Neo Micro Poiesis 1.d Serie de Micro Poesía

Insuflar las sospechas

contra el espejismo del mar:

la raíz de los siglos acuosos.

Todo lo vivo fue agua y estrellas.

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Levantisco

Acallada la sombra

de las mareas, de vida

cruda hechas, la conquista

del interior -nombre hastío-

reposa. Cansancio el tiempo,

tedio de levantar los brazos,

como el sol inmenso, rayado,

tristeza polar, encinta la curva

arborescente, silencio, todo

comulga con el viento. Gris

nomenclatura, aceitosa, macanuda,

estertor contra pelo del alma,

cardiaca ínsula, átomo de belleza.

Levantisco el plagio de la piel,

sutura de los arrecifes del alma,

cabalgadura del pensar -en ti-

todas las costras como moho

adherido a un recado distante.

Espejo, la llama que levantó

una efigie erotómana. Adios, Adios.

Soplar el polvo del camino

Minientrada

Estar con la mirada anclada

en el estante del recuerdo

es contraer nupcias con el silencio

porque todos sabemos que hay

presencias que resguardan nuestro aliento.

Libertad (es)

Sospecha los ayeres

pero camina, mantén

encendida la cama,

los días que escriben

compases de vals, invoca

aromas y baladas, prosigue

entretejiendo colores. Eres

una conquista cósmica,

universo y aditivo al sendero

del amor. Nunca es demasiado pronto

ni tarde para distinguir el silencio.

Devana tus pensamientos

fabrica tu ritmo, indulta tu tiempo,

para las ramas del sentido encender

con el fósforo de pieles recorridas.

Deambular las mareas de amistades

como océano de memorias es calibrar

entonces el signo mismo de tu presente.

Averigua acaso si las golondrinas murieron

pero no desistas de sonrisas o claveles.

Encima del día a día se levantan las cúpulas

de la sorpresa y en la muchedumbre del trote,

que es trotar los años cuando el corazón es roto,

zambulle los fragmentos de tu alma en el devenir

inmenso de la conflagración luminosa: el cosmos

mismo contratando el instante de tu plenitud.

Pensamiento oxidado

Escribiré algo ininteligible

que carezca de poesía

como si fuera un discursivo

mustio e intelectualoide.

Anudaré las palabras

al marasmo de mi espíritu

para no tener interlocutores,

para desvencijar repugnante

la atención ajena y conquistar

la cima de retóricas insignificantes.

Escribiré algo ininteligible, mitad artificio

mitad pedantería, como si supiera de esto

y de aquello, por pura pose, por puro remilgo

para que digan: ahí hay una wanna be writer.

Y después de usar palabras rimbombantes

dejaré todo cerrado, como piernas de monja,

para que nadie averigüe el secreto que trasluce

una pedanteria verbal escrita ininteligiblemente.

 

Postal amargada

Si era la cama

el rincón del odio

la ventana mostró

los lápices amorosos

y todo fue un dibujo enlatado.

Lumpen emoción

Bueno, podría creerte

pero no, porque es

una vez que conté

los números del sonido.

Porque una voz, una boca,

mantiene erguida la faz

del sillón donde fajamos,

pero espera, esto es un arrabal.

Cual cicatriz mi corazón

cual memoria tu vestido

cual espécimen nosotros.

A cambio del cambio de atuendo

la multitud vulgar, el vulgo llamado

te quería introducir en mis espejos

pero logré notar que no tengo clase,

más que la de nacimiento: absorto tiemblo.

Con el ácido del trotar los segundos

espero, porque una mañana aguardaba,

llegaste, subiste, ataste mis manos

con el cordón umbilical del erotismo

y me fui a las lejanas tierras del espejismo.

Nosotros, quizá, una vez, nunca, dijimos algo.

Tu manantial relució los efectos

de mi ramplona estética, verbalizada, canibal,

como si una vez los perros atropellados

en las carreteras se levantaran a mugirnos

convertidos en sus almas de vidas pasadas.

Karma, instinto, saciedad: contra marea y eco

fluir que es esta pensión alimenticia del desprecio.

En la economía individual de mis sentimientos

fluyes como río de sabiduría ignorada y te nombro.

Precisamente eres tú un nombre encriptado y fiel,

mutis, falacia, tautología amorosa, como mi fecalismo

afectivo, como mis borrachera emocional,

como el trino churpio, salado, improductivo,

que insulta la necrología anfitriona del torrente.

Eros que vomita y yo que me trago los restos

óseos de mi estructura pasional, aún encima

de las torres redacto ramilletes decolorados

de versos insufribles y caprichosos porque

una tarde andaba pensando que era tarde

y me decía a mi mismo: todo yo soy una dialéctica

emotiva de escasos recursos económicos y poca

credulidad porque soy un lupanar de emociones.

Micro abucheo autoinducido

En fin, corrompedlo, atadlo, chupadlo, es más, si acaso una vez consigues perpetradlo os daré una vid y un ostión ahumado. Pero a cambio del cambio de fetiches, mercancías y prendas, podéis acurrucaros en un trapiche, bebed entonces la cúspide, soplad, conquistad, arremeted, enchufaros siempre al raquítico espasmo de los años juveniles y saboread los dulces trinos geriátricos. No toda infancia es plácida ni toda placidez es deseo, igual que ningún deseo es alquitrán o mejor aún ningún alquitrán es saludable. Una vez os ví tendidos en los pórticos del silencio, postrados, ahí, lánguidos, como cucharas de plata del siglo de Luis XVI, y acampé silente, también con el ruido de mi alma, en los negros instantes de revelación ignota. Y en toda la cúspide cósmica ¿os habéis preguntado por la lata de salmón ahumado? También es tiento el sigilo de instalar la memoria en los almacenes del espíritu, igual que el Edén está escrito en nosotros y nuestro cuerpo -¿habéis visto un eclipse?- mantiene perfección y distancia siempre en una proporción amena. Instad al universo, corromped la lóbrega sala, averiguad entonces que las mañanas siguen grises en otoño pero una boca, un beso, un cariño, es otra cosa. Contra la muchedumbre de autores, de escritores, de letrados, de pensadores, de filósofos, no os invito a remendar, más bien remendaros  vuestras canas, acomplejad vuestro medio día, saltad al vacío estrepitoso del ¿cómo se llamaba la pintura del museo? Olvidaros entonces del colapso, pero colapsad insensatez, mermad la flota de designios, perpetuad las cristalinas esferas como valijas zurcidas y retazos de pieles suyos engullid. No es más que una fiesta indómita, febril y terca, pero si acaso habéis escuchado al sol gemir una mañana, podéis acurrucaros en el espejo de la lumbrera que os invita al fracaso.

Si rima un eco es una cloaca mental

Al frente de un ejército ignoto

farsa y símbolo estrecho quebranto

sumerge el antídoto del flagelo

mentalizado como verbo, seña y mutis

devenir intransitable, sonoro, escurridizo.

Peldaños que son libros, documentos

que son años, martilleo generacional

la tinta escurrida, el plácido árbol

del conocimiento, manantial y conquista,

látigo y fulgor llamado pensamiento.

Ungido trayecto de nombres y vocablos

como haz de luz, empolvado, materia

y forma, simbiosis de estructuras, lacónica

espacialidad de una esfera ambigua: rincón

que de los turbios axiomas consagra sus niveles.

Pulcra el alba retuerce los protocolos de

la eternidad errante, lampiña orquesta

trastocando la música celeste en nubarrones

de sentido. Porque se crispa la estrella del ingenio

contra el chispeante maremoto verbal, igual

que el futuro, nombre y destierro, compone

la sinfonía deísta de la incredulidad -igual

que un verano caluroso y una cosecha perdida-

nombrada espejo gris y turbulencia precisa.

Si rima un eco es una cloaca mental

igual que los reflejos encriptados del porvenir,

azulejos del alma, cerillas de recuerdos, hoguera

pasión que surca los abismos del terremoto de vivir.