Mística derretida de un escopetazo retórico

¿Cuántos enigmas quedaron pendientes al trastocar el salto de siglos a una mediocre rendija de luces que tintinean en el espacio? Como si de caídas y cosquilleos fuera la vida, acaso seña y soplo energizado, existe una avalancha infértil que convoca al pudor y la venganza. Pero si la moralidad resume las licencias del ser, los escondites del signo remiten a una arborescencia fugitiva de la cultura, porque en el bosque incierto de las mentalidades universales no existe una eternidad. Lo específico no es accesorio sino definitorio de proscritas modas. Al final de este pasaje intraducible mantenga usted la calma o si desea perderla no acometa a besos a su amada porque quizá mañana le diga que usted es muy guapo pero que consiguió a otro rico.

Existen mapas perdidos de todas las historiografías de la imaginación, como existen laberintos de sueños y existen amores posibles. También el cuarto repleto de libros asume un alquitranado buque, como si dentro de este palacio minúsculo y serrano —que es una biblioteca— se levantara inconsciente una mansedumbre a la contemplación anacrónica instante. Y en la cristalina oscuridad del mañana un ápice de cordura remueve las mordeduras de la carne inocente, escribe también un testamento a las conquistas humanas y, en su destartalada memoria, una mujer, que rezonga, es como una fritanga china ingerida por miles de millones de personas. Al momento no sabemos tampoco si hay vida en otras regiones cósmicas pero quizá también deberíamos dejar de alimentar los egos nacionales y permitir que las fronteras, inexistentes, fueran abiertas al compás de los intereses populares. Sin embargo, todo es un mercado, ahora global, irruptor y transgresor de la cordialidad y la armonía, de la justicia y del repartimiento equitativo de la riqueza. Simplemente un marxista frustrado no es más que un ideólogo mártir de la cruel sopa de lo imposible. Ante el llano indómito de la saturación comunicativa, el totalitarismo expresivo nunca puede sino mostrar los fragmentos dúctiles de lo que sigue siendo la praxis humana.

ojera

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