Canción inédita

Cantaría los amaneceres

de tus muslos

contra el rumor de nuestro aroma

cantaría las figuras de tus senos

los lindes precisos de tus comisuras y las mías.

Cantaría la geometría de nuestro cuerpo

contra el reflector de la oscuridad

donde somos alguien

como un centauro mitad tú mitad yo.

Cantaría también los almuerzos

las almohadas y los eclipses de tus labios.

Cantaría todo el brillo de tu mirada

con la tenue armonía insólita de tu melena.

Cantaría tanto, te cantaría.

Plagio de mi mismo

Es

estar

sabiendo

que

me engaño

cuando

subo

al balcón

de tus ojos

y resisto

besar

el sol en tus labios

La estrategia de la brutalidad

IMG_20150703_162801Es parte de los linderos presentes, gota a gota los cuerpos de ideas y los conjuntos de signos desgastan la silueta de la historia. No es el panteón de la antigüedad el que rige secretamente todos los presentes porque en el fondo existe el misterio de los archivos digitalizados. Espera, el designio de una fuente que se agotó, como desierto con los inmensos libros de por medio, con los frágiles instantes de vidas demoronadas por la grandeza, la fama, la estrepitosa marcha del crecer. Aquí estaba el sitio para colocar un sociografema que no fuera otra cosa que una personalidad escueta, pero no, es mucho peor que elegir entre el oxímoron y el neologismo: al finalizar la jornada no quedan registros de los cantos, ni de las partituras escondidas de gramáticos dieciochescos. No, ninguna palabra puede suplir la ausencia del ser, ninguna palabra suple la nihilo cognitio que evoca una superación personal ramplona: non tropo lingua. Así los días, las noches, es mucho menos que la metafísica de la olla de los frijoles, es también el asedio de una semiosis fractálica imposible: el primer átomo de desgracia hasta el cuerpo celeste de mayor envergadura que contiene el siniestro Apocalipsis. Totalidad la estructura, ausencia también el cristalino manto de la tradición modernista y la égida remota de este discurso ramplón. Tosferina intelectual, mentalismo, futilidad, cansada la vista de no leer, de no saber imaginar, de no intuir, de no chocar con el borde siniestro de los sexos abigarrados, de los espíritus narcotizados, de las erotizaciones que concluyen el analfabetismo global. Trepidar los ojos por las rendijas de letras que no tienen futuro, mis letras, mis nombres, mis

Matías Goeritz, exposición, julio de 2015.

Matías Goeritz, exposición, julio de 2015.

inventos, este rumor de nombres inconexos, de presencias inconexas, de autores y obras inconexas, de todo lo inconexo que soy y he sido, que seré.

Atisbo de una plática con amigos que saben de historia, de antropología, de la sociedad contemporánea. Pérdida del sentido y su horizonte, estropeada la falacia argumentativa y los añicos torcedura de la indigencia académica. No, es mucho menos que un acto comprehensivo, mucho menos que la posibilidad explicativa de la enciclopedia Británica, es quizá las lecturas no hechas de Bertrand Russell, el cinismo ramplón de conocer dos textos de Camus, la miseria de la filosofía que no heredé de Marx, los papeles ocultos de una tradición jamás conocida. No es entonces el mantener un desfase rotundo con el entorno del conocimiento o de la literatura o de la cultura. Es otra cosa, es poder decir, hice pornopoiesis, construí mitos de una civilización con un nombre hermoso, fui un alma rota en el vendaval mortuorio de Carlos Monsiváis, estoy en esa estática plenitud de no ser nadie, nihilo cognitio, nada que conocer.

Ego muralizado con Matias Goeritz, julio 2015

Ego muralizado con Matias Goeritz, julio 2015

 

 

Mis trampas, mis vicios, mi falsificación

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Trasciendo una subjetividad amorfa, multiplicidad improcedente, espejo. Todo es el atisbo de creer que puede amanecer mañana, pregunto ¿es una hoja de amor? Ninguna esfera del total impacto de la vida escapa al juicio externo y eso es un contundente golpe de… Pero no, es mucho menos que decir que pienso o que invento palabras, es mucho más que una retórica rancia, mucho más también que el acto evasivo del impasse de la realidad, de las realidades. Inabarcable me precipita la sociosfera estratificada del instante, momento turbio, es mucho menos que una gramática de la sobrevivencia ¿cómo sería? Tampoco puedo esgrimir fantasías sin quedar atrapado en los recuerdos, no, no puedo olvidar, pero olvido lo importante: el olvido también funciona en el mundo, aunque no olvidemos del todo, nunca. Es momento torcido el siguiente renglón.

Torcida la malla de los anhelos, esa urdimbre que me catapulta a la inclemencia del lápiz abandonado, de la grafía abandonada al instinto mecanográfico, mucho más que indagar en noticias viejas lo que pasaba en los mismos lugares, pero no siempre todo ha sido como es ahora, no, es más, antes existía la U.R.S.S. y Yugoslavia, incluso el imperio romano estaba formado de aleaciones jamás fortuitas. Olvidar, acaso un símil de la tétrica balance del paso del tiempo, como si la memoria no fuera finita también. Pero es Foto del día 07-11-14 a la(s) 18.42 #2otra cosa, una nanoenciclopedia del desconsuelo, el registro fiel hacia la puerta de la juventud engrandecida, soberbia, incrédula. Porque al final de esta hora estaré quizá dejando de lado los vomitivos torrentes desquiciados para hacer eco del café que preparé hace unas horas, quizá también pueda estar recordando mi conducta vandálica. Y los huevos estrellados rancheros que tanto hacía mi madre ya son un olvidado pasadizo de sabores. Todo estriba en asumir la totalidad como algo parcial. Perezco con el insomnio, soy un eco que no figura en las nóminas zoombies, soy tampoco un torrente de ideas, ni de lecturas, ni de ese escrutinio filológico. Acaso creo estar aquí pero me pierdo, todo el tiempo, todos los días, en los hechos intraducibles de una vida hostilizada, violentada, tercermundista, soy el subdesarrollo de mi país en su máximo apogeo. Escribiría quizás algo distinto, algo quizá más estético, menos verbal, pero olvido que también hay un precio por ser transgresor, aunque también lo haya por ser tibio. Es merecida la sentencia siguiente: si los hechos no pueden modificarse hagamos que no ocurran. Y la serpiente del paraíso, la luna llena, son una apócrifa circunspección del trauma arquetípico vivido, del acontecer frustrado del contiguo acto desamoroso.

DSCN0026Por si acaso quedaría clara la mengua de la economía y todo ese racismo presente, quedaría clara la atmósfera hostil y violenta, la máquina de la vida, el negocio de la muerte, las miles y miles de esquirlas emotivas desparramadas por esta galopante ciudadela de luz e ideas que es nuestra metafísica tecnológica. Y estamos aquí, pero ya no soy el que come ostiones ahumados o el que recita versos, no, porque soy un guitarrista, soy un hombre, aquí, ahora, también un ser que desequilibró su química cerebral y por si acaso un preparador de ñoquis. Es parte del silencio resguardarse de los años, parte de los años conquistar ciudades y personas, parte de las ciudades y de las personas respirar y comer, a veces sanamente. Saltaba cuando la noche me aplastaba, saltaba y bailaba y quería una sábana para acostarme con alguien, para tapar mi vergüenza, pero no pude evitar lo siguiente y terminé metido en el infierno personal más desgastante de un presente que fue hace 13 años. Hoy es más que un recuerdo, es más que creer que cambié. Hoy es haber vivido y saber que no es hora de dejar atrás lo aprendido.

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私はRomulaizerパルドです

Versión de una queja elaborada sin métrica

¿Qué lápida dejan los ríos de sangre
o las muchedumbres analfabetas
o los rumores de la esperanza
o las costillas rotas de la justicia?
Mitad silencio mitad rabia
todo es una amalgama en desunión.
¿Acaso los millones de estrellas vigilan
o registran
o recuerdan
todos esos muertos por la mano del hombre
por el hombre
todos esos cadáveres de la historia por las causas falaces?
No, sólo es una lápida de tristeza y rencor:
lápida de todas las luchas frustradas
de todos los que no fueron héroes oficiales
de todas y cada una de las mujeres destruidas desde el patriarcado.
Mitad silencio, obligado, mitad tortura, inducida,
los cuerpos escriben en el tejido social
la faz indómita de la rebeldía.
¿Qué lápida dejan las infancias corrompidas,
las adolescencias superficiales,
los discos de moda y el último atuendo de París?
Ninguna época mantiene un lazo firme con el porvenir
salvo por la fuerza y no hay en época alguna
paz, solidaridad, justicia y plenitud, más que para algunos.
No es vana la incertidumbre del hombre en su existencia
ni es bueno el fanatismo en su esencia.
No en balde el dinero y la religión, no en balde
los fanatismos y prejuicios, no en balde la violencia.
¿Hay lápidas de amor, serenidad y armonía?
Estamos en la necropatía de un absolutismo rancio
disfrazado de novedades luminosas, de luz
que no permite ver el fondo de la miseria humana.

Tu espejismo Ваше мираж

No soy
estoy creyendo
pero desisto
amarte
amar
es conjugación
de verbos antiguos
nosotros
trémulos
por tu humedad
tus piernas
mis manos
éxtasis
nuestro beso
tu pezón erguido
mi mano tuya
mi lengua tuya
mi nariz y mi respiración tuya
amantes
hoy
mañana
tal vez.

 

Я не
я думаю
но я воздержусь
на Марс
любовь
Это сопряжение
глаголы старые
мы
трепетный
для влажности
ваши ноги
мои руки
экстаз
наш поцелуй
Ваш возводить соска
мои руки за вами
мой язык твой
Мой нос и дыхательные вами
любители
сегодня
завтра
может быть

 

 

Tu historia aliento

Lenta

la vida

escribió

el acento

del presente

nosotros

escribíamos

también

una nube

en nuestros ojos

dejar el aire en tus labios

es leer la imagen de tu historia.

Despilfarro verbal novo

Encapsulaste mi alegría

en un ambiente de tristeza

día gris,

melancolía,

átomos de turbias campañas

contra la hepatitis existencial.

Añoraríamos la canción del prado

si el prado fuera

una cubeta de sal y una armonía clásica,

pero surcamos el océano de la incomprensión

en el caballo de hierro que es nuestra demencia corta.

Encíclica premonitoria el advenimiento nuestro

que figuramos como sombras de teatro;

síncopa forte

demacrada silueta juvenil

perfidia, el acento de tu plática, libro estéril.

Totalizadora imagen de azul pantalla

o proyección de cine de los veintes

o huelga de panaderos

o mejor aún campaña presidencial de final de los cuarentas.

No es más que un extravío el pasajero móvil

del sueño irreparable, perdido, pasaje de ida y vuelta

a la cortina del formato alquitranado: tabaquismo histórico

del régimen dominante, hoy una purga poblacional.

Inconexo y palabras adyacentes que no son búsquedas.

Nosotros, ahí, en una foto infantil, no sé, carcomida,

es más el espíritu perdido que los años de lectura.

Ese hueco que llevo

Llevo dentro un hueco

de un evento intraducible

una huella

¿marca o designio de la eternidad?

¿Llevo cepillo de dientes

o demasiado peso de las escasas canas?

Llevo una llave que no abre puerta alguna

como epicentro postrero

del terremoto vivido.

Llevo una cobija de cuando era bebe

que fomenta mi neurosis

fomento de patologías sociales

escritas. Escribo no para ti

sino porque el hueco me come.

Cada vez es menos gris el despertar

pero los colores punzan mi iris

contra los efectos de sonido: amanece.

 

Ella entró a través del nublado

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Azotea de los deseos
la encontré en este horizonte
que fue un beso de historias con forma de eternidad.

We

We are two kinds of silence

one lightly another noisy

one sharped with sorrow

another shaped with love.

We don’t know us

but we are here to be us.

And there’s a time where we will be

something else than a sunrise sexual time.

No tengo nada que escribir

Exposición de Matías Goeritz en DF

Exposición de Matías Goeritz en DF

Seguramente sólo soy un chorero, un demagógo, un simple parásito del alfabeto. Es más ni siquiera puedo decir que he leído a los grandes autores. Cada vez es más triste para mi ver que mis textos, mis escritos, mis intentos, producen ondas simples y de muy corto alcance. Me victimizo así, aún a pesar de tener un cierto número de publicaciones, aún a pesar de haber desarrollado distintos proyectos creativos exitosamente, aún a pesar de saber que no puedo vivir sin escribir. Me invade el deseo de desistir de mis letras, de mi escritura. No tengo nada que escribir, nada más, el aliento que tenía se evaporó, se esfumó.

No se trataría sólo de hacer un alto, se trataría simplemente de entender que no puedo tener un lugar en el mundo, que soy un absurdo intento, que probablemente lo que para mi es una pasión sólo se traduzca en letras de hobbie. No es intentar la fusión multimodal, pluridisciplinaria, la que podría tejer un hila para escribir sobre mis búsquedas y hallazgos. No es una factibilidad científica la que podría salvarme en este

Exposición de Matías Goeritz en DF

Exposición de Matías Goeritz en DF

mundo de ultra productividad. No es tampoco el sentir que mis intentos de comunicación se desvanecen. No es tener la pose de un ser interesante, es ser un simple monólogo. Pero tengo mis lectores y no sé qué les debo o qué me deben. Y me victimizo porque en el fondo no tengo una oportunidad valiosa de decir algo más que mis oscuros pasajes de mi frustrada juventud o navegar en un existencialismo ramplón, decadente y anacrónico.

Me juzgo con el poder de sentirme inferior todo el tiempo, mientras otros habitan, construyen, difunden, emergen en las escenas del presente. Más que una queja, es un rumor del ser venido a menos, venido ahora a más, de las oscilaciones que niego, que me revientan, de esta identidad dudosa que no acepta los cambios, de mi ser rancio y caduco.

No tengo nada que escribir, ni del mundo, de la sociedad, ni del arte, ni de la literatura, ni de la poesía, ni de la historia, ni del silencio, ni del tiempo, no tengo nada que pensar ni nada que sentir. Soy un ostión en una concha gris.

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Exposición de Matías Goeritz en DF

Un poco menos la distancia entre nosotros

Vengo de una noche tan grande como dolorosa

Marca y hueso, presencia evanescente, hoy.

Vengo de andar por las huellas de caminos infelices.

Vengo también de planetas y estrellas distantes,

Como sueños que eran añoranza de ternura y paz.

La vida conquista con su fuerza y esplendor, alegría

Siempre traslúcida, ventanal de sorpresas sobrepuestas

En la escena de los álgidos puentes de la existencia.

Vengo de los abismos oceánicos de la indiferencia.

No soy un pedazo de carne y tendones ni una sonrisa inocente

Quebrantada, no más. Soy quizá una tarde de cocina

Una noche estrellada con guitarra, soy también

Una pradera que está reverdeciendo, y canto.

Soy un atisbo de regocijo contigo en frente, te encuentro

Y la palma de mi destino se torna espiral de colores.

Tú, una pregunta, la seguridad de lo desconocido.

Tú, eso que moviliza mi voluntad, hoy.

Te encuentro en el sobre abierto de la fortuna, y me siento agradecido.

Vengo de la grandiosa marcha de la infelicidad

Y al encontrarte distingo los contornos ciertos de la armonía universal.

El transitar la vida

Como vas dejando de ser para unos

para otros eres una totalidad,

como abandonas los caminos, los lugares

y los rostros de unos

para otros emerges figura central de pasajes cotidianos.

Transitar es una verdad cósmica universal.

Entender-te en tus ciclos

es saber desapegarte

con el dolor y la liviandad que implica

abrir-te a la trascendencia.

Las heridas de la vida son inesperadas

pero las alegrías también.

En el encuentro se suman los accidentes

de circunstancias abismalmente construidas

desde el infinito único que es el todo tú,

esa totalidad, para unos recuerdo, para otros

complemento forzoso. Los años en esta vida

escriben el registro de los hallazgos y las pérdidas.

Para el encuentro precisa tener apertura

aunque al final los ojos se cierren

sin que esos otros que te dejaron

evoquen algo de ti sin saberlo.

A ti

Estuve pensando en ti

toda la tarde. ¿Será que en mis sueños

encuentre una humedad llamada nosotros?

¿Acaso la encuentre en tus pechos y tus labios?

No lo sabemos, todavía. Quizá mañana.

 

LGC1 1939

LGC1

Reflexividad

¿Qué es el movimiento de las ideas?

¿Naturaleza o engaño?

Bajo los universos del alfabeto y el lenguaje

cortinas de nombres y guaridas de secretos.

Viaje: longitud de universos siempre distintos.

La nave del pensamiento

¿es acaso una atmósfera ajena

al cambio perpetuo?

Totalidad, la pregunta y la cognición.

Nunca apariencia

experiencia constante

la búsqueda inquieta del ser idea.

Reseña del libro Debates sobre España El hispanoamericanismo en México a fines del siglo XIX de Aimer Granados 2010

Acabo de leer el libro Debates sobre España El hispanoamericanismo en México a finales del siglo XIX del autor Aimer Granados. Un trabajo interesante para mi por indagar los vínculos culturales, ideológicos, históricos y sociales entre México y España. La profundidad del análisis abre rutas que permiten realizar juicios interpretativos derivados de la formación ideológica del hispanoamericanismo a finales del siglo XIX. El tránsito al siglo XX visto desde el proyecto ideológico-cultural hispanoamericano estuvo modelado por la idea de un imperio espiritual español, ibérico, donde España rescataba su hegemonía cultural, frente a sus últimos fracasos imperialistas con la guerra hispano-norteamericana de 1898, para sostener el impulso de la civilización latina como una herencia de los países hispanos en América. El libro es un rescate interesante por mostrar sesgos históricos poco conocidos dentro de las generalidades culturales mexicanas. ¿Mi interés por los vínculos México-España? Podrían quedar definidos de muchas formas pero crucialmente lo están a raíz de mi investigación de tesis que averigua la recepción y lectura de uno de los más importantes tratadistas españoles del neoclasicismo literario en el tránsito de Nueva España a México al iniciar el siglo XIX.

La lectura de Granados me ha permitido conocer un momento de una discusión y debate que osciló entre las construcciones, dispares, de las identidades colectivas de orden nacional, las ideas del evolucionismo social y el positivismo, la importancia de la raza y el racismo como formas explicativas del atraso civilizatorio, bajo la distinción civilización y barbarie, pero también entre la pugna presente, frente a la penetración yanki en Latinoamérica, del proyecto civilizatorio sajón, considerado hegemónico a finales del siglo XIX (y quizá aún hoy), y el proyecto civilizatorio latino.

Ha sido importante para mí hilar el tejido, mediante la lectura de Granados, de complejos simbólicos e interpretativos que se localizan en el surgimiento identitario propio del nacionalismo mexicano, dividido en dos interpretaciones polares entre sí: el origen de México rescatando a Cortés, la hispanofilia, y el origen de México rescatando a Cauhtémoc, la hispanofobia. Las dos corrientes que ideológicas, la indigenista y la hispanista, son muy bien analizadas por el autor de este trabajo, publicado en 2010 bajo el sello del Colegio de México y la Universidad Autónoma Metropolitana Cuajimalpa. Debe haber otros títulos interesantes en esta colección «Ambas Orillas» en donde podemos rastrear, con nitidez, que los intercambios entre México y España, en distintos niveles, no han cesado. Debates sobre España Aimer Granados COLMEX-UAMC

Micro LIV

Vuelta a la síncopa

-memoria,olvido-

rapto de tus labios,

los míos,

columpio de verano,

átomo de amor,

un instante,

la foto nuestro aliento.

¿Qué extrañeza verte para perderte?

Así es

un mes y otro mes y todas esas mujeres

semejantes a ti

distintas a ti

y mis gritos

no escuchados

esta confusión que soy

desde nosotros, nadie,

sin nombre

eso que fuimos

nada

baile quizá

quizá mirada

quizá espejismo

quizá salto

nada

grito

oscuridad y fábrica de desgracias

mías

¿tuyas?

Extraño identificarte

como si nada

perdida y radiante

siempre morena

siempre de trigo y bronce

siempre ahí, en la peor escena

mi infierno, mi cautela ante ti

mi condena.

Que pronto fue demasiado tarde.

¿Eres acaso la mujer que era la niña que me gustaba?

 

Huellas satelitales de una juventud derruida

tokio bayHace 17 años salí por primera vez de México. Embarcado en una adolescencia que traslucía las melodías de la banda argentina Sui Generis, emprendí un viaje familiar europeo a un evento global: el mundial de soccer FIFA 1998. Primeras incursiones en un ambiente de culturas múltiples que no fuera un mero espejismo. Caminé por Barcelona, por Amsterdam, por Montpellier, caminé por una Europa en renovación, hoy quizá lejana. El viaje fue mucho más divertido de lo que creí, aunque no pude recorrer museos ni visitar sitios de interés cultural. ¿Dónde quedan las huellas de los lugares que conocemos? ¿Quedan registrados en nosotros nada más? Escribo desde la Ciudad de México, nostálgico de una juventud que se quebró, pero también consciente de un presente nutrido, firme y renovado. Viajar es una situación particularmente engrandecedora. Apenas este fin de semana estuve en Malinalco visitando a un amigo. Platicamos, comimos rico, paseamos, anduvimos nuestra otredad mutua. En fin, no todo puede ser el recuerdo de tiempos mejores o de tiempos pasados. ¿Cómo es estar desde fuera y desde lejos en una ciudad que ya no es la que conociste? ¿Para qué mostrar los senderos de recorridos que no tienen un sentido vital en el ahora? Mero hedonismo, mera rememoración.

Cuando creces sin guías muy claras es notorio que el extravío, que desde fuera se percibe, sea un defecto de la trayectoria que continua tu desvío. Pero no es posible ser enteramente consciente de todos y cada uno de los actos propios ni ajenos. No es posible tampoco sucumbir al inconsciente colectivo de manera superflua. Pero no es una sesión de psicoanálisis ni un esbozo autobiográfico este intento. Recordar que un vez me toco estar en Holanda es casi un acto de rejuvenecimiento. No sé por qué no pude ir al museo de Van Gogh pero si se que los canales de Amsterdam me parecieron crucialmente hermosos. No es que ahora note como el sino del progreso occidental destruyó la Ciudad de México, incomparable Tenochtitlan que tenía el mejor sistema de canales del siglo XVI. Quizá simulo los ecos torcidos de las excrecencias del capitalismo global mexicano, quizá es un remilgoso atuendo mío, de mi alma, el que se esconde detrás de las figuras satelitales que aquí convoco.

No lograr transitar por los rituales de paso de tu generación es también una amsterdam baymanera de negar el síntoma propio de los tiempos: escalar otras montañas, leer otros autores, citar otros libros, escuchar otra música, visitar otros lugares, sin que
haya algo nuevo detrás del sol. Tampoco caer ensimismado en la égida nacionalista que gobierna los estilos fanáticos de nuestros tiempos, ni en la credulidad religiosa o en la parafernalia tecnócrata. No, es mucho más que pensar que cuando escuchaba a Mozart en la adolescencia no sabía que existía el romanticismo, el barroco, el neoclasicismo, el humanismo, el existencialismo, el postmodernismo, el marxismo, el anarquismo, el surrealismo, el ultraísmo, el dadaísmo, el cubismo, nada que pudiera representar una aglutinación simbólico estética. Ni había leído a Sánchez Vázquez ni sabía del asesinato de Carranza ni tampoco entendía los motivos de la hispanofilia y la hispanofobia en mi país. Y cuando ví el monumento a Colón en Barcelona, cuando caminé por sus playas llenas de colillas de cigarros y mujeres con el pecho desnudo, cuando estuve en Ibiza y nos metimos a una playa nudista, cuando me ofrecían que me acostara con un prosti para que me volviera hombrecito, no sabía que el sexo fuera un potencialidad vital ni que también pudiera convertirse en una entidad destructiva, neurótica, maniaca, obsesiva. No sabía los nombres de las actrices pornográficas o las modelos de play boy que veía en antena satelital, igual que estas imágenes mapeadas, cartografías de una memoria, la mía, tenue en este ventrilocuismo fugaz: mi yo desdoblando imágenes de otro yo que ya no existe. No sabía que Led Zeppelin tuviera discos tan buenos y más bien buscaba hacerme de la discografía de Charly García y Fito Páez. Barcelona_Spain

En ese entonces quizá leía El Mundo de Sofía de Gardner y también componía canciones de amor a una mujercita hermosa, morena, radiante e inocente, dentro de todo, la dueña de mis versos, de mis días y mis sueños, de mis palabras y de mis actos, hoy una mujer casada ya olvido de mi presente. Por todas partes, en el bullicio de la vida y la existencia, el agro global del ser, eso que nos mantiene atados a una circunstancia y a un esqueleto emotivo, eso que abre o cierra puertas con decisiones, eso que es estar un día aquí y otro en el otro extremo del mundo. Como ir a Japón, a otro evento global, 4 años después. Conocer y andar Tokio, también con canales, también una ciudad que ha ganado terreno al mar. Deambular occidentalmente por la plaza oriental tokienes, nipona, conocer y ver rostros y sentir como en esa inmensa diferencia estriba una otredad que no es accesoria sino descripción fiel de la diversidad humana. Recorrer Ginza, luces, tiendas, comida, ruido, y dentro del ruido el orden po00265_cjaponés, la coordinación urbana perfecta, trazos geométricos exactos de los pasos de cebra, toda una multitud organizada para vivir en rascacielos.  Los canales, sorprendentes de forma distinta que los de Amsterdam, dos ciudades en una época del año como es el tránsito de la primavera al otoño; la lluvia que afloja la visión y agudiza la humedad, que profundiza en los caminos de una cercana experiencia con la neblina y la llovizna, la vivida en Xalapa, la serranía, el píe de monte en el oriente mexicano. Totalidades-globalidades-personalidades- atmósfera que se reticula con la ambientación de la memoria, el eco de los pasos y los días, de las noches donde fueron lavados calzoncillos en los baños de hoteles y leídos libros como Mono y Esencia de Huxley. Queda en cinta, preñada, la historia crónica de episodios personales: el ligue trunco de una japonesa, el beso a otra a cambio de un collar y un abanico japonés, la comida, el sushi, las sopas chinas, los vasos de cerveza, la Sapporo, KAMPAY.

¿Cómo reside el espíritu en el cuerpo cuando es atacado por fuera y por dentro? Reside acaso si una flama de optimismo queda sujeta a la inclinación de los eventos, ese horizonte donde podemos ser una persona, un amigo, un cliente, un amante, un escucha, un alguien que a otro moviliza y sacude, un otro que dialoga y pregunta, un otro para otro y para otra, marca de registros vitales, emotivos, literarios, poéticos, artísticos, sin el peso solemne de la antigüedad falsificadora. Cantos de ballenas, cantos de lobos, cantos de aviones que aterrizan y en su aterrizaje pasan por la colonia Alamos, cerca de Tlalpán, por la zona roja donde se ponen las prostis y las chicas trans. Escueta semejanza que hace Gruzinski de Tenochtitlán con Venecia. Tenochtitlán fue la ciudad más grande del mundo en el siglo XVI, la más organizada, la más pulimentada obra de ingeniería prehispánica, el esplendor, por ser síntesis de una larga trayectoria, de los procesos de urbanización mesoamericanos. Pamplinas, también en México, los mexicanos, somos etn1366815826_17_tokio_jap__n-1000x658océntricas. No existen figuras retóricas para el corazón, eso es una rotunda falacia. El auge de mi sentimentalismo, de mi perspicacia falta de congruencia, es una semilla que busca lectores, propios y extraños.  Los costados de mi presente están como soportando una falta de sensibilidad que no es favorable a mi destino, pero también soportan una especie de sensibilidad amortiguadora de los fracasos. Contiendas siempre en mi interior, entre el deber ser y el parecer y el ser, entre la culpa, la virtud y el vicio. Al final un último evento global fueron las olimpiadas de Atenas, último viaje con la familia, último cruzar el Atlántico, leyendo a Ruy Sánchez y a Paolo Freire. Un recorrido por el origen de los tacos al pastor mexicanos, en el giro griego, zat zi ki, queso feta, cigarrillos finos en caja de cartón, rotulados. La elegancia que debe surgir el leer Tabaco de Dimiter Dimov. El afán de mostrarme en el universo tangencialmente, oblicuamente, extraviado en esta selva informativa que es la digitalidad.

atenas bay

Прошедшие спорта

Во время моего биофизической роста я разработал различные спортивные мероприятия. Я был черный пояс по таэквондо в пятнадцать и участвовал в командах ноги мяч футбольный, баскетбольный мяч. В детстве я участвовал в легкой атлетике, как 100 метров и прыжках в длину. Я любил чувство бега, свободу, которая дает вам 100 метров спринт. Мой самоотверженности в качестве военного художника было важно, потому что я разработал высокую активность производительности с группой молодых людей, которые соревновались в местном, государственном, региональном и национальных турниров. Мой преданность в качестве спортсмена было важно, чтобы приобрести чувство награды настойчивости и упорства Honeys. Ежедневно физической подготовки, технической подготовки и военного обучения. Он имел хорошие навыки в Tae Kwon Do, пока я не уехал в личной разочарования, разницу с моим учителем. Вся моя молодость до возраста двадцати спорта не было важное место в моей жизни. Теперь я не исповедовать никакой, и я погружен в довольно сидячий деятельности: чтение, письмо, делать заметки, назначать встречи книгу и так далее. Отказ от моего спорта была параллельна начать курения и наркомании. Первый остается в силе, наркотики и алкоголь, я оставили жить менее враждебную, насильственной и разрушительной жизнью.

Perdón por ser egoísta

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Nada más.

Un despedir alegre

¿En qué girones la vida ocurre
y pasa contra los nombres?
Los días amargos culminaron
y las estrellas fulgen amor y sensatez.
¿Cuán valiente es el silencio
y cuán enorme su sabia cordura?
Los triturados años juveniles
remontan la colina de la esperanza
con la fe contundente del cariño.

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Micro retoricismo de una existencia anacrónica

Esperad, no escuchéis, os pido, esperad. El mar es ancho, como si el infinito tuviera un referente enlatado en la eternidad. Un día tuvimos esperanzas, un día sonreímos, un día, que fue de noche. Nada, os invito a sorber la sopa con tiento, es más ¿recordáis la última vez que sintieron un hambre rotunda? La cuchilla de los años se vuelve en nuestra contra, somos las presas del tiempo. Pero si acaso las niñas fueran ahora mujeres yo podría decir que conocí a las mejores. Y todo es una pesadilla que no termina, todo es un presente inabarcable. Mustia la dentadura alquitranada. No crezco. Dentro de las nubes estuvieron escritas las tormentas, pero no fuimos nosotros, no fuimos, no estuvimos, no, al contrario. Rotura fue nuestro verbo, nuestro papel el desamor. Nada; comer, fumar y cagar. Dormir. No hay medicamentos para la mediocridad. Es mucha la larga lista de desfalcos emotivos ¿y que? No podrías sentir que una multitud de voces os pincha el dedo de vuestra conciencia cuando menos lo esperáis porque sois vosotros la tenacidad de una argucia fútil. Es todo lo que un helado en el suelo dice, como yo, un hombre en el suelo de su morada, en el sótano de su juventud, arrinconado contra la cortina del mundo, temeroso, como la muñeca fea de Cri-Cri. No, escuchad, socorred a otro, no a este que dilapida su esencia, ¿esencialista me nombráis? Eso, mucho menos que una ramplón intento intelectualista, retoricista del fracaso, propagandista de lo indeseable. Todos los años son la misma historia, todos los amigos hicieron su vida, todas las chicas están ahí, en el mundo. La cúspide de lo desabrido me manda mails constantes, igual que el sopor aturdidor de no saber decir las cosas, de no tener sentido, de balbucear intransigentemente los sonidos rotos por el candado emocional. Así, nada, escuchad a otro, leed a otro, acompañad a otro. No os invoco, no os necesito, no, yo no creo en Aristóteles cuando dice que somos gregarios. A mi me atomizó un espíritu colectivo a inicios del siglo XXI. Sí, a mi, por vándalo. Y no importa, está bien, cuando rompes todo lo sagrado, lo honorable, lo social, cuando transgredes no hay vuelta atrás. Mi estigma es el de un hombre que no vive su época.