Espirales de papel y silencio

Puertas y signos abren

laberintos y vidas,

diseminación de certezas,

dubitación de tiempos,

recorridas miradas,

extrañamiento.

Todos los vientos existentes

pasan revista a la herencia

imantada

de las letras.

¿Cuánta escritura perdura

en la esfera fulgente de la Historia?

Los hechos trascienden las creencias,

los signos abiertos promulgan interpretaciones.

¿Acaso el olvido es un nombre ancestral

contra el silencioso vestigio del papel encubierto

de la maleza de los sueños y los fantasmas y los hombres

escritores de paisajes y de tierras?

No podemos intuir nada que nos sea ajeno

porque en la intuición se nos va algo,

como algo que se va después de una tormenta,

algo que queda

como roca fósil

algo que estaba y se va

como un beso materno o la muerte.

Las puertas abiertas son otras miradas

el otro que nos increpa y nos induce,

que localiza lo exterior

que rompe el cómodo surco interno

y abre los pasos, las miradas, a un universo

distante que se vuelve cercanía.

Leer es palpar, papeles y silencio

son los ductos de la idea, del lenguaje,

del simbolismo: paradoja es el diálogo

con los muertos que reviven

en sus escritos y en nosotros al abrirlos.

Lecturas próceres: clasicismo

renovación de perfiles de la antigüedad.

Los alfabetos produjeron el acto revolucionario

de la permanencia y los lectores somos

los revolucionarios náufragos

del laberinto del conocimiento.

Ernst Meumann quote

“Finalmente, la aspiración estética del hombre no se satisface con producir obras de arte aisladas, sino que además pretende penetrar toda nuestra existencia. En efecto, aspiramos a la bella forma en nuestra morada, en el indumento, en las costumbres, en el trato, en la conducta, en el lenguaje. De aquí nace la cultura estética como la cuarta esfera de hechos que se presenta a la investigación estética”

Ernst Meumann, Sistema de estética, Espasa-Calpe, Buenos Aires, Argentina, 1947, p.30

Micro L

Tu aliento congeló mi vida

tu mirada mi corazón

tu ausencia mi memoria

tu recuerdo congela

el paso de las estaciones.

 

Vuelvo

Reloj de sol

Descansé un poco de la escritura aquí. Es fácil perder el ritmo, difícil retomarlo. Quizá el silencio tampoco sea una manera apropiada cuando se va construyendo una audiencia. He vuelto, con distintas vivencias, sorprendido por muchas cosas, extrañado, algo cansado. No estoy en un momento bueno, no estoy contento ni me encuentro satisfecho con mi vida, exitosa, triunfante, pero triste y vacía, insípida, acartonada. Y no es para menos. Hace poco decía en Facebook que estoy traumado eróticamente. Podría agarrar este volver como una síntesis terapéutica. No lo haré. Hace más o mens 3 años y medio decidí volver a las aulas universitarias. Estudio historia y estoy en mi proceso de tesis. Si mi traumatización erótica no fuera suficiente, es decir mi incapacidad para tener vínculos afectivos con chicas pero también mi impulso vital obstruido por mi visión necropática de la vida, me arremete la culpa cuando dedico tiempo a este espacio y me digo a mi mismo: debería estar haciendo mi tesis. Voy terminando mis materias y se perfila el final de mi ciclo académico vigente. Me llena de miedo. Y tengo en mente un tema inmenso, novedoso, al cual mi asesor le pone siempre negativas. Y me siento más frustrado, más incapacitado, con menos instancias al diálogo. Vivo ese bloqueo propio de los gremios: parar ser parte de uno debes pasar por sus ritos de paso, conocer sus reglas, aceptarlas, jugarlas, trascenderlas. Y dicen que me paso de inteligente, que abarco demasiado, que no es para tanto. Localizo también mi inocencia, mi indisciplina, mi falta de rigor, mi escueto bagaje intelectual, quizá no escueto, otro, inconexo para una investigación. No es suficiente tener buena ortografía, saber citar, argumentar, construir conocimiento. No, soy un alumno y no puedo tener propuestas novedosas, soy inexperto.

A principios de mes nos fuimos a tomar la foto de generación al puerto de Veracruz. Y yo estoy

En la foto de generación

oxidado, fuera de contexto, distante, haciendo popurris irreverentes de éxitos del momento. En mi país, México, se vive un ethos de descomposición que genera un pathos violento. El ethos se refiere no sólo al narcotráfico, a las negligencias y abusos de la clase política, al sesgo ridículo y obcecado de los medios masivos de comunicación nacionales (TELEVISA y TV AZTECA), sino también a la podredumbre de un tejido social históricamente construida, al retorno del Revolucionario Institucional a la presidencia, a la reformulación saqueadora del hipercapitalismo global inserto en estas tierras. Todo esto se puede sintetizar en la expresión personal de que México es un rancho, el rancho nacional: la ley de las armas y del más fuerte, las correrías y corruptelas como sistema operativo en todos los niveles sociales, el conservadurismo religioso, fanático, el etnocentrismo racial, la discriminación y los ataques constantes a la población femenina no hablan más que de este ranchito, donde todo se arregla a pistolazos o con fajos de billetes, donde no hay derechos humanos en la práctica, aunque si en las leyes, donde la democracia es una farsa teledirigida de sostenimiento del sanguinismo político. A principios de mes nos fuimos a tomar la foto de generación, ¿qué le interesa a los jóvenes? Todo es broma, risas, chelas, alcohol, sexo, o conservadurismo, moralismo, recato, no sé… ¿Y yo dónde estoy? ¿qué soy? ¿en qué dimensión social puedo integrarme?

Rinconcito donde hacen sus nidos las olas del mar, Agustín Lara.

Estoy traumado eróticamente porque ya no distingo ni aplico ni consecuento las formas eróticas, en un sentido abstracto y concreto, las formas en las que el amor se expresa. Ya no percibo el amor, ya no lo identifico, ya no lo puedo nombrar, no puedo referenciarlo ni tampoco puedo seguir los flujos amorosos. ¿Qué es el amor? Y quizá no sólo debería leer a Stendhal.

Mosaico También Ignacio de Luzán habla del amor en su Poética. ¿La calidez, el abrazo, el beso, la ternura, la vida, el sol? Todo me remite a la biografía de Mozart que leí a los 16 años, a la división nietzcheana entre lo apolíneo y lo dionisíaco: http://es.wikipedia.org/wiki/Apol%C3%ADneo_y_dionis%C3%ADaco 

También Ignacio de

También Ignacio de

Estoy en medio, entre la luz y la oscuridad, pero dentro, vive una tundra inmensa, tundra de desamores, de desencuentros, de rabia y odio, de veneno, de envidia, de dolor, de fracasos y tristezas. Tundra porque mi corazón me resulta una gélido páramo. Por ello mis traducciones intelectualistas, mis fórmulas retóricas torcidas, espasmosas, lúgubres a veces, y otras desangeladas. Fisiológicamente mi esquizofrenia lo explica todo, mi depresividad constante, mi aislamiento, mi tabaquismo, la sombra que soy del adolescente radiante que era derpotista de alto rendimiento, la sombra de los flashes de mi psicodelia personal, ese pasaje mío turbulento, turbio, ese residual estrato psicótico, ese desorden de la razón, de la mente, los senderos transitados del laberinto del desquicio. Y yo estoy ahí, no aquí, estoy allá, no acá, sin pertenecer. El trauma erótica es eso, la actitud de abandono, el miedo a brillar, el terror al mundo, a las personas, a los juicios. Mi sensación es de un histórico rechazo a mi persona. Y aquí estoy, escribiendo, vomitando quizás, pero por encima de todo el telón de los años, 33, la edad de Cristo. Entonces el abosultismo mental de mi presente es lo imposible constante.

Estoy en tránsito y vuelvo aquí, a ser un rincón, a ser una aire, a ser letra.

 

 

Belle EPOC

Raquítico espasmo encinta

oxígeno artificial

fabricado en bocanadas,

eras la inútil acción del inútil humo

como memoria mortuoria de un siglo XX

ráfaga plasmada en los alveolos.

Belleza tu nulidad que compones

muerte

canto

asfixia

resplandeciente decrepitud de un siglo XX

donde todos fumaron: Sartre, Bogart, Sinatra, Dylan.

Todos vivieron ese inclemente vapor dioxigenado

aliento, vamos, asfixia resplandeciente

belle EPOC de cajetillas y colillas y nicotina y dióxido de carbono.

Bello juego de dedos amarillos

belleza

como si fueras el tránsito del siglo XIX al XX

pero ahora todos te odian

todos te previenen

todos

corren

respiran

nadan

se oxigenan. Ya no son los cuarentas

ya no eres bienvenido cigarrillo, puro, habano,

ya no es la guerra fría, ya no la amenaza nuclear.

No, cigarrillo,

porque representas el capitalismo anterior,

inmediato, pasado, ayer todos fumaban.

Pero tú, obstrucción pulmonar, belle EPOC

eres un tanque de oxígeno

eres el ahogo traumático de la existencia arruinada cada día:

30 cigarros al día, dos cajetillas en 24 horas, pulmones ahumados.

Eso que los apaches juraban sagrado,

tabaco, es tu semilla

eso

eso mismo que llevo Raleigh

eso,

magia, aliento como escrito, humo, pérdida

pulmonar, obstrucción, tanque de oxígeno

eso eres y todos huyen de ti, cigarrillo,

y tú eres belleza, belle EPOC, muerte lenta, angustiosa,

penetrante, dolorosa y temblorosa, asfixia eres, angustia mal canalizada.

Te anuncian las cajas de la muerte, te anuncian tus cofrades

nicotínicos, te anuncian y te invocan, te nombran

obstructividad pulmonar, moralina neoliberalista:

salud

agua

aire

ejercicio

gimnasia

ritmos cardiácos entre 60 y 70 latidos por minuto

de deportista

de maratonista de New York.

Tú, belle EPOC, eres lo contrario.

Angustia corrosiva, todo el tiempo fuiste

elegir la muerte sobre la vida

elegir la maldición tabacalera.

Todo el tiempo, belle EPOC

fuiste la imposibilidad de dejar

de desistir

de superar

el hábito

el humo

el cigarro

el tabaco

la angustia de la vida misma

expresada en la ostentación de un objeto

circular, cigarrillo, esterilidad.

Cambio simbólico: del cigarrillo a la botella de agua.

Nadie quiere envejecer

todos omiten la muerte.

La vida futura, la esperanza de la vida eterna,

es el sino de nuestro siglo, el nombre

evasor del tiempo, el tiempo que es deshecho

y abandono. Tu Belle EPOC eres tortura

lentitud

putrefacción de aire

permiso de aislamiento

es más, todos huyen de ti y del cenicero.

Todos están reunidos en el espíritu tecnócrata

de la salud científica y estética y nadie

nadie recuerda

a Albert Camus y su cigarrillo

a Julio Cortazar y su cigarrillo

a Juan Carlos Onetti y su cigarrillo

a Herbert Marcuse y su cigarrillo

a Marilyn Monroe y su cigarrillo

a Billy Holliday y su cigarrillo

a Fritz Lang y su cigarrillo

al Che Guevara y su cigarrillo

a Jack Nicholson y su cigarrillo

a Herman Hesse y su cigarrillo

a John Lennon y su cigarrillo

a todas las bestias históricas fumadoras del pasado inmediato.

No recuerdan salvo el terror de su ausencia

quizá también la fobia al tabaco, a la muerte,

al dolor y al sufrimiento, la incomprensión.

El avance de la sanidad: ahora el capitalismo esclaviza con la salud.

Belle EPOC, futura muerte agónica,

agonía ya anticipada

muerte

lenta

fragua de interiores ahumados

tu nombre

es el silbido raquítico de la disnea

no poder respirar

morir así

en esa cama

postrado

sin poder mover el cuerpo

con la fatiga de todos los cigarros

con el peso de le negritud interna.

Belle EPOC eres un vestigio arqueológico de la era atómica.

Escritura de candado fónico

Bloques de libros, libros, libros,

ideas pinches de otros

pinches idiotas

escritura encima

contrabajo de candado fónico.

Otros libros,

no es escritura

es leer y otras personas

no son idiotas,

pinches, pinches, libros

escritos escupiéndome

ideas.

Otros autores

otras perspectivas

otras cercanías

interpretativas

caracoles decía Robin

pero Batman le escupía

decía: no, no, más libros, no

piedad de la que en el siglo XVII

era próxima cadencia de código civil.

Piedad escritura, escritores, no son idiotas,

no, pensadores, no escriban más

la tinta siempre del mismo color

como el cielo siempre allá lejano en una altura

circunfleja de sonidos, fónico teatro ritmo,

escritores, no escriban, no más, piedad,

libros por favor, dejen de verme como un sujeto

mejor contemplen mi más reciente vendaval:

arroz frito que no es Yakimeshi porque

libros más o menos traían una receta apócrifa

japonesa de la cordillera de los Andes, no, piedad,

libros, inquisición y Juan de Torquemada, peor aún,

leyenda negra de ser poeta sin distingos, peor aún

libros no, por favor, vallánse, no soy don Quijote,

ni lo seré, no, persiguen entonces escritores

ideas

no

idiotas

mejor no promulguen sus pensamientos

no

siempre del mismo color

parcialmente nublada

la tinta de este tendón: corazón

no, piedad, más libros escritores

no escriban idioteces

mejor

publiquen sus insignificancias

pero dejen a todos arriba

con la tinta y los años, con las almas,

es más, la espiritualidad terminó con la bomba de Hiroshima

pero en el año 2012 no había más muertos

que en otro año

sino en el 2015 y mejor olvidamos

pero escribimos

esas muertes

con

perfumes de vidas truncas y así

escritores

¿qué son sus palabras,

escritura?

Mejor ahí, piedad, como auto de fe,

no, mejor no, dejen de escribir.

Micro epistemología del desahucio

La perfectibilidad vital y los nodos simbólicos mal traducidos muestran la veracidad barrosa del fracaso. Si de enunciados falaces se compone el derrotero del sino, las nimiedades absorbentes muestran escuetos sincretismos morfológicos de la conducta en vías del final. Finalidades quedan plasmadas segundos después de la horquilla remanente, como la guillotina sanguinolenta en 1789, pero desde el sin sabor existencial del protagonismo nacionalista. Episodios contractuales que devienen en crisis económicas y residuos de la caída del muro de Berlín, composición entusiasta la encandilada sonoridad del decibelaje poético. Toda perfectibilidad vital estriba en su componente fracasado, porque en el designio terrenal las frases optimistas componen verbos sustanciosos que no dictan sentencias lógicas ni pueden arrobarse el privilegio de ocultar los síndromes raquíticos de la filosofía barata. Pero, si en la dubitación perenne se mueve el algoritmo del ser, los péndulos de la muerte fulminan el evento veratitivo con una álgebra que dicta de formal prisión a los sentimientos, desde la corruptela insidiosa del fanatismo. Entonces la antigüedad deja de ser una reliquia de polvo y el éxito de la perfectibilidad vital se vuelve en sí, realidad mortal para sí y para quién la conduce. El sistema social de la persistencia remota y de la constancia espacial, muestran claramente que el desahucio es una forma de conocimiento miserable y del todos conocida como fórmula de la trunca perfectibilidad de la vida, como esencia mutilada que no estriba en las condiciones de verosimilitud sino en el efecto postrer de la espiritualidad caduca y en vías de extinción. Si el fin del desahucio es una muerte segura, la perfectibilidad de la vida implica una conducta a través de los sistemas del conocimiento en detrimento de la esferalidad corpórea del instante asesino. El desahuciado conoce gracias a sus expectativas truncas.

Amor hecho

En los cuerpos

presencia

en los aromas

tacto

en el fuego

la piel

en toda unión

un beso.

La voz alta de un bloqueo

No importa en estos tiempos pensar, no importa la intuición de nuevas formas, no importa palpar conceptos ni construir sistemas. Ya no interesa el afán epistemológico de la modernidad. No importa si creo que estamos en una burbuja derivada de los simbolismos pretéritos. Nada de eso. Ni siquiera pensar teóricamente es importante. Ya todo parece un regreso al pasado inmediato. Ni si quiera puedo leer a los autores de moda, ni siquiera puedo encontrar un sistema interpretativo propio. Estoy atorado, bloqueado, emocional e intelectualmente. La voracidad de la obsolescencia, que lo vuelve todo caduco de inmediato, escribe sus reglas en mi alma y mi voz. Una vez pensé en un argumento filosófico que me salvaría la vida, la desobjetivación del materialismo histórico. Y pensé también en la hypermodernidad y pensé en un sistema dialéctico, capaz de explicar la virtualidad global. Puras pérdidas de tiempo. Puras falacias. Puras y simples figuras retóricas. Leí a Aristóteles y no valoré más el sentido clásico, no valoré más después de leer a Heródoto, no comprendí lo clásico, no, me extravíe. Y así, quizá desde mi falta de compromiso social, desde mis excentricidades lectoras, así, desde el hecho de leer autores que representan el más álgido conservadurismo, así, me fui dejando caer en este abismo torpe, en este sin sentido, en este simbolismo anacrónico. Y ahora, a mitad de un proceso de investigación, me encuentro fuera de sitio, empolvado, encapsulado en una torre de marfil.

Castle

Destroyed castle of images

and words seeing turnable pieces

of meaningless languages.

Who will build you up again

castle of million colors

castle of being and time?

We forgot you now

that the day arise single and happy

but your line, of dark sine,

is write by the flesh of History.

And the song sounds your skin of verse

skin that broke our silence and we cry

we felt down your river of sense

and we are nothing to be beside you.

Castle of images and words your speak

is one fluid stream of ancient knowledge

but we forget your rooms and we leave

your shelter because now we are making

the light side of the pillow of life.

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Nuevo videopoema Dementis Lux Factum

Directo de Vimeo: Dementis Lux Factum

 

Micro XXXXI

Soltó las tristes

manos desesperadas

contra el espejo de su amor

dentro de eternidades infinitesimales.

Changoidismo de una existencialidad en el genitalismo global

changuita peson negroMientras perdura el genitalismo global, la exposición exponencial de arrecifes corporales erotizados, el mito del chango que explota contra los nubarrones verbales del ser. La existencialidad maciza que conduce a los delirios del mítico animalismo humano es una copla atemorizada de salitre y sabanas africanas. No es más que la selva digital la que esconde los semilleros. Imagio mundi, imagio homine. Ninguna pieza del rompecabezas de la evolución puede sobresaltarse. Mutilatio cultis o de como sobrevivir en el ácido torrente de la virtualidad, digitalismo y exposición completa de los miembros: genitalismo ramplón, exacerbación pornotópica, explicatividad sonámbula: animalidad excretora de las reminiscencias prófugas, fugitividad de los changos, nuestros ancestros. Ahí, entre la muchedumbre de los eventos eternos, ese impulso de gritar, escandalizando los añorados retratos de la civilización. Antimutismo, mutilatio verba, contra ataque a la imaginación derrocada de los reinos del placer.

El hiperrealismo expone con toda certeza remilgosas figuras que aceitan el engranaje existencial. monkey gunVívida la cúpula de los tiempos establece terrenos propios a la exégesis mutilada. En fin, el pensamiento parece ser el mismo del planeta de los simios, el mismo que una figura del reaggeton o peor aún, el colonialismo del ego, de la presencia esencializada interior: animales de gimnasio, animales armados, animales sexuales, animales que no son changos, aunque lo parezcan. La animalidad se oponía a la razón, la ilustración buscaba el freno de los instintos. Las normativas religiosas no son otra cosa que los frenos a los impulsos animales. No es en balde mi esperpéntica changoidea, es mucho menos que un refrito de la lectura Naturaleza y Cultura de Leví-Strauss. Es por un sentido dionisiaco, un sentido que trasgrede el orden civilizatorio, increpando los cimientos mismos de mi tendenciosidad, lo que me remite a una pérfida apologética: si vivimos la genitalidad en la digitalidad de la globalidad el changoidismo representa un movimiento animalizado del mítico retorno a un epoquismo pasado. Don’t try to fool me. When the monkey man arrives we will be having oral sex and touching our skin. chango espantandoPero no se puede remitir a elaboraciones culturales, no se puede pensar, si quiera, en una mitología cultural del arquetipo del chango. No, tampoco es el signo del calendario chino de mi difunta madre, mono, el que escupo aquí. Es mucho más que eso, mucho menos que un motivo, una motivación, que se erige ramplonamente como fantasma de una vivencia nocturna, como residuo de una figuración erótica, como frustración psicodélica de una noche de primavera, una primavera: la mutación generacional en el tránsito de siglo. Y todos esos jóvenes protestando, no son acaso reprimidos por lingua changoidumtodos esos semi changos policiacos. No es entonces la represión, el instinto de sobrevivencia, la álgebra política, formas del animalismo. Si la sensates existía es quizá hoy cuando se convierte en demencia, es más, el genitalismo global es una fórmula simple de hedonismo, el changoidismo es una fórmula simple de exposición. Gritemos. vamos, adelante, sí, gimamos contra las pantallas luminosas. Escritura falaz, es más, falacia y tautología de la existencia sentenciada a una pocilga emotiva, eso es, changoidismo, elaboración raquítica del chango smokingser, esencialista, reduccionista, historicista, es más, no siquiera una simbólica ejecutoria del vacío sino un vacío ejecutorio del simbolismo informe. Esquina de los trinches cognitivos, trinche mental, experiencia, mutilatio verba. Non homine ad terra sino más bien el paso del chango, uh, ah. Alone, the monkey girl, with the very best breast ever build by nature, kiss him and suddenly the nightmare begins. We wish to be somewhere where we can be loved and we can’t loved those things that threaten us.