La suciedad de los poetas muertos

Esa melosa sentencia,

crucifixión nombrar

escondites inperiosos,

melodía es, tiento es,

soplo, quizá llanto,

no la raza o el designio

—humanos— sino

el precipitar los ácidos

años del spleen –agua—.

Vaporizar el verbo, retorcer

la metáfora, seña y abismo,

truco, mas infeliz, ritmo,

cansancio de generaciones

corruptela y maña: balada

de las mañas torcidas en TV.

Angustiamos, como esfinter

conteniendo, el transitar

segundos y meses, públicos

esperamos, siempre, aquí,

donde versos conjugan

esperpentos —Dios nos incumbe

desde el principio de la luz—.

Ahí están nuestros cadáveres:

versos, metros,

atardeceres, melomanías,

tradiciones, como rosas y tulipanes

en los Países Bajos, siempre,

ganando un poco de terreno al mar

de la barbarie estrecha del sentido.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s