Los autos: del pico y la curva

Adentro contra el zig zag

el ventrílocuo del sexo

escupe lamidas

como si las costras del amor

esparcieran caminos de espasmos.

Oye la marea ciega del placer

espanta también los duendes del río

de aguas negras y trepa los edificios con la vista.

Mayor velocidad es menor gozo

mayor gozo es menor razón

mayor razón es más libros que desempolvar.

Senos y nalgas de gimnasio

no sólo la curvatura exótica, más que el andar

mejor la pausa de los arrecifes naturales del cuerpo.

A toda velocidad cuatrocientos caballos de fuerza

quinientas veinte millas por hora: Ferrari se queda corto.

En fin, el episodio de Star Wars que no presencié

toda la besuqueada del cine y los deseos de escalar

las torres de Kuala Lumpur: desde el abismo urbano nos lanzamos

en paracaídas hasta el aposento del sudor compartido.

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2 comentarios en “Los autos: del pico y la curva

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