Un poco menos la distancia entre nosotros

Vengo de una noche tan grande como dolorosa

Marca y hueso, presencia evanescente, hoy.

Vengo de andar por las huellas de caminos infelices.

Vengo también de planetas y estrellas distantes,

Como sueños que eran añoranza de ternura y paz.

La vida conquista con su fuerza y esplendor, alegría

Siempre traslúcida, ventanal de sorpresas sobrepuestas

En la escena de los álgidos puentes de la existencia.

Vengo de los abismos oceánicos de la indiferencia.

No soy un pedazo de carne y tendones ni una sonrisa inocente

Quebrantada, no más. Soy quizá una tarde de cocina

Una noche estrellada con guitarra, soy también

Una pradera que está reverdeciendo, y canto.

Soy un atisbo de regocijo contigo en frente, te encuentro

Y la palma de mi destino se torna espiral de colores.

Tú, una pregunta, la seguridad de lo desconocido.

Tú, eso que moviliza mi voluntad, hoy.

Te encuentro en el sobre abierto de la fortuna, y me siento agradecido.

Vengo de la grandiosa marcha de la infelicidad

Y al encontrarte distingo los contornos ciertos de la armonía universal.

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