He perdido otra vez a mi audiencia

Voy perdiendo a mi audiencia gradualmente.

Lo sé.

Veremos.

Saludos de este blogger dislocado.

perder-a-la-audiencia-gradualmente

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Lamentar la era atómica

Si llegara a mí

la gramática del tiempo,

si tuviera en mis estantes

un lingüística aplicada al sueño,

quizá podría entrometerme

en la realidad. Siempre oculto

mi filosofía tediosa del silencio,

pero no existe entonces

ninguna antropología del terror

que pueda omitir el sentido de mis frases.

Esconde mi mirada

los axiomas rotos del putrefacto

momento en que nace la verdad

como constructor efímero.

Se yergue la estructura total

del innombrable dolor,

fugazmente mitigado,

dolor siempre vivo.

Esta carnicería que es mi cabeza,

mentalizada en vericuetos rancios,

es el lamento por el auge

de la era atómica y sus generaciones.

Doblegado escupo la paleografía de mi esencia,

juventud que raya los lindes

del automatismo existencial

porque en el fondo, si lo hay,

todo es una oscuridad perpleja

iluminada con la violencia hidrogenada.

lamentar-la-era-atomica

Retrospectivamente

Agachada estuvo la playa

en nuestras vidas remotas.

Nos induce el aroma del tiempo

a claudicar de una marcha

masiva donde somos nadie.

Fugamos de nuestras miradas

las esquirlas perpetuas de la memoria

porque en la encrucijada del crecer

colapsó indómita la tumefacta angustia.

Y caemos a la playa acuclillada cada vez

que nuestra cifra de decepciones aumenta.

retrospectivamente

Teoría del instinto mutilado 3

capitalismo1

Archivado en la superficie

del sueño eterno

hay una tormenta enclenque

de voces y cuerpos, que ronca

en nuestra memoria su balada.

Perderíamos el abismo de la quebrantada

aflicción que somos en otros

todo el tiempo, como somos

en nosotros un ápice de significados: morimos ciertos

entre cristalinas fugas de motivos y risueños rencores.

capitalismo2

Ninguna canción puede arropar

la estulticia que nos impone el surco del lenguaje,

porque somos vendidos y nuestro ahorro

es una economía lingüística obstinada,

terquedad como de berrinche infantil,

que zurce dentro nuestro

un alimento canoso que es fastidio y venalidad.

Porque la dicha de vivir es nombrar el aposento

cruel del sin sentido,

capitalismo3como nombre sin forma y sin cabida es,

mitad de aliento y cansancio, nuestra mirada

que rompe las estrías del alma y amasa

un espectro de papeles moneda y retazos eróticos.

Entonces naufragamos en una capitalismo

cuya crueldad nos indica ganancias,

como ramaje ancestral. ¿Dónde conquistar

el folio preciso de la indecisión si somos

péndulos en el arcilloso terreno de la certidumbre? Esas monedas

que nos inculcan fastidios nos esconden en su ramillete

de sobras y pesadez, nos introducen en la semilla

de toda injusticia y nos desfiguran el torrente vital,

como experimento genético perdemos el control

de nuestras inquietudes prístinas y somos sometimiento inflexible.

capitalismo

Iniciación

Pasamos los años musitando

del destino su cuerpo

y cansados de atisbar

el otoño del presente

circuncidamos la memoria

y le hacemos su ceremonia

a la fugitiva eternidad

que nos increpa cuando olvidamos.

rostro-flor

Telefonema

Ya no ring ring

sino rang rang

sonar ¿acaso trabajo?

Acuosa espera

ring ring

de lentitudes

armazón

rang rang,

sincopa obtusa

enlatada como olvido.

Ring ring

sonaba

el ahora lejano

rang rang

ya no suena más.

silueta

Recado

Quieres untar

tu caída en nuestra

mancha

pero nosotros

decimos no, no, no.

Te dejamos partido

como sandía

aguardando el momento

de partir a la mar océano.

Y decimos sí, sí, sí,

al hundirte en tu naufragio

de palabras y fruslerías.

Perdónanos por olvidarte

amigo de toda la vida.

vacii

Ambos

Soplamos dentro

del laberinto

nuestra mirada.

Si encontramos

bocas y amor

no lo sabíamos.

Las coordenadas

fueron nuestras manos.

Teníamos el universo

contra nosotros.

Pero vencimos

el destino y ahora

nuestras caricias huyen al abandono.

mancha-y-rostro

Cortes al silencio

Esta basura

que inventa

su deshecho,

sostén y ritmo,

palpita verso,

nombre y astilla,

vocal y tiento.

Su mecanismo

—cinismo—

escueto rompe

terquedad colgante

como de ruido

hosquedad, fuga

y trance, corte

mitad sonido

mitad alfabeto.

Si de balcón

tueste de diario

—prensa vendida—

de sinergia fuerza

armónica silla,

verso y verbo,

nombrar el alba

tonada y filia,

licuado cierto

esta basura

que inserta

su deshecho

aquí, donde la

miras, siempre,

con tu silencio.

cuerpos