Lazos

Ahí donde escondemos

el trino infantil, donde

nuestras cobijas zurcen

laminas emotivas, ahí

parecemos payasos dominicales

contra el espejo turbio

de la otredad, y caemos siempre

en un abismo de ideas y frases

ininteligibles. Somos residuos

en otros todo el tiempo, como golondrinas

con el nido destruido, migramos

a la lentitud del saludo y esparcimos

recuerdos a la faz del vínculo.

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