Neo Micro Poiesis 1.d Serie de Micro Poesía

Insuflar las sospechas

contra el espejismo del mar:

la raíz de los siglos acuosos.

Todo lo vivo fue agua y estrellas.

Levantisco

Acallada la sombra

de las mareas, de vida

cruda hechas, la conquista

del interior -nombre hastío-

reposa. Cansancio el tiempo,

tedio de levantar los brazos,

como el sol inmenso, rayado,

tristeza polar, encinta la curva

arborescente, silencio, todo

comulga con el viento. Gris

nomenclatura, aceitosa, macanuda,

estertor contra pelo del alma,

cardiaca ínsula, átomo de belleza.

Levantisco el plagio de la piel,

sutura de los arrecifes del alma,

cabalgadura del pensar -en ti-

todas las costras como moho

adherido a un recado distante.

Espejo, la llama que levantó

una efigie erotómana. Adios, Adios.

Soplar el polvo del camino

Estar con la mirada anclada

en el estante del recuerdo

es contraer nupcias con el silencio

porque todos sabemos que hay

presencias que resguardan nuestro aliento.

Libertad (es)

Sospecha los ayeres

pero camina, mantén

encendida la cama,

los días que escriben

compases de vals, invoca

aromas y baladas, prosigue

entretejiendo colores. Eres

una conquista cósmica,

universo y aditivo al sendero

del amor. Nunca es demasiado pronto

ni tarde para distinguir el silencio.

Devana tus pensamientos

fabrica tu ritmo, indulta tu tiempo,

para las ramas del sentido encender

con el fósforo de pieles recorridas.

Deambular las mareas de amistades

como océano de memorias es calibrar

entonces el signo mismo de tu presente.

Averigua acaso si las golondrinas murieron

pero no desistas de sonrisas o claveles.

Encima del día a día se levantan las cúpulas

de la sorpresa y en la muchedumbre del trote,

que es trotar los años cuando el corazón es roto,

zambulle los fragmentos de tu alma en el devenir

inmenso de la conflagración luminosa: el cosmos

mismo contratando el instante de tu plenitud.

Pensamiento oxidado

Escribiré algo ininteligible

que carezca de poesía

como si fuera un discursivo

mustio e intelectualoide.

Anudaré las palabras

al marasmo de mi espíritu

para no tener interlocutores,

para desvencijar repugnante

la atención ajena y conquistar

la cima de retóricas insignificantes.

Escribiré algo ininteligible, mitad artificio

mitad pedantería, como si supiera de esto

y de aquello, por pura pose, por puro remilgo

para que digan: ahí hay una wanna be writer.

Y después de usar palabras rimbombantes

dejaré todo cerrado, como piernas de monja,

para que nadie averigüe el secreto que trasluce

una pedanteria verbal escrita ininteligiblemente.

 

Postal amargada

Si era la cama

el rincón del odio

la ventana mostró

los lápices amorosos

y todo fue un dibujo enlatado.

Lumpen emoción

Bueno, podría creerte

pero no, porque es

una vez que conté

los números del sonido.

Porque una voz, una boca,

mantiene erguida la faz

del sillón donde fajamos,

pero espera, esto es un arrabal.

Cual cicatriz mi corazón

cual memoria tu vestido

cual espécimen nosotros.

A cambio del cambio de atuendo

la multitud vulgar, el vulgo llamado

te quería introducir en mis espejos

pero logré notar que no tengo clase,

más que la de nacimiento: absorto tiemblo.

Con el ácido del trotar los segundos

espero, porque una mañana aguardaba,

llegaste, subiste, ataste mis manos

con el cordón umbilical del erotismo

y me fui a las lejanas tierras del espejismo.

Nosotros, quizá, una vez, nunca, dijimos algo.

Tu manantial relució los efectos

de mi ramplona estética, verbalizada, canibal,

como si una vez los perros atropellados

en las carreteras se levantaran a mugirnos

convertidos en sus almas de vidas pasadas.

Karma, instinto, saciedad: contra marea y eco

fluir que es esta pensión alimenticia del desprecio.

En la economía individual de mis sentimientos

fluyes como río de sabiduría ignorada y te nombro.

Precisamente eres tú un nombre encriptado y fiel,

mutis, falacia, tautología amorosa, como mi fecalismo

afectivo, como mis borrachera emocional,

como el trino churpio, salado, improductivo,

que insulta la necrología anfitriona del torrente.

Eros que vomita y yo que me trago los restos

óseos de mi estructura pasional, aún encima

de las torres redacto ramilletes decolorados

de versos insufribles y caprichosos porque

una tarde andaba pensando que era tarde

y me decía a mi mismo: todo yo soy una dialéctica

emotiva de escasos recursos económicos y poca

credulidad porque soy un lupanar de emociones.

Micro abucheo autoinducido

En fin, corrompedlo, atadlo, chupadlo, es más, si acaso una vez consigues perpetradlo os daré una vid y un ostión ahumado. Pero a cambio del cambio de fetiches, mercancías y prendas, podéis acurrucaros en un trapiche, bebed entonces la cúspide, soplad, conquistad, arremeted, enchufaros siempre al raquítico espasmo de los años juveniles y saboread los dulces trinos geriátricos. No toda infancia es plácida ni toda placidez es deseo, igual que ningún deseo es alquitrán o mejor aún ningún alquitrán es saludable. Una vez os ví tendidos en los pórticos del silencio, postrados, ahí, lánguidos, como cucharas de plata del siglo de Luis XVI, y acampé silente, también con el ruido de mi alma, en los negros instantes de revelación ignota. Y en toda la cúspide cósmica ¿os habéis preguntado por la lata de salmón ahumado? También es tiento el sigilo de instalar la memoria en los almacenes del espíritu, igual que el Edén está escrito en nosotros y nuestro cuerpo -¿habéis visto un eclipse?- mantiene perfección y distancia siempre en una proporción amena. Instad al universo, corromped la lóbrega sala, averiguad entonces que las mañanas siguen grises en otoño pero una boca, un beso, un cariño, es otra cosa. Contra la muchedumbre de autores, de escritores, de letrados, de pensadores, de filósofos, no os invito a remendar, más bien remendaros  vuestras canas, acomplejad vuestro medio día, saltad al vacío estrepitoso del ¿cómo se llamaba la pintura del museo? Olvidaros entonces del colapso, pero colapsad insensatez, mermad la flota de designios, perpetuad las cristalinas esferas como valijas zurcidas y retazos de pieles suyos engullid. No es más que una fiesta indómita, febril y terca, pero si acaso habéis escuchado al sol gemir una mañana, podéis acurrucaros en el espejo de la lumbrera que os invita al fracaso.

Si rima un eco es una cloaca mental

Al frente de un ejército ignoto

farsa y símbolo estrecho quebranto

sumerge el antídoto del flagelo

mentalizado como verbo, seña y mutis

devenir intransitable, sonoro, escurridizo.

Peldaños que son libros, documentos

que son años, martilleo generacional

la tinta escurrida, el plácido árbol

del conocimiento, manantial y conquista,

látigo y fulgor llamado pensamiento.

Ungido trayecto de nombres y vocablos

como haz de luz, empolvado, materia

y forma, simbiosis de estructuras, lacónica

espacialidad de una esfera ambigua: rincón

que de los turbios axiomas consagra sus niveles.

Pulcra el alba retuerce los protocolos de

la eternidad errante, lampiña orquesta

trastocando la música celeste en nubarrones

de sentido. Porque se crispa la estrella del ingenio

contra el chispeante maremoto verbal, igual

que el futuro, nombre y destierro, compone

la sinfonía deísta de la incredulidad -igual

que un verano caluroso y una cosecha perdida-

nombrada espejo gris y turbulencia precisa.

Si rima un eco es una cloaca mental

igual que los reflejos encriptados del porvenir,

azulejos del alma, cerillas de recuerdos, hoguera

pasión que surca los abismos del terremoto de vivir.

Versión intrusivo

Padeces los nombres,

las formas, las letras,

estructuralmente,

porque significas

un rotundo fracaso rítmico.

Y te encuentro como un manantial

donde comulgan la insensatez y la armonía.

Contra tu pecho el verbo

es una pócima de milagros prostituidos

y en el callejón del tiempo, cautivo,

escondo tu faz sobre la faz de mi mirada.

La moneda del terror

La rectitud del asombro

parece una rama de sicomoro,

donde hicieron su nido

las golondrinas del fracaso.

Entonces arriba el atardecer del presente

mitad augurio mitad silencio,

cobija las angustias, renueva los pecados,

asombro y rectitud que galopan

en el corcel raquítico del espanto.

Del terror nacen los escondites

y de la vida las muchedumbres,

pero las montañas de fracasos

mantienen la esperanza de una noche

redactar una carta al amor imposible

y pegarse un plomazo en la sien.

Todo convive en la esfera mustia

de hoy, todo es la matriz púrpura

del desconsuelo. Por ello los fanatismos

reducen la experiencia a una aseveración

afirmativa, por ello las luces de las ciudades

esconden un sistema de explotación emocional.

Todos los nombres terminan en complicidad

con el séquito de intenciones y el marasmo

del ruido infértil, porque los ancestros

no tuvieron las mismas vistas o periódicos

y en cambio nosotros claudicamos al placer.

Encima de un hedonismo falsificado

construimos palacios de mentiras

que son historias y nombres y vidas cotidianas

también espejos del encorvamiento moral.

Karl Mannheim quote

“Nada que tenga un positivo valor para la investigación científica ha sido orillado a través de este modo de proceder con la noción de ideología. La gran revelación que proporciona es que toda forma de pensamiento histórico y político está esencialmente condicionada por la situación vital del pensador y su grupo. En nuestra tarea desembarazar esta intelección de su incrustración política unilateral y elaborar de una forma sistemática la tesis de que la manera como se considere la historia y como se construya una situación total a partir de hechos dados depende de la posición que se ocupe dentro de la sociedad”

Karl Mannheim, Ideología y utopía, Aguilar: Madrid, 1958, p 191.

Pasión común

Un torpedo emocional

circundando el foso

del presente

irrumpe y taladra

los días, entonces, ¿qué

parece una marmota

sonriente? Un día soleado.

Pero si el odio, submarino

de vivencias y frustraciones,

colapsa la estructura del pasado,

no dilapidamos los átomos miserables

del unicel amoroso al proclamar

que una tarde de invierno

los riscos del dolor esculpían

la figura misma de un recuerdo.

¿Pensamos entonces que esto

puede ser escritura o sentimiento?

Ninguna espora de melancolía,

por más abismal que sea su explicación,

conquista la insigne multitud del pensamiento.

Cualquier signo

Es un trozo

de idea

mente

colapso

fragilidad

nunca

lo dicho

estuvo cerca

de nosotros.

Locación temblor

Si la tristeza escribe

los suspiros leen.

El maremagmum del silencio

oscurece las ramas torceduras

del alma, pero ¿acaso la visión,

utopía y lucha, es un eco tardío?

Los ancestros imitaron a otros

igual que nosotros somos imitaciones.

Encima del libro de la eternidad

la lancha del saber naufraga constante.

Todas las mañanas caen trozos de cielo al mundo

y las cicatrices del amor perduran, con su aroma

raquítico de tientos y manoseos, porque una noche

las gélidas instancias de la memoria

encorvaron sus sienes a la cúspide eterea.

Enigma estribo y salto la malla incauta

¿por qué el ciego vive el color de una forma

que el tuerto no puede vislumbrar? Toda caza

es una estupefacta sombra de deseo… y nos vamos

cayendo entre otoños y canciones y melodramas.

Dejamos en cinta a la soledad

cada vez que pasamos por la fotografía infantil

donde reposa nuestra inocencia rota,

quebrada, enmudecida, tibia y añorada.

Decir adiós es un acto de rotunda complicidad.

Inflexión

Inversión de sentido

capa de significados:

trunca esferalidad,

tenor de asiento, café,

ostracismo plagiario.

Aroma de una tarde en Mikonos.

Pixel moment 14

A shadow my self.

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I’m no one here

no one there

no one everywhere.

Nowadays we have techniques

and my skill is empty,

as my soul, but who knows

the meaning of a smile.

And the butterflies collapsed my tongue

because I’m in love again

and I never forget her, but Google,

such an instrument, such a space,

such a time, a globalized recorder

of nothingnees but a metaphysic

spirit, a new one, and myself here,

jamming tenses without sense,

a false rhyme again, and me meaning

who cares about dental care?

There will be another olympic champion

of Tae Kwon Do, and I’m not going to be

a self driver of hate, and the sun,

always there, and the starts, always there.

I’m not going to be more important than

a play boy model, I’m not going to go to the gym,

And these kind of speech is saying nothing.

Any one saw the Superbowl? Any one went

to a barbecue last weekend? Any one can

translate your self into a meaningless words.

When I was a boy I’ve learned to play guitar.

Every year is always the same number changing.

Telelología-目的論

 

Ama la luz
los silencios
y memorias
como si todo
fuera un respiro.
Cuando naufragues
olvida y cuenta
las canciones de amor
cantadas en tu oído.
Soñar es un peligro
vivir es un reto
volar no es imposible.

 
愛の光
沈黙
そして、思い出
すべてのような
ブレークしました。
あなたが難破するとき
そして忘れました
ラブソング
あなたの耳で歌わ。
夢は危険です
ライブは挑戦であります
フライングは不可能ではありません。

Autositios comunes

Ya paso de los 30, con la pesadumbre de lo no hecho. Escribo. Lenta la marcha de una década prima, azotada por el vendaval de la renovación generacional. Falto en las nóminas y en los registros, poco acertado en los gustos y las preferencias, erudito libresco, carezco de contacto con el presente. ¿Ciertamente? Escribo. Una letanía pesada acudió a mi alma hace 14 años casi y me enfrasqué en un bohío tétrico, tremendo y abarrotado de ausencias. Toda la vida fluyó, toda la marcha eterna prosiguió, todo estuvo ocurriendo y yo a la distancia, testimonio flácido del carnaval milenario. Desde el sótano impermeable de la evasión, no consigo mostrar ninguna de mis armas retóricas letales, porque al final la confluencia de los géneros literarios me ha derrocado. Investigo la vida y la obra de una autoridad del siglo XVIII. Me extravié en la filosofía postmoderna, en su crítica, ramplonamente, esbozando un recorrido intelectual no acontecido, heredando pugnas intelectuales de hace 30 o 40 años. Renuncié al erotismo, de Ruy Sánchez, de Bataille, al conocimiento profundo de la sensualidad humana. También olvido el existencialismo, tanto de Camus como Sartre, olvido el libro que fue novedad hace 6 o 8 años, de Kiekergaard. Mi frustración marxista persiste, perdura mi intentona de leer el Capital, sin método ni análisis. Además naufragué en los libros maternos de la intelectualidad mexicana de los años 70: Monsiváis, Paz, Aridjis, Benitez, un cúmulo de autores y obras que representan un capital cultural al que resguardo sin el más mínimo atisbo de socializar. También me dotan de sentido mis faltas lecturas de estética, de Croce por ejemplo, de autores del siglo XX, del pensamiento occidental, de mi frustración acicalada por construir un sistema de pensamiento. Escribo. Lenta la navegación de esta década, ya es 2016, me conduce a la redacción e investigación de mi autor favorito, Ignacio de Luzán Claramunt de Suelves y Gurrea, sin que logré comprender un carajillo de historia nacional, de identidad hispánica, de la ruptura y escisión entre los españoles americanos y los españoles europeos. Ni el remilgoso análisis historiográfico del criollismo me permite asomarme a otras ventanas, a otros pasajes, a otros autores. Y termine inmerso en la proyección de una biblioteca no visitada, muerta, agónica desde antes de construirse. El I Ching tampoco es visitado más. En cambio redacto este parrafito, esta prosa inservible, sin haber leído a los clásicos españoles del siglo de oro, con mi incisiva ausencia de Garcilaso de la Vega, el poeta español, y del Inca Garcilaso también, con el cargo de conciencia de las tareas lectoras de personas que me quieren y me han sugerido obras y autores. Seré un historiador postmaturo, tardío y tardado, quizá escuetamente olvidadizo de la literatura italiana del siglo XX, quizá también absorto por el texto de Buxo sobre Ungaretti y Góngora, quizá también absorto por la idealización disciplinaria de indagar en la poética de Hegel, la de Muratori, la de Boileau, para comprender mejor los sesgos y las interpretaciones. Y Vico, el gran filósofo de la historia, aparece renuente en mi addenda, finitud de autores no leídos, pero igual del XVIII Adam Smith y su Riqueza de las naciones. Todo se convierte en este discurso catártico, en esta monotonía de axiomas coagulantes, coágulo de letras, recuerdo del primer blog que logré posicionar. Mi importancia entonces me orilla a publicar dos trabajos míos, que no son mas que dos intentos: un poema y una novela, ilustrados ambos, por distintos artistas plásticos. Renuncio entonces a la infracción acomodaticia del presente. Ya cuando terminé mi tesis buscaré trabajo. Entonces quizá pueda pensar en mi libro de ensayos.

Voltereta

Hubo silencios

a quemarropa

abiertos en flor,

como tejiendo

urdimbres cansadas.

Todas las niñas

están sonrientes

y nosotros, caminantes,

indagamos las formas

del infinito horizonte.

Si un día

Lo piensas, constantemente, te detienes. Intentas argumentar a favor o en contra. Nada consigues. Es ridículo creerlo, esa obsesión truculenta, ese instinto refrenado, eso ego capturado. Cada mañana te levantas, haces tus ejercicios matutinos, desayunas ligero, evitas el café, te duchas, tomas tu bicicleta, vas a trabajar. Al medio día, en el lunch, notas que a Gabriela le gustas tanto como a Magda, pero evitas ser directa. Tarde o temprano tendrás que darles el sí, quizá a una o a las dos. Como toda ejecutiva llevas falda y traje sastre. Has olvidado lo que es el sexo y desde que conociste a Natalia, esa que te abrió las piernas y te chupo los pezones, no paras de imaginar lo que sería una Gabriela o una Magda en tu poder.

Una tarde, ya de horas extras, Magda pasa a tu oficina. Lleva el botón de la camisa desabotonado. Te comenta que quiero mostrarte los avances de un proyecto. Tú pensabas en irte ya, sobre todo para no volver de noche con tu bicicleta. Adelante, puedes pasar, contestas. Entonces Gabriela sale de tu oficina y te comenta, volveré en un momento. De pronto, zaz, tu pesadilla erótica vuelta realidad. Ahí están Magda y Gabriela para presentarte los avances del proyecto. ¿Dudas acaso que no quieran coger contigo? A ver chicas, ¿es más extenso el proyecto?, les preguntas después de media hora. Estás húmeda, pero sobre todo contenido. No puedes olvidar los pechos de Natalia en tu boca, pero haces un esfuerzo por no parecer erotizada. ¿Podríamos ir a cenar a alguna parte? Replica Gabriela. Todo confabula. Está bien, tómense el día de mañana, cenamos hoy juntas y me muestran sus avances, volveré a casa en taxi. Todo en orden.

Acabas de subirte al tercer taxi de la noche. En la parte trasera Gabriela, Magda y tú. De pronto las copas ya son notorias. Muy buen proyecto chicas, excelente propuesta, pero falta algo. Entonces aprovechas el silencio, el suspenso generado. Les voy a dar una orden y si la cumplen seguimos si no las veo el viernes. Ese miércoles habías postergado tu regreso al gym después de una lesión y ahora estabas fogosa y atrevida. Desabróchense los tres botones de arriba  y muéstrenme sus pechos. Gabriela no lo piensa, incluso toma tu mano, que vas en medio de las dos, y te la pone en su seno. Magda se acerca y te dice: llevo meses queriendo besarte. Todo va bien. El conductor del taxi de pronto voltea por el retrovisor y no da crédito. Todo está en orden. Son 160 pesos. Pagas el taxi y las tres bajan en tu casa. Adorable tu gata las recibe en el visitador, se adentran en el pasillo y entonces das rienda suelta a tus instintos. Todos tus años de represión afloran en un trío inmensamente erótico, divertido y sensual. Hasta que olvidas todo y te precipitas: escuchen chicas, yo las amo, yo las adoro, no perderán su trabajo. Y Gabriela te ve con complicidad, y Magda te ve con complicidad, y tú ahí, masturbándolas. Pasan las acrobacias y los esfuerzos. Finalmente eres feliz, aunque mañana tú si vayas a trabajar y Gabriela y Magda no.

Vicios de mi lenguaje

El de estafar al verso

con métricas inexistentes

por si las rimas no tuvieran

un eco gris de ritmo vulgar.

Repetir pleonásmicamente

palabras, acometer y romper

los argumentos estéticos,

como verbalización vulgar, decadente,

principio finito de tristes cacofonías.

Escupir a la hoja en blanco,

que es esta pantalla, para aplaudir

mis mediocres prosas… galimatías sonoro

sin excusar mis faltas ortográficas.

¿Cómo puedo creer saber algo

si dentro de mi no existen los del canon?

Por si eso fuera poco mi cabeza,

este escusado mental,

compone artificios que saben peor

que un ostión crudo. Mierda… olvido siempre

que es mucho menos la disciplina que el tacto

porque mi sentido consonántico, esperpéntico,

silábico, esta descompuesto por ideaciones

intransigentes con el aliento del sujeto lírico.

Pamplinas. ¿A quién le importan mis caprichos?

Oración

No busqué a Dios

busqué a sus hijos

y encontré miseria

encontré corrupción

encontré excusas

pretextos de papel y tinta.

No busqué tampoco en las letras

sino en las ideas y los pensamientos.

Dios no estuvo aquí

cuando los imbéciles decían su nombre,

cuando lo usaban de excusado,

cuando fingían la bondad

y por detrás quemaban niños y mujeres.

No, a Dios no busqué porque lo hubiera encontrado.

Busqué en sus hijos. De ahí nacieron mis infiernos.

Viejo

El repique de los años

construyó un muro

de aceite y resina,

muro ténue pero firme,

como tormenta y nubarrones.

La vida es constancia decidida

pero los arrecifes del amor

yerguen una pócima exacta.

Encubierta la madrugada de la infancia

somos primitivas imágenes de otras

personas, sembramos y cultivamos

momentos y notas de despedida

porque en el fondo nutrimos nuestra voz

con simplezas: un helado un domingo,

alimentar a las palomas en el parque,

escuchar nuestra canción favorita,

contar un cuento a un niño. Y todos somos

como una fuente de agua tibia

donde nos bañamos cuando tenemos

tristezas y decepciones. ¿O es acaso

que el silencio navega nuestro interior

para dotarnos de sueños irrealizables

que cumplimos cuando amamos locamente?

No existen ni álgebra emotiva

ni química del fracaso,

quizá sí un residuo

de nombrarnos, sabernos, tocarnos,

como las huellas en la playa de la existencia.

Así conquistamos nuestros pasos

para incendiar nuestro último aliento

con las flores perennes de la vida.

 

Y yo

Mi país se pudre

y yo escribo,

ni contra algo

ni para alguien,

escribo.

Una dialéctica rota

llamada modernización

rompe a mi país,

y yo fumo, porque deseo morir

joven, porque no creo en el futuro,

ninguno para mi ni para otros.

Mi país, mi mundo, mi realidad,

se pudre, enmohecida entre

sanguinolentos charcos de almas,

y yo camino esquizofrénico,

trozo y despojo de un siglo XX,

porción devaluada del presente.

Mi planeta se inunda de residuos

y yo pienso que la existencia

nunca fue hecha para ser feliz

y que la vida no es una sonrisa.

Escribo mientras otros son asesinados,

pienso para no ser oído, para no ser

escuchado, camino, con mi condición

psiquiátrica, luchando, y yo noto,

distingo, que vivo fuera del tiempo

socialmente construido. Toda ruindad

mi fantasía expurga, pero soy sólo

una basura que respira CO2

con el fin de un día

no poder pagar la quimioterapia.

El número después del 42

La lógica implícita a toda búsqueda urbana parte de un conocimiento más o menos cercano de la realidad empírica de la ciudad. En sí, todos sabemos muy bien de qué forma debemos conducirnos en un lugar que desconocemos. Inclusive pensar en extraviarse en un sitio extraño es uno de los principales temores cuando vamos  viaje. Lo que cuenta es el instinto de supervivencia.

Caminaba aquella tarde por un barrio de Ámsterdam. Tomaría un tren que me llevaría hasta Berlín. Estaba todo listo. Eran las 18:49 horas y me esperaba un viaje en clase turista. Eso me hacía pensar en la notoriedad de mi acento mexicano y peor aún, considerar que debía hacer algo con mi bolsa de chiles de árbol que introduje clandestinamente en mi viaje a Europa. Todo iba bien. Tenía cerca de 4 horas para despedirme de la ciudad de los burdeles, la marihuana y los canales. A mi parecer había sido grato estar ahí, conocer el museo de Ana Frank y el de Vicent Van Gogh, andar en el recorrido por los canales, visitar Madurodam, tomar cerveza, ir a las coffee shop, pasar con dos o tres chicas en los burdeles y conocer la vida nocturna. Todo había sido bastante acorde con mis intenciones iniciales de empezar mi viaje europeo por el sitio de los diques. En una de esas noches conocí a una chica llamada Katherine que vivía en un barrio cercano a la estación de trenes. Me dirigí directamente a buscarla a Grote Wittenburgerstraat #42, con la firme intención de comer algo con ella en un Pub cercano y de tomar una cerveza. De esa forma estaría cerca de la estación de trenes y podría al menos pasar un último momento grato. Pero falta la sorpresa más áspera de la tarde. Cuando me dirigía al sitio un par de junkys me asaltaron. Murmuran algunas cosas entre sí, me despojaron de mis pertenencias, incluido mi pasaporte y boleto para viajar, dejándome conmocionado y con un fuerte dolor de estómago después de algunos golpes que me propinaron. Por fortuna no había salido con todo y había dejado en mi maleta del hotel mis tarjetas bancarias. Pero se habían llevado mi pasaporte y mi boleto, lo cual era bastante grave. Sorprendido y sin saber qué hacer decidí proseguir en mi búsqueda de Katherine. Llegué a su casa, toque su timbre y aguardé una respuesta. Katherine abrió, me saludo sorprendida y en un inglés pulcro me invitó a pasar. Le conté que había sido asaltado y que había perdido mi boleto y mi pasaporte, que tendría que suspender mi viaje y hablar a la embajada mexicana. Ella se mostró dispuesta y solícita a ayudarme. Pero tendría que pasar otras tres o cuatro noches en Ámsterdam indudablemente. Entonces Katherine me dijo que podía quedarme con ella. Todo fue muy de prisa así que en vez de ir a cenar y por las cervezas nos fuimos por mis cosas al hotel. Me sentiría más seguro, pensé, y podría hacer todo con más calma. Lo que no esperaba, tampoco, era que ella intentará comprometerme a pagarle con sexo mi estancia. Titubee por un momento pero no parecía algo tan malo. Sería divertido pensé.

Después de el cambio a su casa todo fue una vuelta tras otra. Entre cervezas, marihuana y posiciones sexuales, Katherine y yo pasábamos la noche. Comimos algo de salmón frito, papás y espárragos con mantequilla. Ella calló dormida y cuando estaba a punto de hacerlo también escuche en la pared del departamento de al lado un rumor que crecía crepitante. Wat ben je aan het doen? decía una de las voces en un holandés que para mi era accesible. Geef mij hier dat paspoort replicó la otra voz. Todo era muy extraño, especialmente por el aumento de volumen en la discusión. € 800 niets mis dijo un tercero. Todos parecían hombres. Decidí,en lugar de conciliar mi sueño, acercarme al balcón y ver si podía saber algo más de este trío. Sospechaba que se trataba de los junkys rateros y quería estar seguro para hablar a la policía. Sin embargo, Katherine se despertó bruscamente. Le dije que había escuchado a unas personas hablar en holandés en el departamento de al lado hablar de un pasaporte y de 800 euros. Creía, proseguí, que se trataba de los junkys que me habían robado aquella tarde. Katherine me abrazo por encima de los hombros, me estrechó a su cuerpo y me dijo: no pongas mucha atención, ellos saben que estás aquí. Su declaración fue un golpe a mis intentos de denuncia. Estaba perdido. ¿Seguramente eres su cómplice? le dije. Ella asintió pero agregó: son mis cómplices porque te necesitaba junto a mi. Me pareció sorprendente, aún más. Le pregunté si me devolverían mis cosas. Respondió que ahora no habría forma de que yo escapara de sus manos. La confabulación había surtido efecto y mi vida parecía perdida. Te usaré algunos meses, me dijo, y luego venderé tus órganos. Violentamente me la sacudí de los hombros, la aventé a la cama y comencé a vestirme. Eso era una pesadilla, que podría ponerse más grotesca y atroz. Pero cuando me había vestido los sujetos de al lado ya estaban en el departamento. Me amordazaron y ataron a la cama, me inyectaron algo, creo que fue heroína, y Katherine comenzó a desnudarme de nuevo. Tuve una erección y de inmediato ella comenzó a utilizarme como su juguete. Estaba aturdido y quería escapar, pero no tenía alternativa. Tuvieron que pasar 8 semanas para que la policía me encontrará, tirado, en un basurero, cerca de Distelweg. Habían logrado atrapar a Katherine y sus amigos. En la embajada me trataron de maravilla. Los hombres eso eran bisexuales y a mi me esperaban 5 años de terapia psicológica. Nunca regresé a Europa y doy gracias de no haber perdido más que un ojo y uno de mis riñones.

Holding any meaningless wind?

Who cares about the infinity

or the deep blue sky?

No one climb the mountain

to reach the pure oxygen

and we are not animals,

we are trashed hearts.

Behind our meaning

is lost our sense.

Who try to be immortal again?

And the day, that pick up our destiny,

fly around our family and girlfriend

to make us seen the latest trick of security whisper:

again we leave our hearts to fill in by pressure

the last tense of climbing our souls and we lose

every single memory about life,

and living things are all to holly source

of luxury and success and this writing of nothingness.

So why are we touching some crystals screens now?

When every single piece of earth breaths again

we will not shall climb the surface of love.