Rómulo Pardo Urías escribe

El imperio de las cucarachas

cucarachas itzaDicen que éramos enemigos en la prehistoria y que somos ahora una especie de antítesis evolutiva. Nos rodean, nos tienen acorralados. Creemos que con la química, la higiene, la limpieza, podremos estar sanos y evitar su presencia. Pero persisten. Dentro de 300 años se habrán apoderado del planeta, ya sin nosotros, como especie hegemónica. ¿Acaso quedarán otras huellas de nuestro paso por el planeta que las grandes proezas de las civilizaciones? No es extraño averiguar que vivimos inmersos en su imperio. Diminutas, repelidas, tétricamente metidas en las cañerías y la podredumbre, habitamos su imperio porque somos su fuente de alimento, su némesis y su complemento.

Mantienen regimientos completos que nos destruirán, que se alimentan ya de nosotros. Sus armas son bioquímicas, con tecnologías simplificadas y eficaces. Gobiernan sin que sepamos sus designios. Cucarachas que nos permiten vivir en su imperio, gobernantes ocultas del derrotero de la humanidad. Es extraño creer que los días y las noches, cargadas con mitologías ancestrales y con simbolismo sagrado, no sean más que los oscuros rescoldos de su rituales voraces. No es extraño que su evolución no sea más que la conquista global de la tierra. En el imperio de las cucarachas somos simplemente los proletarios de un régimen absolutista: coprocrático y nauseabundo. Después de los disturbios de las últimas -próximas- guerras atómicas, ellas, sólo ellas, en la cúspide del poder. Supieron capitalizar las miserables migajas que dejamos, supieron adaptarse, supieron que un día llegaría su momento. Es un grandioso oscurantismo de terror y mierda rebosante el imperio de las cucarachas. No más químicos, no más detergentes, no más limpieza, no más pulcritud. Conquistaron las cimas de todos nuestros vestigios, alcanzaron la gloria de ser la especie más poderosa de todas, lograron restablecer la armonía natural, después que nosotros nos aniquilamos. Aprendieron a escribir y a descifrar todos nuestros lenguajes, aprendieron a escuchar e interpretar todas nuestras señales, aprendieron, pacientemente, a creer en una divinidad cucarachil que les prometió la gloria terrenal, no celeste. Así un día llegaron sus hordas, ya después de la conquista global de cucarachas murallanuestras urbes, y destruyeron todo alimento y provisión, complotearon, asesinaron al presidente chino y generaron una alerta nuclear en la planta decoliseo cucarachas Laguna Verde en México. Su plan fue magistral: ingresaron en la Casa Blanca, ensamblaron sus disfraces -casi como los de los hombres de negro, pero reales- y secuestraron al presidente de Estados Unidos dejando una carta en ruso perfecto de declaración bélica. El presidente peruano se encontraba de visita de Estado en ese momento y fue también víctima del secuestro. Transcurría el mundial FIFA en el 2094 en Nueva Zelanda y las cucarachas lo sabían, sabían que todos estarían ocupados. Ya era una cuestión de que sus planificaciones simplemente comenzaran la marea de su poderío que se extendía como efecto domino. El canciller ruso Boris Kruschev recibió una llamada en su línea secreta. Al contestar un disparo rompió estrepitosamente los cristales de su oficina, iluminada aquella tarde de junio. Las cucarachas esgrimían con sencillez y solidez su imperio, el plan maestro de su conquista imperial, del imperialismo coprocrático. Kruschev, asesinado el 26 de junio de 1094, no pudo saber que los Estados Unidos estaban por lanzar un ataqué atómico a Ucrania. Todo después fue simple y sencillo para las cucarachas.

2094 año de la extinción humana, aunque dicen que hubo sobrevivientes y que se refugiaron en catacumbas, que después fueron invadidas por cucarachas que devoraron a los niños, violaron y mataron a las mujeres, hicieron asados y hecatombes con los hombres y sólo dejaron vivir a los ancianos. Pero dicen que hubo más sobrevivientes que lograron vivir en recintos dentro de los océanos donde estuvieron fuera del alcance de las cucarachas. Todo fue demasiado rápido. El calendario perdió sentido una vez que se alzaron con la victoria definitiva, al iniciar el año 2096. De inmediato reorganizaron las formas productivas, derruyeron los edificios, destruyeron las fibras ópticas de comunicación, almacenaron granos, en espera de un nuevo invierno, de una nueva hibernación. Crearon asilos para el resto de los seres vivos, hicieron hortalizas y campos de cultivo protegidos para resguardar la fauna que había sobrevivido el cataclismo. Se apoderaron de todo.

Las cucarachas esperaron millones de años para estar en la cima del mundo, para trepar por las pirámides de Chichen Itza. Desplegaron sus ejércitos en todo rincón del planeta. Sostenían la organización más impecable, nítida y certera de la que se haya tenido noticia alguna en la historia del universo. Y sobrevivieron. Su himno era la tonada de Magical Mistery Tour con la estrofa We have coprotherapy.

cucarachas machupi

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