Rómulo Pardo Urías escribe

El ojo de la mañana

El ojo de la mañana está desnudo
como una piedra mojada
levanta su intención de ver al mundo
levanta su mirada
que en el quehacer de los días
sueña las frías coordenadas
coordenadas de caricias
de nubes entreveradas.

Mira hacia su horizonte
el ojo de la mañana
encuentra tierra y silencio
encuentra desfigurada
la cicatriz solitaria
cicatriz que se abalanza
sobre los rayos del sol
que se columpian con calma
entre el olvido que zumba
y la tristeza del alma.

Se encuentra con todo esto
el ojo de la mañana
y en su camino de luz
abre la cima plateada,
el ojo de la mañana.

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