Rómulo Pardo Urías escribe

Arrecife de silencio

Debajo de la grisura

del escondite blando

llamado tristeza

la manta gélida

de los recuerdos

levanta trozos de vida,

trozos de tiempo,

como aplanando la vista

con el tropel certero

del desconsuelo.

Fértil invocación

febril misterio

el alma entumecida

por desencuentros,

contra el bamboleo

del recuerdo

el cortejo

de todos los fracasos unidos,

unidos como silencio.

La rabia entonces indómita

costra amarga y ramplona

exige sus recompensas

al destierro de la luz,

de la alegría y el amor,

como caracol, húmedo y lento,

exige la rabia su descontrol,

desde la fábrica del rencor,

irguiendo sus flácidos sueños

la melancolia y el dolor.

Arrecife de silencios

que nombra una tragedia

incompleta y yerma,

alma acicalada con la cortina de humo

llamarada de memorias quebrantadas

como un árbol talado el día de San Valentín.

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