La nota

Anselmo caminó lento toda la tarde, por el parque, como introspectivamente se cobijaba en excusas. Anduvo queriendo conocer sus motivaciones más profundas, quería saber las razones por las que Andrea, su novia, lo había orillado a realizar actos como los de la semana pasada. Meditativo, con una bufanda de lana y su abrigo, Anselmo sabía que el problema no era haber engañado a toda su familia, sino que desconocía a Andrea en una manifestación clara de inseguridad. Y se preguntaba, con ahínco, si todo saldría como ella lo esperaba. Habían mentido juntos, a todos y cada uno de los miembros de la honorable familia Robles. Andrea tenía 3 meses de embarazo y se iban a casar hasta noviembre. En 4 meses seguramente la panza sería notoría. Anselmo no estaba dudando del amor de Andrea ni tampoco dudaba del tinglado que habían montado entre los dos. Dudaba de decir una cosa y hacer otra, de decirle a su familia que se iban a casar sin decirles que Andrea esperaba una criatura. Saco de su bolsillo los cigarros, tomo los fósforos, agarro un cigarro y encendió un cerillo. Las bocanadas lo tranquilizaron un poco, después de deambular por el parque como sonámbulo y perdido en el diminuto dilema de las explicaciones sociales. Entonces sonó su celular. Del otro lado Andrea le habló y con voz suave le dijo: mi amor, ¿dónde has estado toda la tarde? No tardes en llegar a la casa, al menos para la cena. Anselmo, sólo respondía afirmativamente, monosilábico, perdido. Sí, sí, llegaré a tiempo, remato. Y colgó. Todo el ruido de la urbe se avecinaba sobre sus orejas, todos los pasos dados aquella tarde le recrudecían una culpa ínfima y pecaminosamente nimia. Entonces Anselmo tiro lo que quedaba de su cigarro, se dirigió a la esquina y detuvo un taxi. A la calle 49 esquina con Díaz Ordaz. El taxista asintió y de inmediato Anselmo se sintió víctima de un capricho femenino. Como si aquella caminata, aquella tarde, hubiera hecho a Anselmo más viejo y menos decidido, todo el camino indagó en sus adentros qué decirle a Andrea. Debían ser sinceros con la familia, debían decir que esperaban un hijo. Anselmo se convirtió entonces en una especie de héroe decidido, convencido, de arremeter a Andrea con una sarta de coralinas para hacerla recapacitar. El taxi se detuvo nuevamente. Son 60 pesos señor. Anselmo sacó su billetera y liquidó su viaje. Bajo precipitado del coche, cerró la puerta y se dirigió a la entrada de su casa. Eran las 7:15 de la noche y la oscuridad permitía distinguir, en la sala, las luces de la lámpara de la mesita, donde, Anselmo pensó, Andrea debía estar. Entró a su casa, colgó su abrigo, vociferó un par de veces el nombre de su amada. Andrea no contestaba, todo era silencio. ¿Andrea? ¿Andrea? ¿Dónde estás mi amor?. Ninguna respuesta. Anselmo pensó que debía haber salido a comprar algo. Subió las escaleras y encaminándose a su cuarto se fue convenciendo más y más de lo necesario que era ser sinceros con su familia. Entró a la habitación, aquella donde según sus versiones habían concebido a su futuro heredero o heredera. Rápidamente fue al baño, al tiempo que encendía otro cigarro. Al salir se helaron sus pensamientos. En la cama había un sobre que decía su nombre. Eso lo sorprendió. Tomó el sobre y lo abrió precipitadamente. En su interior había una nota que decía: Anselmo, no te amo, el hijo que espero es de David y no tuyo… He decidido marcharme con él. Al menos podrás decir a tu familia que te he abandonado y no tendrás que decirles que esperabas un hijo conmigo, un hijo que no es tuyo. David y yo nos iremos de la ciudad. Disculpa. Atentamente. Andrea. Anselmo se sentía derrumbado y gradualmente aliviado. Ahora sabía que su mejor amigo lo había traicionado y que no tendría que afrontar el bochorno de aclarar las mentiras con su familia. Bajó a la cocina, encontró una botella a de whisky, tomó un vaso y colocó en él algunos hielos, justo para servirse un trago. Encendió otro cigarrillo y entonces dijo para sus adentros: siempre supe que esto pasaría.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.