Rómulo Pardo Urías escribe

Torrente de nadie, nada aquí

De existir la verdad

sus hazes circundan

el foso de la historia.

De existir, mitad

armonía y caos,

la verdad sería

también el negocio

de la miseria, del hambre,

de la muerte: el capital

siempre renovándose.

Si existiera la paz

no tendría este vacío

que se llena de sexo negociado.

Si hubiera otra forma

de vivir el silencio,

más quieta o menos salubre

—porque el presente es una sal

que oxida el alma con su raigambre—

habría quizá bocas unidas y labios

que en lugar de rezos besaran extraños.

Si la barbarie no fuera hoy

el axioma correcto, quizá

habría un verso con esperanza,

o una familia feliz, quizá

el socialismo de Jesucristo

sería completado. Tal vez,

sólo tal vez, seríamos una hermandad.

Si entonces redujéramos la verdad

a su faz empolvada de hechos,

hoy podríamos decirnos faltos

de sensatez y cordura social,

porque al final nos engulle

una maquinaria destructiva,

nos demuele la fe y la mirada

el derredor violento y constipado

de muerte, sangre y humo. Totalidad

nuestra verdad, si existiera, ¿sería

la víctima o el verdugo? Nosotros

generalmente caemos en la trampa

de creer en lo desconocido y explicarlo.

fugitiva-promesa1

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