Rómulo Pardo Urías escribe

Opus frustratio

Perdida, la voz truco, la imagen vereda, la seña, mutismo. Los ácidos lisérgicos estriban en una cúspide similar a la eternidad de Sísifo. Años que atardecen la curva atisbada, vida, espectro de luz, agnosticismo, nada que decir. Estoy aquí en el veredicto ontogénetico de la nada, absorto, y soy un puño de reclamos, una sombra de playa, una tormenta de fotografías blanco y negro. Soy una consulta al I Ching, pero olvido que también el vuelco orientalista es una estrellada singularidad ajena. Todo es rocas de símbolos, todos estamos aquí, insertos, inmersos, plenos de longitudinales fracasos. No es más que la hipótesis de una ventila emotiva, exacta, carrusel infanticida, la pelea de box del sábado pasado, es decir, todos los discursos deportivos que sobran en la lata de sopa campbells. Aquí, sin escritura, sin letras, sin sentido, la vacuidad compulsiva de la crudeza, innecesaria escolástica que superó los límites ilustrados. No sé, a veces creo que no debería tener un átomo de inteligencia, porque me extravío en los sonidos poéticos de la taza de café, me extravío en los ojos consagrados de la mujer que no amo, me pierdo todos los segundos en los senos jóvenes.

Introito

Estaba un  día sentada la cúspide literaria en el paseo de las estrellas. Y ahí se quedaron los vestigios de una carrera que nadie conoció.

primer mix 2.3.4

 

Actum I

Escribiría todos los libros que tuvieran que ver con el siglo XVIII. Leería a Voltaire, a Rousseau, a Montesquieu, a Diderot, pero también escucharía a Bach, a Haydn, a Hendel, a Mozart, y además estudiaría poética con Muratori y Luzán, estudiaría también el reinado de Luis XVI y Carlos III y quizá también habría de leer a Jonathan Swift. Pero esto que digo se basa en un viejo libro de historia literaria europea, en mi recóndito escondite libresco. Hay quien odia escribir desde la torre de marfil, yo no puedo escribir desde ninguna parte porque no soy culto, no soy letrado, no soy lector, no soy un conocedor, no soy nadie, no tengo piezas literarias, no tengo estilo, no tengo más que una torpeza emocional, una trunca búsqueda de mi mismo, eso soy, un espejismo, torcedura completa. Debería leer al Quijote, debería evitar seguir acumulando libros viejos, debería dejar de lado mis pretensiones. No es más que el acto de mantenerme encarcelado, eso, la cárcel de la ignorancia. Totalidad, es mucho más que los residuos del estructuralismo del siglo XX, mucho más que el reconocimiento de la antropología filosófica de Cassirer y la simbólica de Geertz y James Clifford. Es el trauma de mi juventud, no ser el gran joven, distinguido, no, perder el tiempo en horas muertas de contemplación pornográfica sin leer al Marqués de Sade. Pamplinas, qué importa Bataille, qué importa Ruy Sánchez, qué importa Susan Sontag. El recuento me hace sentir nauseabundo, totalidad, torpeza, torcedura. Evito también a los poetas, a Ungaretti, a Baudelaire, a Rimbuad, a Ginsberg, a Pessoa, evito a todos, evito el destino de mi mirada. Estoy aquí, encerrado en la jaula del tiempo, en el pasado perdido, eso, el siglo XX, qué más da, el XVIII, es toda la figura de mi pensamiento. No importa más si quiera leer a Carlos Monsiváis, no importa si quiera perderse en las personalidades, no importa, porque no tengo un libro ni una idea ni un pensamiento ni siquiera puedo creer que exista mi perfil en la globalidad y soy un autómata. No importa la lingüística de la escuela de Praga ni Hjelmslev ni tampoco importa pensar qué la epistemología de la modernidad no caducó con la postmodernidad y que al contrario, es un trauma. Tinaco vacío, mí cabeza, ánfora destruida. Y no importa tener proyectos de lectura, no importa porque todo es un acumular falso, todo es como la piedra filosofal. No, he perdido el misticismo y soy otro, soy el que termina absorto y miserable, sin compañera de juegos sexuales, sin pareja, sin vida social. Soy un autómata.

mix segundo 2.3.4

Actum II

Esta escritura es parcial, parcialidad escrita la lengua de mis ancestros. No sé, el tiempo pasa, las vidas pasan, moriremos. El mundo pasa, el universo transcurre, totalidad. Escritura parcial. No tengo futuro porque no tengo presente. Estoy aquí, perdido, lejos, con puros PDFS que nadie leerá. Y soy inféliz porque mis triunfos me saben a fracasos.

Proyectum III

Addenda: si pudiera ser, mantenerme erguido como olvido de las masacres, si pudiera ser más que tendones y sangre. No sé. quisiera tener una novia de proporciones pornográficas. Pero todo es tan aterrador. También tenía una cinta negra en el cajón.

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