Anachronistic soul

Everything happens once
on the face of the planet,
once everything is time and action.
Behind the universe rules
everything could collapse once
and the inner solipsism
betrayed our body and shaped
the meaning of being a lonely sparkle
of symbols and nothingness. We cry
even when we have reached
the sense of love and life.
And we left our tongue in the sky
because we speak any kind of way
that flows above times and circumstances.
So the golden energy arise inside us,
melting our destiny to the colorful river
of existence and shine under our soul
the unreachable hair of wellness.

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Motores lógicos

Minientrada

No hay frases

sino arte de pensar.

No hay símbolos

hay versificación y silencio.

Todo estriba en el acomodo

de los significados… y del sueño.

Poema de la percepción del tiempo inexistente

Orilla y manantial

del ser, contra reflejo,

esparcida la semilla

soplo y caminata, arder

solo el instante amar.

Contracción y esperma

del verbo, del andamio

luminoso, palabra y fertilidad,

cosmos encubierto, amores

al árbol del conocimiento.

Inscripción tu faz, tu letrero

el símbolo partido, la mecha

encendida del saber, terquedad

y descanso, como soleada colina

reverdecida de esperanza y aliño.

¿Cuándo partimos el as del sentido

contra la efigie del sonido? Dejamos,

entre el salto al infinito de la existencia

y la locura de la presencia, las uñas y

los pasos llenos de entredichos.

Merodeamos entonces las esferas

de una geometría universal y silente.

 

Distemporáneidades

El diálogo sostenido entre tiempo y realidad oscila, navegante de una multitud de sentidos, en un océano de interpretaciones. Nos extraviamos de pronto en una ola de significados, porque el silencio no existe más, aunque en la totalidad de las voces presentes haya registros inexistentes. Y caemos, lento, en un marasmo de obras, de pensamientos, de autores, de sistemas y códigos. Un torbellino de existencias arremete contra el tiempo, saturada realidad de muchedumbres y de alientos que circundan los fosos de la expresividad. ¿Por qué no incitamos un eco de otredades múltiples sino que nos perdemos en el designio y tortura de una simple y unívoca seña? El tiempo, su maquinaria cultural, sus acertijos, nos devastan. La pesadilla malthusiana vuelta realidad es un almacén de palabras, de imágenes, de subjetividades. Nosotros conquistamos los espacios, los lindes precisos de una elección definida, a veces arbitraria, a veces selectiva.

No existe entonces el pasado ni el presente ni el futuro, sino que habitamos distemporaneidades polihédricas, multifacéticas, pluridimensionales, en un tejido de luz y de contrastes, abismal, imperecedero, voraz. Porque nutrimos el tejido vivo de la digitalidad y sus facetas, pero también volcamos nuestra persona, nuestro ser en el mundo, desde una presencia que se convierte en diálogo o perece en la marginalidad del soliloquio. Con el esmero ortográfico de la gramática de la existencia global, podemos saber qué pasa en Hong Kong o indagar el clima en Australia o enterarnos de las informaciones de las dictaduras en Argentina y Chile o simplemente escuchar a un afroamericano rapear. Y la diversidad incluye tener acceso al pensamiento presocrático o al milenarismo chino y al mismo tiempo poder leer el último artículo del columnista del New York Times. Todo además se convierte en un aposento orgiástico, la orgía de lo humano, culturalmente traducido en actos de habla. Todo es comunicación, pero lo distemporáneo se asemeja a un enjambre de nudos y listones, que conforman una urdimbre donde lo presente es inaccesible y lo pasado se subdivide en tendencias y mitos, en arqueologías disímbolas por la proliferación subjetivista.

Aquí estamos, a veces extraviados, a veces satisfechos, a veces en busca de un incentivo que nos expurgue el aburrimiento o nos ofrezca un arte o un culto o un mito para saborear el atardecer o un libro o una película o una obra teatral o simplemente la sonrisa del objeto del deseo, de la mujer o el hombre amado. Y todo es sin tiempo porque todo es una exterioridad y el interior se convierte en una fábrica simbólica de arrecifes de significados. Y moriremos, también.

No poesía

Esta cadencia monótona

no es rima ni verso

no es nada descriptible o soleado.

Todos los días grises de la vida

conspiran porque hoy es más rancia

la existencia, porque encima

de las lucubraciones indagatorias

-esos rumores de muchedumbre

hostil al tacto de la mañana- canta

una perla de silencio las agonías anquilosadas

de la demiurgia del ser: todo un envase

demacrado por el cartón del alma.

Enquistada la vista, remite a una rama

torcedura del árbol del conocimiento,

pero entre las acciones del ayer

navega torpe el cansancio del mañana.

Esta monotonía que no es poesía

porque la rima golpea, es el tedio

del acto más torpe del mundo:

la verbalización de un estado mental

raquítico, que deviene una llamarada

de aburrimiento continuo todas las tardes del sol.

Eusebio Leal Spengler quote

Cita

“El subdesarrollo genera una amnesia social que favorece la expansión de conceptos tales como: «tenemos poco, o casi nada», «lo nuestro vale menos», «nuestras antigüedades son meras curiosidades ante otras que son las verdaderas».  Por lo que llevo dicho, estas iniciativas están urgidas de sustentarse en nuevos conceptos de autoestima y en la prédica insistente de que cuanto poseemos, o poseen otros, no ha de ser comparado miméticamente. Hallar y defender el encanto de la diversidad, promoviendo así el respeto de la posesión del otro, es una base ética que nos salva de esa oleada de mercaderes que desean comprarlo todo  y que desde hace siglos van de una a otra latitud arrebatando, a cambio de cuentas de vidrio y fragmentos de espejos, las pieles, los colmillos, los objetos depositados por la piedad de las tumbas. Oleada que no se detuvo ante templos, columnas, claustros íntegros de viejos monasterios; fenómeno que en su día asoló el legado de las civilizaciones clásicas de Europa, Asia y el antiguo Egipto, y luego de comenzada la modernidad se abatió sobre África y América”.

Eusebio Leal Spengler, La luz sobre el espejo, Ediciones Boloña, 1996, La Habana, Cuba, p. 80.

Exploración

Exploración de miradas

de márgenes ambiguos,

exploración de silencios,

quiebre de soledad y vacío.

Como otredad descubierta

exploración y amalgama

de vistas, corazonada,

flechazo al corazón radiante.

Micro poema nulidad

Minientrada

Anular la nulidad

nula característica

de anulación infinita.

Lo negro racional

Esa razón que tienes

esmaltada, indecisa,

es un trono de silencio,

una valija a tu indiferencia,

que te hace saltar, poco,

a tiempo siempre del café.

Esperas un tronar de significados

pero mantienes empolvados

los estantes de la imaginación,

¿por qué amasas los sentidos

inversos del mal? Nadie escuchó

la figura de tus sentimientos

y te volviste un abrir de cúpulas

hambrientas de luz y carbón.

Si desde el origen de la eternidad

contra atacaste los efímeros galopes

de letras y discursos, no desististe

de nombrar una totalidad quebrada,

mitad voz y mitad boca, para que luego

de la caminata, donde marcharon los

silabarios más antiguos, recogieras

las piezas de tu rompecabezas

y levantaras tu alma al cielo, con

la zozobra del conocimiento y de los astros.

Encima de tu cuerpo, que es también

escritura con mutismo y realidad,

el ocaso del silencio fabrica una desembocadura

fértil y plena, donde conquistas el aliento

de un lenguaje radiante y luminoso, mitad

éxtasis mitad zona de franqueza, y te asumes

viento y remolino de obras, experiencias

y señales, afrontando el temor del ser,

de la existencia los maremotos y significados.