Ha muerto el astrofísico

Ahora los años se viven
por las grandes muertes,
por las pequeñas muertes.
Este necropatia totalizante
conduce nuestra simulación
de vida por los rieles de destinos
oligárquicos y ajenos.
¿Cuándo perdimos la voz
quienes en la lucha buscamos
una forma de vivir?
Nacemos y moriremos,
en este escenario de sangre,
huesos e injusticia,
ajenos siempre a la armonía
del plácido manto de la luz.
Los años se viven
y se recuerdan
por la muerte
que después es memoria
y vida, ¿pero se viven?
Hoy también murió un olvidado
en vida, murió un recién nacido,
hoy también murieron personas
que valían no por su hechos
sino por estar vivos.
Séneca decía ley es no pena morir.
En el fondo la ambivalencia
necropatia-biopatía, en el fondo
la tremenda mascarada de ser alguien,
ser algo. Patrañas, este laboratorio
de muerte es también
eso que prometen eterno
cuando te incautan,
eso de efímero que tiene
el don de preservar los instintos.
Nada se logra en el hoy que es pasado,
hombres injustos son canonizados,
niños son violentados —y empoderados
en una farsa multinacional y local—
mujeres son explotadas
para alentar generaciones que también
habrán de morir, un día.
¿Cuál es la proporción de los méritos
para valer un recuerdo, un funeral,
una ventaja imbécil sobre la muchedumbre?
Este tedio que heredamos de nuestros ancestros,
disfrazado de deseos de superación,
es una red de idiotez y sensacionalismo.
¿Existe una totalidad que sea igualitaria?
Nunca hemos sido ni buenos ni malos
hemos sido instintos bajo el mito racional
de una faz evolucionada y superior.
Pero el cuento, si el tiempo inabarcable
puede llamarse así, no termina hoy
ni terminará mañana. El cuento —si lo que querían
era cinematografíar algún tipo de realidad—
es independiente a nosotros.
Náufragos en el designo del presente
—oh presente saturado y por ello infértil—
¿qué nos deparó ese mañana que ya está
vendido, mutilado, roto en las fauces
de este esclavismo que no respeta edad,
género, condición racial ni educación?
Ya es tarde porque hoy murió el gran físico.
¿Tardaremos en aceptar que no somos nada
sobre la faz de este territorio que también matamos?
Hay personas y grupos que tienen esperanzas
yo creo que en el fondo y en la superficie
nunca dejamos de ser animales pero perversos.
Todas las realizaciones utópicas del hombre,
todos los inventos, todas las formas
en que expresamos nuestra “genialidad”
no son nada por nosotros
no podemos ser juzgados por nadie distinto a nosotros
porque somos, increíblemente, los asesinos,
lso destructores, los fanáticos.
Y los sin nombre, sin voz, los anónimos,
los de un día de sensación —en la nota roja, en la TV
o en la radio— son ese polvo
para que otros inmensos insuflen de
axiomas una hipotética conducta moralmente
estigmatizada. Ya no puede haber historia
porque no hay teleología —acaso sí la haya
y sea la del aniquilamiento—. Entre las sombras
de todas las formas vivientes en miles de milenios,
nos arrobamos y abrogamos el derecho
a creer que valemos por nuestros méritos
y no que estamos aquí en un tiempo prestado.
¿Hay una solución al enquiste del silencio
que deja la podredumbre que hemos construido?
Nadie debería morir sin un abrazo
sin besar a un otro
sin conocer y saber
sin rayar los bordes de la locura
para volver a un vuelo de vida inmensa.
Estamos extraviados en este presente
y en el desamparo cotidiano
de la necropatia del hombre por sí mismo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.