A la soledad

Soledad

a veces tiento

tu nombre

para escribir

contra la pared

el siglo de tu figura

esbelta y entallada

en la espiral de la historia.

Hoy tu nombre es lejanía

parte de un algo que ya no perdura.

 

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Bloqueo

Los sin sabores de la vida,

escribieron noticias,

patrones de actos y pérdidas,

escribieron y son

alas conductoras de tristezas.

Desencanto totalizado

esfera y cromatismo convertido en grisura,

átomos del cansancio, escritura dúctil,

llano del desconsuelo, actúa.

Ejercicio trunco el estimular

los espejos y tendones del ser,

razón encorvada, siniestra imagen,

años, parecer, semanas, torcedura,

días, molecularmente depresiva,

horas, axioma de la melancolía,

minutos, producción de lágrimas,

segundos, amortiguando el invierno.

Actúa precipicio, tonelada no dicha,

actúa fórmula de la vacuidad, influye

toda la sangre, el aliento, los ojos: cansancio.

No es más la burbuja el designio del silencio.

Mutis 出口

De silencio
atisbo
colina
del canto otoño
aroma
del sicomoro
seco el torrente
de los decibeles…
Silente

サイレント
暗示

秋リッジ
香り
プラタナス
急流を乾燥
デシベル…
サイレント

El Imperio de la soledad 1.1.a.1

Crónica decibel languidecer, años encimados a la cortina, el balcón también enmohecido, la mirada cansada. Los zapatos nuevos y relucientes. Totalidad acaso los murmullos de la calle. Una vez los días fueron la memoria de una otra, la mirada y el beso de otra, la conquista y el ímpetu de otra. Hoy son sólo ceniza de cigarrillos franceses. Una ducha y al teatro erótico, al cortejo, al sentido y sentir extremo del vacío inherente. Drogadicción irrefrenable, sino de mis noches. Todas las figuras talladas en madera de la casa de mi abuela, la húngara amargada, se revuelcan en mi cabeza proyectando las imágenes de mi infancia. ¿No debería intuir si quiera que a un paso del amor de mi vida todo fue un desvencijarse de las horas en pasajes ridículos? ¿No es acaso ridículo que el amor de tu vida muera enfrente de ti sin que puedas hacer nada porque ya no te ama?

La estación de trenes está repleta esta tarde. Son las 7:40. Llegaré al club en 45 minutos. Caminaré, tomaré agua mineral y un expreso. Espero que hoy Alison no me haga el feo. Le traigo ganas desde la semana pasada que llego al Torpedo del amor, de esas ganas que te sacuden por dentro como si estuvieras atado a una camisa de fuerza en un cuarto incendiándose. Pero la llovizna lo vuelve todo calmo e incómodo. No es la comedia humana, ya no hay calles oscuras ni alcantarillas hediondas, bueno, sí pero muy pocas. Y camino al Torpedo del amor con Alison en mi cabeza y me pregunto: ¿cómo fue posible que me recordara tanto a Tatiana si una es morena y la otra es rusa? No sé porqué razón el tren no se detiene en la estación intermedia y prosigue el viaje. Tomaré un expreso y tomaré agua mineral, pensando que Alison quizá hoy me diga que sí. Ya quiero sus tetas en mi boca, ya quiero su boca en mis manos, ya quiero su pubis en mi nariz, aguanta me digo, quizá hoy, quizá, todo puede pasar en el Torpedo del amor.

Los frisos de la arquitectura del antiguo régimen no lograban desorientar a Francis de su caminata. Pero nunca olvidaría el momento preciso cuando Alison, con su vestido para el table dance detrás de una gabardina inglesa, lo miró desde la esquina contraria al café de Potilliers Street y con un guiño de ojos se atrevió a cruzar la calle en su búsqueda. Francis impávido terminaba de tomar su expreso pero le faltaba el agua mineral que estaba a la mitad. Alison cruzó la calle, se dirigió a la mesa de Francis y susurrándole al oído le dijo: hoy también bailaré para ti, pero no me tendrás. La sorpresa de Francis fue mayor cuando Alison lo beso salvajemente en la boca y con su mano le tocaba su miembro por encima del pantalón. Aquella tarde, aquel inicio de noche, Francis no sabía que el puente que lo unía a Alison se había hecho más ancho y directo.

Si la turbiedad conquista

Los prados del conocimiento
están poblados de letras
pero los fantasmas del saber
anotan refugios de la imaginación.
¿Son los fragmentos de eternidad
llamas que suben a los abismos
del cielo donde reposan las almas?
Son escrituras de otros paisajes
las insignias mismas del ocaso.
Acaso tientan las mentes
los caballeros del infructuoso
conocer, los atisbos ciertos
de la fábula sapiencial.
Todo transita contra el espejo
de la Historia y deja un polvo.
El aroma de las estrellas,
que alumbra los destinos,
está sostenido por el deseo.

Obsolencia del poema

Así, caduco y febril,

mortuoria ínsula

verbal, arquetipo roto,

insignia del desprecio de lo humano

y sus tangencias corvas de silencio.

Así, mutismo y hielo, constancia

del torrente metálico, micro carbónico,

nano mecánico, insuflada imagen

de lo perecedero, perecido el aposento

el compás del ritmo solar: luna menguante.

Así, rompecabezas incompleto, mutilación

como barbarismo prefijo

del corolario geriátrico

axioma decadente como decadencia

de todos los imperios, en fin rotura,

sangre coagulada

y seca de la palabra y sus flagrancias, soledades.

Soy de una era tecnológica distemporánea

Mi mazmorra son los libros, los pensamientos, las ideas. Mazmorra de luz, lúgubre tenebra luminosa, fulminante, antípoda de la luz de las pantallas. Encripto fonémas y compongo falsos latinismos desde mi precariedad verbal: nihilo cognitio res lumine. Prefiguro esfuerzos banales, con el apego de ancestros que naufragaron por el cáncer. Remilgoso recuerdo a los sínodos del episcopado global y compongo altares ensombrecidos por el tiritar de los astros perdidos: los hombres de letras que configuran el mapa existencial de mi laberinto mental. ¿Mentalista? Indago los bordes y linderos del cretinismo nacional mexicano, impelo al cretino nacional mexicano como tipo social de nuestra incondición postmoderna, de nuestro ímpetu neoliberalista. Desde la anacronía esperpéntica de la hoja de papel cabalgo los soporíferos trances del auge libresco, de la página impresa: no tengo libros personales impresos, tengo un montón de escritos sin editar. Movilizado por los pensamientos síncopa de mi teatralidad escueta, de mi ramplonismo lingüístico, de mi esquemática retóricidad anglofílica, estoy aquí, en esta fase posterior al auge tecnológico, y respiro, camino, veo, me extravío en las sombras de luz que proyectan infinitos micro cosmos. Andante, embalsamo los torrentes sanguíneos del azar, que me impelen a conferir asuntos innecesarios a sentencias imposibles. Aquí espero un atardecer de otoño para morir, mientras denuncian mis crímenes en el ágora global.

Micro LVIII

¿Soñaron los soles

la crispada cúspide

del amor nuestro?

Sabemos que sueñan

con nuestras bocas:

un beso nuestro

que somos cada amanecer.

Otra vez la tesis

Me voy a hacer la tesis

no sé si volveré

perdido en el XVIII

no sé si volveré.

Con Mozart en el fondo

Luzán espera el capítulo 2,

Voltaire indiscutible

Muratori sereno, no sé si volveré.

La tesis me engulle, no sé si volveré,

autores y palabras, libros y referencias,

citas y evitar el plagio, no sé si volveré.

Pero me quedo contento

Luzán y otros autores

me hacen recordar

el proyecto ilustrado de Habermas

no sé si volveré, no sé modernidad,

si volveré a ser un hombre entero.

Con Mozart en el fondo

no sé si volveré. Seguro en la angustia

tampoco sé si terminaré

la tesis o si me transforme en rata.

De bibliotecas, periódicos y fichas bibliográficas

mi tesis me devora, no sé si volveré.

Absorto entre palabras

res publica litterarum absorbe ya me mente,

no sé si volveré. En el camino historiográfico

incauto ya camino, no sé si volveré

si el mundo podrá ser un hábito operativo,

no sé si voy a ser

feliz con esta tesis

si volveré a sonreír o seré inconsciente

no sé si volveré, me voy a hacer la tesis

sobre Luzán y otros temas

de la transición a la modernidad.

Sin rima ya termino mi trémulo lamento

me voy a hacer la tesis

no sé si volveré

pero segura una cosa

podré alcanzar

el ser del conocimiento

podré intentar saber

qué pasaba hace 300 años

no sé si volveré

la tesis me devora

pero me causa placer.