es parte de una humanidad desvencijada. Ya lo planteaba yo hace 14 años en una clase de antropología mexicana manifestacion juventud rebeldeen la Universidad Autónoma Metropolitana. ¿quién eres tú como antropólogo o como ser ajeno a un lugar para decir lo que es deseable para otros? Mi conflicto ético, desde ese punto comprendido como la incapacidad, no sólo empática sino moral, de adjudicarme pertenecer a algo que me es desconocido histórica y socialmente. Y no es el EZLN o los defensores de derechos humanos, no es mi mutilación emotiva ni es tampoco la especificidad de mi posible indiferencia. No es eso, porque la realidad no es tan simple como decir: lucho por ti, para ti, cuando veas estarás muerto o derratado y yo en el puesto institucional; no es vamos a luchar pero los tuyos moriran; no es hoy soy ideológicamente contrario, pero fomento el consumismo drogadictivo; no es seamos comunales, juguemos, vivamos, compartamos, pero mira, mi nombre aparece y el tuyo no; no es estar en contra de la cultura oficial y convertirse en una personalidad orgánica; no es estamos juntos pero en el negocio yo gano, tú mueres. Escribo esto como mecánica rota, desde mi evasora circunstancia. No es simplemente estar a mitad de una pugna transgeneracional, no, no soy el estandarte de ninguna novedad ni de ningún cambio de tampoco puedo asumirme como un transformador o como un luchador social. Nada de eso. Nada de eso es viable porque yo no comprendo ni puedo empatarme con esa clase media que se asoma al jet set y que dice luchar con el pueblo.

Vivir no amerita engañar con el fin de ser alguien en el mundo ni tampoco vivir engañado o en el engaño.

 

Micro XXXXI

Así

es

cansada

esa

firmeza

ser

obseso

deseo

de ti.

You are never with me

False colapse under my tongue

your name

called

my soul

strong

not enough

your lips

fantasy

time and my self desire

of your body

your breath

you

since I was young

me

never can get you

and all

everything broken

between we both.

Agradecimiento a mis últimos 18 seguidores en wordpress

Me he sentido algo apenado por no distinguir a mis últimos 18 seguidores de wordpress, que no cambian tanto como los de tuiter o facebook. Y como el número aumenta creo importante, a manera de retribución, mencionarlos en esta entrada que pueda parecer bastante poco prometedora.

En todo caso gracias por sus visitas y por estar al tanto de mis rareza escritas.

Un abrazo grande a todas y todos ustedes, seguidores de este blog.

Atte.

 

Rómulaizer Pardo

 

Lista de los últimos 18 seguidores del más reciente al más distante:

1)

bercianlangran
http://josinynuri.wordpress.com

 

2)

RealidadBohemia
https://realidadbohemia.wordpress.com/

 

3)

lickrispin
http://lickrispin.wordpress.com

 

4)

Litt
http://littea.wordpress.com

 

5)

riazapastor
http://riazapastor.wordpress.com

 

6)

TatysMN
http://diariodeunalym.wordpress.com

 

7)

Yolanda García Seoane
http://yolandags26.wordpress.com

 

8)

zcoer
http://tifalansiimos.wordpress.com

 

9)

Carmen Sánchez
http://vidasenpapel.wordpress.com

 

10)

Marvin Gonzalez
http://highwaytopurpleheaven.wordpress.com

 

11)

elinstanteazul
http://elinstanteazul.wordpress.com

 

12)

onlyxti
http://onlyxti.wordpress.com

 

13)

Ane Trpchevska
http://aleerentrelineas.wordpress.com

 

14)

misretazos
http://retazosalviento.wordpress.com

 

15)

arbolestelar
http://arbolestelar.wordpress.com

 

16)

Islas
http://unaislasensualerotica.wordpress.com

17)

debarbasyboinas
http://debarbasyboinas.wordpress.com

18)

Mel
http://elesplindemelpomene.wordpress.com

Micro XXXVIII

Ninguna costra es sal

como ningún océano es fuego

como yo no soy contigo

un algo que viva.

Micro retórica del mal aliento

Cuando habléis evitad el pensamiento, argumentad falacias, conquistad el retruécano torcido de la boca mal oliente. No escuchéis al receptor, ni sigáis el modelo comunicativo de Jakobson. Romped con un mutismo helado la atmósfera, sucumbid al delicioso castigo de un hot dog jumbo size. Perfilad una teleología anacrónica, perdeos, contra el espejo de literaturas de quinta, en el maremagnum verbal. Acuchillad las homofonías y galopad añorando la claridad oximorónica, pero no olvidéis que una metáfora cuantiosa os deja dictada la férula lingual. Si creáis tempestades dejad de lado el vomito festivo y os aconsejo recurrir al espurio tacto de la nausea feliz.

Comed el silencio a puños, roncad como lirón, tended en el limbo el ancla precisa de los dialectos oscuros, mutilad, cual carnicero, a las radiantes señas de ignorar los cánones escritos. Eso sí, recordad que sin dientes lavados no hay besos ni mujeres. Socorred a la letra con artilugios de otros idiomas, perfecta trampa la pocilga humana que degüella los arrecifes prosaicos. Asesinad la lectura, quemad el libro, rebelaos contra el standar style. De igual forma, comprad baratijas en la sex shop, invitad a un hombre, una mujer y un transexual al ritual de iniciación canina. Torpeza abierta, esa calumnia mal oliente, mal aliento, malignidad rotunda. Cosed los pastos imaginarios,  leed un ápice de consciencia, olvidad el pensamiento. Todo eso menos los sonetos inéditos de un viajero español a Nueva España. Si os gusta el placer estético e histórico pensad en los jesuitas checos en el desierto de Sonora, pensad en la fundación de Los Ángeles, California, pensad que en algún momento el turbio drenaje de vuestra tubería mental podrá hacer las veces de escape fortuito mientras sacudís vuestro boleto de autobús en la billetera.

Decid lo que os plazca. A nadie le interesa la inteligencia lingüística.