Mudanza exitosa

En septiembre pasado emprendí la aventura zamorana cruzando desde Xalapa hasta la ciudad que alberga al Colegio de Michoacán. Hice una selección de artículos, muebles y utencilios varios y me embarqué en una mudanza cruzando del oriente al occidente mexicano. En el viaje de venida, con el inmejorable chofer y cargador Ceferino o Cefe, pasamos cerca de 13 horas de travesía a través de autopistas, gasolineras, tiendas de autoservicio y una que otra parada técnica. Cefe fue practicante de Box y tenía esperanzas de una carrera promisora. El, igual que yo dejo el deporte y siguio otros caminos. También nos acompañaba otro joven, un mudanzero novato. Para Cefe era su primera misión foránea. Desde mi perspectiva fue todo un éxito la obra de Cefe, su acompañante y yo.

Hoy después de 6 meses me volví a mudar, aunque esta vez tuve en mi apoyo un grupo de chicos y chicas que, sin mucha consciencia aunque sólidamente, se van convirtiendo en mi familia zamorana, colmicheana.

Al rededor del medio día arribaron al edificio contiguo a la estética Glam y en las inmediaciones de la Tupper Ware Valeria y Maya. Su postura de apoyo, precisa y oportuna, era hacerse cargo de la comida. Oriundas de Angelopolis su misión fue la empresa de un inmejorable mole, igualmente poblano, así como mantener bajo control la cocina.

De los chicos el primero en llegar fue Eduardo. Montado en su bicicleta, con sombrero de palma, arribó al hospital regional de Zamora, punto de encuentro en la prolongación 5 de mayo. Eduardo y yo iniciamos el acarreo de las cajas de mi biblioteca xalapeña al departamento de arriba.

Después llegó Luiz nuestro colega brasilero y al tiempo Edwin. La actividad estaba plenamente inaugurada. Los chicos y yo subimos mis muebles, libros, maletas, cama y lavadora, último y más pesado, además de complicado, objeto de la mudanza. 

Mientras tanto Maya habia iniciado el traslado de los artículos de la cocina. Poco de antes de concluir la subida, llegó Alondra, estudiante de intercambio del  Colegio de México que hace una estancia en el Colegio de Michoacán y amiga de Maya.

Después comimos y Luiz y Edwin se marcharon poco antes de la lluvia. Alondra, Maya, Eduardo, Valeria y yo comimos pastel y tomamos café. Alondra se despidió pues tenía una mudanza propia aunque de reducidas proporciones. Al final toque con mi guitarra un par de canciones. La lluvia cesó.Eduardo agarró camino. Maya y  Valeria alzaron conmigo la cocina y se despidieron. La mudanza fue un éxito.

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