Rómulo Pardo Urías escribe

LEO

l

Porque la semiótica me nutrió

igual que un ave del paraíso.

El lenguaje me extravía, siempre,

en un caudal tibio e infinito.

Porque deshice los andamios culturales

de mi vida, todos, al unísono de un grito,

rotundamente la semiótica me nutrió,

pero también la pragmática. Retóricas antiguas

me hicieron mantos de frases estériles,e

pensamientos oxidados, antigüedades baladíes,

son el fruto de mi presente, muerte y evasión

de mi afamado desprecio en esta página en blanco.

La semiótica me nutrió y los espejos simbólicos

extraviaron mi mirada en horizontes playeros.

Por eso leo y aveces interpreto el mundo, porque

explico  ser esta ausencia menos, este nombre

o

de todos conocido como moneda, de nadie apreciado, de pocos

amigos. Porque mantengo la pereza del ruido, mantengo la afrenta

del chismorreo barato, en este cuchitril nutrido por la semiótica.

Si no me hubiera nutrido no comprendería mi incomprensión

de la realidad y los textos. Peor que una hermenéutica ramplona

mi exégesis es un tumulto de huecos, como el queso perforado en la fábrica

por el pene de Mickey Mouse. Y leo así, porque la semiótica me nutrió.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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