Too much density

Do I felt again

the smiling tongue

of sorrow?

Here my voice depicted

one minute of smoked souls

and then I fly again

to the rain shadow.

Inside this solitude

there’s a summer memory

trying to climb the horizon.

Here I had this shadow of my self

there I will pay the price of attention

and write false English poetry.

Is there a language greater than

episodic atoms of unloved heart?

Suddenly I must forget

everything against my clouds:

this verb and phrase is one of them

and I will never get enough scholarship

I will never understand what is

a single verse, a tiny piece of something

else than lovely inspiration.

What’s love? Where do we seek

the nude body of young women?

Everything could be different

but I wrote it like that and it’s wrong

again, it’s wrong and impolite.

This rudeness shines all around the table.

Then I smoke another cigarette.

It’s too late to unfold my message.

And I don’t know how to get out

of this density called identity.

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Versificación absoluta

Pasa encima de mí

la teoría indecisa

del absurdo.

Estoy aquí

con nadie

desde hace tan pocos

siglos y me extravié

en imágenes perecederas.

No soy más que un teorema:

el equívoco del silencio

que ruge hacia el interior.

La pesadilla 1

soñé soñarte

luego realidad

fuiste, misterio

desde entonces

mitad salto

mitad grito

mitad voz

mitad nadie.

Yo también

ocupar la vista

ocupaba, mirarte

tensó mi alma.

Aducir entonces

locuras indescifrables

la razón también engendra monstruos,

no es el siglo XXI

es el apocalipsis de la razón.

A los días que vinieron

también imanté dolores

y entonces fui caminar

contra el desquicio

espejismos, sí, no existes.

Idealista —sí— un desear

de estrellas fugaces,

imán, torcedura del alma,

vicio infértil, cabalgata

arremolinando juicios

despectivos. Argentinos

o alemanes, qué más da

la patria vendida, por igual,

y esto, ¿qué es esto?

Un soñar negro, más negro

que la negrura de la esclavitud.

Pensarte, ¿toqué tu cuerpo

alguna vez? Mentira,

todos estos silencios

me componen. Ansia de vomitar

desde esa mañana

a los miles de horizontes

componer la versificación

de nada, de nadie, tú

allá, lejana, siempre, idea de nosotros

nunca esgrimida, también hastío

dolorido y odiado, también

columna de cigarrillos, deseo mortal

sí, nosotros, que no es ahora nada,

inexistencia. Así, dejada a la incertidumbre

la memoria, pesadilla, no nada más para mí.

Bloqueada inspiración

Así retratar ruinas en el viento

conversación, silencio,

fabricar en decibelios

galope de arrullos —levantamiento

dentro— los arrecifes indómitos

que demarcan este anhelo.

Tiempo, sí, escritura de cuerpos:

la vida misma, misterio mayor

dentro de las espigas luces

quietud que arropa también olvidos.

Micro poiesis 1 Cosa dicha

Verbalizaste una generación instantánea

que es tu vida y tus ideas

como si no hubiera retórica del tiempo

porque al final del día Dios te amaba

y eras dichosa como una liebre corriendo en la pradera.

Desmodernidades postinternéticas en una subjetividad hipersaturante lírica

No, el amor no es suficiente,

la carne, los cuerpos, no son

motivos de vida. ¿Vivimos

una era de amor a la muerte

—necropatía—?

Somos reflejos de luces,

espasmos horririzados

de violencias totalitarias.

Y constreñimos a otros

a intentar sepultar

nuestros alientos.

No es pensar

una clave pura,

como razón ilustrada,

es más la terquedad

de un verbalismo

escueto y sensacionalista.

Versificó entonces,

tumefacta mi mentalidad,

los resquicios apoltronados

de un ser desvencijado

entre pesadillas eternas,

etéreas, sonámbulas

isntancias de sangre, sudor y ceniza.

Desmodernidades inculcan

asideros poco fiables

certezas de que no hay nada nuevo

nada que otros —un Borges o un James

o un Eliot o cualquier otro— hayan podido

nombrar. ¿Por qué nombres

existe esa otredad

que saturo contra el espejismo

raudo de mi silencio? Axiomática

la lengua conspira, conspiró.

 

 

Dentro de los relatos, meta relatos

lyotardianos, también escribo

una pulsión de vida, que el amor sacia,

como el agua en un oasís egipció.

Pero acaso mitades de signos

escriben en mí una torcedura

porque mi lenguaje —esa subjetividad

atroz y despiadada— es el emblema

alquitranado de los fastidiosos

conjuntos. Conjugo entonces

así y asa la vida con una tropelía:

ayeres iracundos fertilizan

el magma ardiente de mi inconsciencia.

No es entonces el códice ni su código,

no es la modernidad o su origen o su finalidad,

no… es entonces también distinguir que soy

una rama truculenta

de la versificación del momento,

soy también una psíque, un psiquismo,

una falacia argumentativa,

la tautología de los sexos —macho/hembra—

como cicatriz histórica de la eternidad.

 

Construyo versos en la pocilga

intelectualista de un ser rumiante,

rumio también mi añoranza de mujeres

pornográficas, porque entonces,

ya desde niño la adulteración me dominaba,

era el tiempo de la luz y fue oscuridad,

era el tiempo del amar y fue odio,

era el tiempo del baile, de la fiesta,

tú, fantasma, exististe por mí

y te respeto porque no te olvido.

 

Desmodernidades también es un acto

verbalista, sígnico, de una afijación

iracunda, porque el des retira

el sonido propio del sustantivo,

que es filosóficamente apropiado,

porque al final hay historia

en lo posthistórico

porque hay industria

en lo postindustrial

porque hay pornografía

en lo postpornográfico

porque hay estructuras

en lo postestructural

porque hay naciones

en lo postnacional

porque seguirá habiendo internet

en lo postinternético, pero todo pasa,

todo fluye, sin Hegel, sin Heráclito,

sin Marx, sin Bajtin, sin el recuerdo

flácido de las obras comunes.

Existe también esta entropía

este caos

esta abigarrada instancia

que nos satura, que me hace

sujeto de inclementes pulsiones,

esta inconsistencia sonora,

este huir de la música, esta idolatría

de grandes autores mexicanos.

 

Canon desfigurado, desconocido,

putrefacción racional, esquizoide

análisis, fortuita memoria,

lago de símbolos, aguarda,

sí, que hay precedentes

que no conozco, que no conoceré.

Y en cambio me arroba el sexualismo

ese etos pornonarcotecnodemocrático,

esa oscura rendija de animalidad,

que me arroba el cuerpo,

con la silueta de modelos

ideológicos caducos.

Aguarda silencio

a que pueda interiorizar

tu boca en mi axila

tu aliento

en mi mirada

espera, silencio,

que el amor llegó y se mantiene

erguida la semilla

que da esperanza.

The powerful destroying strength of human nature

She was a raver Queen

dancing all around

playing with fire

and I was a boy with a mutilated

taste, a mutilated way of feeling.

So we danced and she was the most beautiful

girl of the night. I wasn’t a poet yet.

Do I was one? And she plays with fire

and course my soul

and charmed my eyes, my sight,

and she danced as the most beautiful

girl that night.

I was afraid too

bored too

relaxed too

and she was the most beautiful

as my memory told me.

She hugged one guy

she was with him,

and I was destroyed

and no one cares about that.

The light wasn’t real

she wasn’t real

nothing is real since that night.

 

Estuvimos en São Paolo en el VI Encuentro del grupo de trabajo TIPMAL de AHILA del 16 al 18 de mayo

Fue un viaje cansado desde Zamora, Michoacán, hasta São Paolo, Brasil. Los motivos fueron siempre buenos, gradualmente más excelentes que el simple hecho de ir a un congreso más fuera de México, mi segundo congreso en un país extranjero. Sabía que me encontraría con colegas, buenos amigos, profesores estupendos. Todo era parte de la aventura sudamericana, que con creces fue realizada, con ímpetu, con ánimo, con entereza, llevada a cabo.

Platicando en al aeropuerto de São Paolo, al regreso, con un colega ecuatoriano sobre lo que nos trajo incidentalmente a esta ciudad, este mayo de 2018, descubrimos, accidentalmente que ni Fernanda Galindo, ni André Furtado, ni Eduardo González, el

Fernanda Galindo de México, Eduardo González de Ecuador y Rómulo Pardo de México, el primer día del VI Encontro AHILA TIPMAL 2018. 16 de Mayo de 2018

colega en cuestión, ni yo consideramos posible el hecho de ser partícipes del Primer Foro Latinoamericano de Jóvenes Investigadores Historiadores, aquel que no se vislumbraba 2016 en Quito, donde nos conocimos los cuatro. Como parte de las actividades en el VI Encuentro Congreso Internacional de Historia del Grupo de Trabajo de AHILA Trabajo intelectual, pensamiento y modernidad en América Latina siglos XIX y XX, nuestro foro buscaría perfilarse como un sitio que más allá de las posibilidades nutritivas del diálogo, pudiera generar un espacio de retroalimentación, construcción, discusión y recolocación argumentativa de los valores propios de la investigación histórica joven. Fernanda, André, Eduardo y yo logramos plasmar en este primer foro un breve grupo, con una coordinación dudosa en apariencia, con poco auditorio, con más retos y dificultades que con el sabor esplendoroso de la victoria. Y sin embargo vencimos: obstáculos, carencias, distancias, fronteras, edades, formaciones, idiomas, culturas. Así, intentamos construir desde la unificación una puerta, un horizonte de enunciación entre pares, con más o menos logros, con más o menos experiencia, pero siempre con más ganas.

A la derecha el Dr. Hugo Cancino de la Universidad de Aalborg y a la izquierda el Dr. Rogelio de la Mora de la Universidad Veracruzana. Momento de intercambio en un interín cafetero. En el VI Encontro AHILA TIPMAL 2018.

Estuvimos en São Paolo del 16 al 18 de mayo en el Congreso de Historia del grupo de trabajo de AHILA, dirigido, desde una condición de investigador emérito, por el Dr. Hugo Cancino junto con el Dr.  Rogelio de la Mora, ambos con una profunda experiencia intelectual, académica, congresista y disciplinar, pero también formando generaciones de historiadores desde hace muchos años… y siguen en la jiribilla de los foros públicos, con una inmejorable salud, ahínco y dedicación, fortaleza y entusiasmo. Junto a ellos en esta ocasión se encontraron también Marillene Proença de la Universidad de São Paolo y Alayde Maria Pinto Digiovanni, brasileras anfitrionas de esta emisión. Imposible nombrar a todos y todas las personas que participan del comité colegiado del grupo de trabajo, imposible reconocer, desde mi experiencia como congresista, al nutrido conjunto de manos, ojos, respiraciones que dieron su tiempo y vida para que este VI Encuentro fuera posible. Todo fue, también, trascender el estrés lingüístico, superar la barrara cultural, unificar, reitero.

Nuestro pequeño foro estudiantil contó con la participación de Eduardo que viene desde Ecuador, André que es brasilero pero me parece vive en Río de Janeiro, pero eso sí no en São Paolo, María Fernanda recién titulada de su maestría de la Universidad Nacional Autónoma de México y con residencia en Xalapa y yo, actual estudiante de posgrado del Centro de Estudios de las Tradiciones del Colegio de Michoacán.

La experiencia, enriquecedora, nutritente, válida en distintos niveles y por distintas razones, permitió colocar en la escena del debate los intercambios de la disciplina histórica en la modalidad especial que el grupo de trabajo “Trabajo intelectual, pensamiento y modernidad en América Latina, siglos XIX y XX” de la Asociación de Historiadores Latinoamericanistas Europeos (AHILA) desarrolla desde hace ya algunos años.

En la conferencia magistra inaugural (escuchar audio 1) el Dr. Cancino plasmó una serie

Dr. Hugo Cancino en su Conferencia Magistral.

de inquietudes respecto a la decrepitud del estado de bienestar, la ausencia rotunda de un pensamiento izquierdista, las amenzas en el orden global mundial de los nuevos conservadurismos y el resurgimiento, disfrazado o explícito, de los nuevos facismos. Habló también de la dictadura Chilena y de una serie de problemáticas que definen la condición de la globalización, el final o resecamiento de los modelos interpretativos marxistas al finalizar el siglo XX y la condición peculiar del pensamiento latinoamericano en la coyuntura global, retomando los ejemplos de América del Sur de Evo Morales, Hugo Chávez y Lula Da Silva. De esa forma, las actividades del VI Encuentro fueron gradualmente tomando un sabor latinoamericano, instalando reflexiones, discusiones y problemáticas que anunciaban inquietudes amplías en el espectro de posibilidades que el Encuentro posibilitó: estudio de impresos, publicaciones periódicas, redes intelectuales, rasgos y características del pensamiento político, económico y religioso, problemas historiográficos, construcción ideológica (del ingídena, de los nacionalismos, de los regionalismos), entre otros tópicos.

180516_001ConferenciaMagistralHugoCancinoSaoPaolo2018

 

Hubo ocasión de encontrar a colegas y compañeros de distintos países latinoamericanos y europeos asistentes al Congreso. La participación fue in crecendo de menor a mayor. Al lado del auditorio estaba ubicada la librería y una estupenda cafetería donde

hicimos el almuerzo el primer día, además de que tuvimos oportunidad de tomar un buen café expresso acompañado de un tarrito de agua mineral.

Por la tarde, ese primer día de labores, 16 de mayo, nos encontramos los asistentes al Primer Foro de Jóvenes Investigadores Historiadores y nos reunimos con el Dr. Fernando Castillo, moderador de la mesa. La secuencia de participaciones permitió un diálogo íntimo. En primer término participé yo con una lectura de mi ensayo La imaginación académica en la investigación histórica, para después abrir paso a la participación de María Fernanda Galindo sobre el Seminario Estudiantil de Historia Intelectual y Cultural que ella coordina. Posteriomente fue el turno de André Furtado que nos implicó en su reflexión teórico-metodológica sobre la investigación en Historia Intelectual. Finalmente Eduardo González conversó y expusó el tema sobre la mujer en la revolución liberal ecuatoriana. El foro gradualmente fue contando con mayor asistencia, especialmente de jóvenes —alumnos de doctorado o posgrado— y conocidos de algunos de nosotros. Al final la mesa conquistó su fin, reflexionar sobre el quehacer de la investigación histórica en la perspectiva de la juventud que se inclina por este tipo de actividad. El logro fue reunirnos, conversar, intercambiar, asumir un núcleo de trabajo y esfuerzo, una cierta unidad de acción, reflexión y discusión.

El 17 de mayo asistimos a algunas mesas del Encuentro y por la tarde me tocó el turno de presentar mi ponencia. La mesa en la que participé la compartí con un colega de la Universidad Nacional Autónoma de México y una chica brasilieña, insertos en la discusión del pensamiento historiográfico, político y económico latinoamericano de los siglos XIX y XX. Después de que se presentaron los dos compañeros, con la mesa moderada por la Dra. Elisabet Rashkin de la Universidad Veracruzana, mi presentación intentó mostrar alguos ángulos historiográficos respecto a la historia intelectual y cultural practicada en Europa y América, aterrizando en el caso concreto de su práctica en México en el Seminario de Historia de las Mentalidades del Departamento de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Plantaendo un recorrer las generaciones intelectuales en México, a partir del esquema de desarrollo propuesto por Carlos Monsiváis en distintos trabajos, al finalizar mi exposición parecía mucho más coherente entender que la historia intelectual y cultural practica en México va de la mano de los aportes de Serge Gruzinsky y Solange Alberro, en línea directa de las enseñanzas de Marcel Batallon, además de una red de instituciones universitarias públicas, mexicanas, estadounidenses y francesas, que perfilaron este tipo de historiografía en el útlimo tercio del siglo XX mexicano. Finalmente la práctica de esta especialidad histórica en nuestros días puede rastrearse en la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Cuajimalpa, El Colegio de México, la Universidad Veracruzana, entre otras instituciones nacionales.

Presentando mi ponencia Estrategias historiográficas en Historia intelectual y cultural desde la digitalidad postinternética en México

El último día de actividades tocó el turno de exponer a María Fernanda Galindo, que nos condujo por uno de sus temas de mayor profundidad: el anticlericalismo y su influencia y ejercicio en la publicación Repertorio americano. Su exposición, clara y estupendamente planificada, mostró los puntos que representarón un papel crucial en las páginas de una inmensa revista como la que trabajó Fernanda, indicando rutas  interpretativas y explicativas del fenómeno anticlerical como una conducta y estructura ideológica contradictoria pero nitida y sólida. De esa forma, además, en la mesa de Fernanda se expusieron temas sobre publicaciones periódicas y también sobre las condiciones de valoración por ejemplo de los cromos de mujeres del siglo XX en México o de la prensa argentina en el siglo XIX.

Fernanda Galindo Ruiz presentando su ponencia sobre el anticlericalismo en la revista Repertorio Americano

Nuestro esfuerzo se ha traducido en una adquisición de mayor compromiso para mantener el Foro o nuestras actividades como ala juvenil de TIPMAL para el próximo Encuentro a celebrarse en Uruguay. De esa forma participamos, construimos red, tejemos sociabilidades y creamos espacios para el intercambio, la discusión y el diálogo académico dentro de las condiciones de intercambio transgeneracional entre distintas generaciones de alumnos, maestros, doctores, académicos, profesores y demás personas que van constituyendo este núcleo de trabajo. Por consiguiente esta breve relatoria no es sino para dar cuenta de una profunda huella que queda en nosotros como iniciadores de este foro de jóvenes investigadores historiadores. Más allá de los membretes o de los reconocimientos, más allá de las tendencias —divergentes o convergentes—, más allá de las diferencias culturales, André, Fernanda, Eduardo y yo logramos identificarnos, plasmar nuestras voces e inquietudes, hacernos de un lugar, de un pequeño sitio, desde donde poder decir: somos jóvenes investigadores historiadores.

Comité académico del grupo de Trabajo de AHILA “Trabajo intelectual, pensamiento y modernidad en América Latina, siglos XIX y XX” en reunión coordinadora al finalizar las actividades del VI Encuentro