No conoceré

Donde se pierden los tiempos

espacios nombrar la desdicha, cima, corazón,

espuma, frágil inducir,

siempre es tarde cuando el desamor gobierna.

¿Por una vez pudimos ser

pero dejamos arribos en el puerto de la soledad?

Trotamos el océano del dolor,

conquistamos la calle, rencores forjaron

nuestra máquina alfabética. Caímos,

si acallamos por la vida, perdemos.

Pérdida, abismo mi recordarte.

Contra marea indómita,

flujo, también había otra posibilidad,

ese esperanza que me mata, cada día

más, aquí, dentro. ¿Morena

pareces mujer de Zamora? También me hubiese

gustado indagarte. A cambio de mi infidelidad

perdía la razón de lo oscuro. Tuyo, hombre, estaba

despierto, ninguna boca más, otra vez, dolor,

el mecanismo, certeza, pude ir a verte, a León,

no fui, me escape. En Tokio escandalicé el cosmos.

Volar, siempre, acaso me faltaron lecturas coloniales

americanas, por qué toda la carne asada

fue infructuosa: mis riñones siguen ahí,

drenando. Esparcir(me) encima del milenio,

milenario desamor, tinieblas, romper

la cara y el cuerpo, ese perfil. Hoy anacronía,

falacia, este silogismo te amo te odio.

Cada mañana es la misma mañana

esa marca

que soy, sin ti, contigo, ¿no lloro

en silencio desde hace 15 años? ¿No me escondí, no destruí mi alma?

Despacio espaciar también el terrible apotegma del desconsuelo.

Tampoco tú me hubieras hecho feliz ¿o sí?

Por ese andamio versificar tragedias de familias,

historias de familias, familias, sangre,

huesos, cenizas. Quince años, quince primaveras.

Falta, sí, el ocaso de mis besos artificiales, el asombro

de mis manos en los cuerpos jóvenes,

falta mi crimen nombrado despilfarrar lágrimas y cariño.

No estoy aquí, sigo bailando, sigo ahí, en ese oscuro pasaje,

tuyo, esperando ser tuyo, y no me tocas, no me dices,

no me llamas, me miras y tiemblo. Silencio este ágil

caer a la torpeza de no trascenderte. No fuimos,

no somos, no estaremos, ninguna boca nuestra

será boca fértil. Ahogo, sí, compás de psychodelic trance,

ese esbelto refugio, ese lamer mis heridas, tu huella,

madre hoy, mujer siempre, nunca olvido, nunca certeza.

Ningún almacén distribuye mi debilidad, eres,

paralela, tangencial, oblicua, una geometría que no conoceré.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s