Escolaris vitae

Soy estudiante del Centro de Estudios de las Tradiciones del Colegio de Michoacán generación 2017-2022

He vivido una saturación de memoria personal en muchos niveles, una sobredosis autobiográfica, extenuante, pero también racionalmente poco elaborada. Salí de la preparatoria en el año 2000 y estudie antropología social por casi 2 años. Quería ser, me interesaba ser, antropólogo cultural. Pero fracasé en ese intento, más por méritos propios que por situaciones contextuales. Cuando tuve de nuevo vocación para la universidad estudie letras españolas, donde encontré uno de mis más absorbentes temas de estudio, después de recorrer distintas tradiciones y escuelas. Al final me incliné por la vocación de historiador, iniciando estudios en el año 2012, particularmente por la tradición materna.

El año pasado me involucré en el ingreso al posgrado del ciencias humanas con especialidad en tradiciones del Colegio de Michoacán. Después de un proceso de selección fui admitido como alumno y empezó mi aventura zamorana. Ingresamos al posgrado el pasado octubre y ahora estamos en fase de resultados del trimestre anterior. La experiencia dicta que siempre es bueno colocar en perspectiva, de largo, mediano y corto alcance, las experiencias. Para mí ahora es una oportunidad para desarrollar una investigación original y apropiada.

Me he encontrado con muchas temáticas y situaciones académicas que me remiten a mis dos experiencias universitarias previas a mi desempeño como historiador. Considero que ahora estoy por enriquecer mi bagaje cultural, intelectual y conceptual, primero, pero también frente a un reto personal y académico serio.

Y ese parece el sentido primero de la historia, la investigación.

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