Sobre cierta actitud burguesa

Por lo poco que entiendo, una persona burguesa es aquella que tiene los recursos económicos suficientes para subsistir y para desarrollar alguna otra actividad con ellos. Recuerdo que las clases de historia de la secundaria hablaban de los inicios de la burguesía en los gremios y centros de trabajo artesanal que proliferaron en la última etapa del período denominado feudalismo. Si mal no recuerdo, el nombre de burgués proviene del de Burgos, centros urbanos próximos a los castillos, que gozaban de un intercambio mercantil y una abundante vida económica. Pero a decir verdad, mis días en la secundaria al igual que las épocas feudales, hoy son cuentos concernientes a la historia pasada. Lo importante es que en estos momentos quiero recuperar algo de lo que pude aprender en esos salones, sobre aquellas lejanas situaciones, para poder decir que a un burgués no le falta la pasta, la plata, la lana, el capital, el dinero, por llamar de alguna manera, a lo que caracteriza según mis pocos conocimientos a un burgués. En este sentido, creo que el tener o no tener los recursos para subsistir, es en primera instancia una gran diferencia. Por ejemplo, pienso que un burgués puede verse en la comodidad de no trabajar para poder comer, mientras que alguna otra persona, es decir una que no sea burguesa, se ve obligado a trabajar diariamente para comer. Si las cosas van funcionando, el burgués encuentra que en tanto tenga el recurso monetario para vivir, deberá dedicar su tiempo a alguna otra cosa que la de trabajar para conseguir dicho sustento, lo cual le permite encontrar en el mundo un nuevo y enriquecido rango de experiencias. Seré más concreto al decir que alguien que se ve en la obligación de trabajar para comer día a día, se ve amenazado constantemente por distintas situaciones. En principio tiene que salir a buscar un trabajo, en donde pueda desempeñarse, donde además reciba el dinero que requiere para comer él y su familia, verse en la necesidad de soportar cosas desagradables –quizás abusos, jornadas extensas y abrumadoras labores, permitir que se le restrinja mediante su trabajo a hacer tal o cual cosa, hacer todo lo posible por lograr que haya sustento.

Desde aquí, es posible ver claramente la posibilidad que se le abre a un burgués con respecto a otro que no lo sea. Simplemente en cuestión de tiempo, el que no tiene que trabajar tiene más tiempo para hacer lo que se le ocurra, siempre y cuando no se vea obligado a tener que trabajar. Quizás pueda ser repetitivo o quizás parezca ignorante, pero en lo que respecta a la persona burguesa, es posible ver que las posibilidades de su vida en cuestión de tiempo, están insertas en el ámbito de sus posibilidades imaginativas.

Ahora, es importante decir que alguien con estas características deberá buscar en su experiencia vital, algún significado o parámetro que le confiera importancia a su vida. Esta situación tiene que ver con otro de los conocimientos que me fueron adquiridos en la secundaria, pues recuerdo que la aparición de la burguesía esta asociado a la época del renacimiento, tiempo en el cual la figura de dios, como única expresión significativa y de validez para la vida, deja de ser concebida como tal. Puedo estar equivocado, pero la aparición de la burguesía tiene que ver con el problema que se vive en el mundo monárquico, un mundo en descomposición, corrupto, burocrático, simplemente un mundo que se estancaba, solo para darle paso a las nuevas ideas y tendencias de la vida de aquellos tiempos. Estoy pensando que el mercantilismo ayudo al crecimiento de la burguesía, luego el descubrimiento de América permitió modificar ciertas concepciones sobre la tierra, los avances hacía el modelo científico permitieron que se iniciara una revolución intelectual, la cual tenía por objetivo, desfigurar la hegemonía que la Iglesia ostentaba dentro de la vida en general. Así la iglesia y la monarquía, tenían un destino común ante sus predecesores, la ciencia y la burguesía. A grandes rasgos fue algo así.

El hecho trascendente es que la condición burguesa esta desligada en mucho de la vida religiosa. Los intereses del burgués pueden ser un buen tema a tratar, aunque sus habilidades giran en torno a funciones mercantiles, bancarias, intelectuales, artísticas, entre otras posibilidades. Es muy posible que este equivocado, pero es la condición burguesa una situación que desde cierta óptica permite desarrollar esta clase de actividades.

En la situación actual, año 2004, mes de julio, día 26, ser un burgues es también un signo de ser alguien que puede hacer cierto tipo de cosas, entre ellas, ir al cine, comprar zapatos nuevos, tener un coche, una linda chamarra y novia, ir al café y leer determinada revista. De alguna manera, la burguesía le dio al mundo bastante de que hablar, le brindo la oportunidad de descubrir muchas cosas y en su momento fue la alternativa a un modo de vida obsoleto. Hoy ser burgués es también algo obsoleto, pues hablar de eso es hablar de lo que ocurrió en el siglo XVIII. Pero de todas formas, ser burgués es ser algo determinado, vivir de una manera, pensar y decir ciertas cosas, expresarse y conducirte con lo que esa condición te permite.

Lo cierto es que después de la revolución industrial del siglo XIX, la burguesía cedió su lugar a la clase capitalista, con lo cual el cuento se vuelve más complicado, pues mi memoria apenas registra algo de esos tiempos. El problema después de haberse desterrado a los reyes y sometido a las reglas del pueblo, fue que los que tenían recursos monetarios comenzaron a aprovechar los recursos científicos para desarrollar técnicas para producir lo que antes hacían a mano en máquinas. Pero bueno, el problema verdadero fue que unos cuantos tenían el control de lo que se vendía y otros eran explotados para que eso fuera así. No recuerdo mucho, solo que el ser un capitalista, es en alguna forma, el ser un burgués desarrollado. En fin, los caminos de la historia son complejos e intrincados, difíciles y laboriosos, están llenos de caminos y de surcos por donde el pensamiento puede transitar. No es aquí el lugar ni el momento para recorrer esos interesantes caminos.

Ahora pensemos en lo que puede caracterizar a un burgués en el siglo XXI. Como bien dije anteriormente, alguien que no tiene la necesidad de trabajar puede ser un burgués, pero no todos los burgueses no trabajan. Por el contrario, creo que el ser un buen burgués implica ser trabajador, y ser un mal burgués implica no serlo. Esto claro puede estar en tela de juicio como todo lo que he venido diciendo, pero en este caso el ser o no ser un buen burgués es otro problema.

Si partimos de que ser un burgués es no tener la necesidad de trabajar porque se tiene el sustento garantizado, entonces puedo decir que el burgués usa su tiempo en otra cosa. Debemos partir también de que alguien burgués es una persona que tiene una experiencia intelectual por arriba a la de la población media, por ser el plano educativo uno de los beneficiados de los excedentes monetarios. La educación será una buena inversión para alguien que tiene dinero y sabe en que usarlo. Siendo entonces el burgués alguien adiestrado en las artes mercantiles, en el aprovechamiento del dinero como resultado del trabajo, en el préstamo y cobro de cantidades monetarias, es en una palabra una persona especialista en dinero. De aquí que sus creencias estén basadas en el dinero, en como invertirlo, hacerlo crecer, darle vida y movilidad, en fin, hacer que ese papel o pedazo de metal, circule, cambie de manos, de destino, de lugar. Así el burgués del siglo XXI va al café, fuma cigarros Camel y se monta en un Ford Fiesta o K. Se dedica a buscar en la cartelera del cine la nueva película de Hollywood, contestar su teléfono Nokia o Sony-Ericson. Navega por Internet en busca información para llevar una dieta, o conocer las técnicas sexuales que proporcionan más placer, o saber sobre depresión, o llegar al Chat para conocer a alguna chava de Puerto Rico o Venezuela. Se encuentra en un mundo en donde el dinero le abre las puertas para que el se encargue de consumir lo que le plasca. Pero también es cierto que en estos días, ser burgués resulta muy costoso, por eso hace falta ser un buen burgués. Aprender que hay que trabajar, tener ganancias, aprovechar el tiempo, darle sentido a cada acción del día. Hay que elegir, optimizar, dar prioridad a tal o cual acción, hacer que la vida sea vertiginosa, acelerada, presto, presto. Así la agilidad es una de las características de lo que se puede comenzar a denominar un burgués postmoderno. Eso es por principio algo que se debe llevar de la mano de la versatilidad. Hay que saber de deporte, de mecánica, de informática, sobre todo, hay que saber de entretenimiento. Eso si, quien es quien, cual es el nombre de ese actor y cuáles son sus películas, saber quien hizo la telenovela más radical de la televisión, conocer al grupo de moda y tararear la letra de su último Hit por cada minuto que se haga de abdominales o lagartijas. Hablar un poco de política o economía, por lo menos saber distinguir entre las dos. Es preciso y necesario hablar dos idiomas por lo menos, si no eres bilingüe no se te ocurra intervenir en la vida burguesa. Debes por principio saber entender que el mundo esta lleno de personas, que tienen distintos idiomas, que tienen distintas historias, que son distintos a ti. Una vez que pudiste aprender que dos y dos son cuatro, debes aprender a decir Hello, Bonjour, Chao o algún otro modismo extranjero. Tampoco esta de más aprender los modismos locales para que así logres ese eclecticismo lingüístico que caracteriza al buen burgués del siglo XXI. Eso te servirá para escuchar música de otros lugares, saber que tienes la oportunidad de llegar hasta ellos, intercambiar puntos de vista con personas que son distintas a ti por el simple hecho de que han vivido cosas distintas a las que tu viviste, pero sin espantarse, hay estructuras, hay semejanzas, hay en común mucho, por eso se necesita conocer algo más que la lengua materna para interactuar de manera más o menos competente. De ahí que se entienda que un burgués debe no solo ser versátil y ágil, debe también tener criterio y ponerse de acuerdo con los discursos que lo avalan. Para estos días la miseria del mundo es demasiada, así que yo, burgués postmoderno, haré un movimiento para que se cambie la situación de los niños que tienen cáncer. Los pobres se van a morir de todas formas, así que yo les ayudo y de paso me ayudo a crearme una imagen. Esa es otra característica de este emblemático personaje. Necesita tener una imagen que mostrar ante todos, demostrar además que lucha por tener esa imagen, que le interesa verse así, que le gusta además porque le permite conseguir a la muchacha más rica y apetitosa del grupo burgués. Por eso esta cinco horas a la semana de mínimo en el Gym, haciendo pesas, comprobando las leyes de Newton, viendo como el espejo le va diciendo lo guapo, fornido y asquerosamente atractivo que se ve. –Me das asco, cada día estas más bueno, le dice su ego al burgués que se empeña por realizarse y realizar el acto sexual cuanto antes, pero eso si, de la manera correcta, primero somos novios, luego cogemos y después las cosas se olvidaran. Por eso al burgués de estos tiempos le hace falta tener esa imaginaria mascará todo el tiempo, busca decir las cosas de la manera correcta, ser parte del movimiento indigenista, tener un condón siempre listo, por aquello de que llegue el nuevo amor de su vida la noche menos pensada y después de eso, no saber quien fue la pobre inocente que fue a dar con aquel engendro devorador de virginidades. Entonces otra característica de este personaje es la de su frialdad. Calcula sus movimientos, sus palabras, para que sus pensamientos se mantengan ejercitados mientras sus acciones vayan ocultando a los demás las intenciones que se comienzan a maquinar con el primer aliento de la mañana. Sin importar la ideología, la frialdad se apodera del rostro, lo hace coquetear con la chica que se encontró en el antro, la empalaga, le hace ver su propia hermosura en ella, materializa sus propios rasgos para halagar a la incauta que esta por ser engullida por el tremendo macho. Aunque el caso de la mujer burguesa del siglo XXI es por demás fascinante y producirá encuentros cercanos del primero, segundo y tercer tipo, esta por demás decir que las características antes descritas son válidas también para ella.

Ágil, versátil, superficial, frívolo y sexista, son las características que le atribuyo a este burgués postmoderno. De todas las que se han enunciado hasta aquí habrá algunas de mayor interés que otras, pero de las que están por venir, la más importante es que el burgués sea consciente de su condición burguesa, lo cual le permite tener ciertos atributos que le distinguen. Volviendo un poco en la historia, me parece que una característica del ascenso de la burguesía al poder es precisamente la ruptura que hay en el seno del clero. Aunado a esto, la vida del siglo XVIII particularmente pone un énfasis en dos cuestiones: la primera es la de una aristocracia que se encarga de administrar las tierras de cultivo, por un lado, y por el otro, la creciente burguesía que apoderada de la situación económica, empieza a tener el deseo de ser ella misma la que tenga el poder del estado, del gobierno y sus formas de expresión. Esta ultima situación pone de relieve que la consciencia burguesa es un factor trascendente de su clase.

Adentrándome en los terrenos prohibidos de la insinuación, la consciencia burguesa del siglo XXI estriba en problemas ambientales, discusiones bélicas en torno a la paz, diferencias étnicas y de racismo en pro de la tolerancia, ideologías izquierdistas en contra del sistema hegemónico, por demás debates de distintas dimensiones y profundidades. Por ahí escuche el término hippie-yuppie que denota claramente lo que es ser un burgués postmoderno. Quizás lo más sugerente de la cuestión burguesa del siglo XXI sea la intelectualidad de dicha clase. A pesar de que hoy la teoría de las clases sociales es fácilmente refutable, prevalece por el simple hecho de que los factores económicos permiten que así sea.

Ahora bien, no quiero hacer pensar al lector que estas características sean rotundas ni únicas de las formas burguesas que aquí se manifiestan. Cabe hacer la aclaración que de la inmensa mezcla cultural que prevalece hoy en día, estas características encajan perfectamente en distintos niveles de comprensión social. Esto por decirlo de un modo, es mero entretenimiento. Lo cierto es que dichas características son solo atributos de lo que se puede encontrar en esta supuesta burguesía de los tiempos informáticos.

Hace falta hablar de otra característica importante en esta lista, a decir verdad la que se refiere a la seguridad que el dinero proporciona en un plano más elevado que el material. La costumbre de enaltecer las acciones que se prestan en una situación como la arriba mencionada traen a colación el hecho de la seguridad personal, el valor en un sentido principal, que se desprende de la capacidad de pensar y vivir con las necesidades primordiales satisfechas. Así en el mundo versátil y cambiante en que vivimos, la toma de decisiones es de suma importancia. De ahí que se requiera de los individuos la capacidad para tomar decisiones de manera eficaz, constante y ante todo, rápida. Tengo aquí otra cualidad del burgués postmoderno, pues ante la necesaria situación de solucionar las cosas que le aquejan (característica universal del ser humano), se ve involucrado en circunstancias y actuaciones que le permiten llevar a cabo el arte de decidir. Ya sea por experiencias pasadas acumuladas, ya por sus valoraciones personales y/o grupales, el joven burgués se encuentra repleto de decisiones día con día. Lo cierto es que el hecho de ser burgués le permite ampliar el rango de posibilidades a elegir, en donde se pueden encontrar cosas tales como que coche se va a usar, que tipo de música se escuchará en su cuarto, que periódico esta de moda leer, cuantos pantalones de marca hay que comprar en la tienda que esta de barata, en fin, hay muchas situaciones que se pueden enumerar aquí. Lo importante es saber que este personaje se desenvuelve en distintos niveles, de diversas formas y que la transformación de sus necesidades primordiales –resueltas de ante mano, lo llevan a tener conductas que le hacen crear y establecer necesidades de otra índole. Esta situación en torno a las necesidades le es casi única, aunque las dos primeras se pueden ver en distintos estratos sociales.

¿Cuál sería entonces la caracterización de este burgués? ¿Qué parámetros se pueden establecer para denominarlo como tal? El diccionario responde así: Burgués: persona acomodada. Simplemente hace falta ver que lo que pretendo al escribir esto no es conocer algo particular, mis intenciones son más en la dirección de describir y lograr definir lo que aquí se trata. Por eso el título busca acotar en cierto sentido al pretenderse hablar sólo sobre cierta actitud burguesa. Esto quiere decir que es algo que esta enmarcado en dos cosas: lo que pueda significar ser un burgués, y que sea específicamente cierta actitud, en ningún caso algo general o científico.

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