Blogging poético

Hablábamos contra la victoria

No fue tarde cuando perdimos la inocencia

porque en el andar

los sueños se volcaron

pesadillas. Nos fuimos dejando frente

a torrentes de vivencias y pereció nuestra ética

en el rincón cierto de trágicas actuaciones.

 

Pero hubo un tiempo cuando saltamos

y soltamos al viento nuestras proclamas.

Éramos más que trozos de juventud

envueltos por el cristal

de las esquivas frecuencias contra la victoria.

 

Periódicos, revistas, alianzas

fueron cinceles de nuestras voces

y al enunciarnos hermanos

escondíamos al destino

la elucubración inerte como espejo.

Los escindidos hechos fueron caireles

de nuestras andanzas y correrías.

Dejamos en el tiempo un compás de esperanza

hoy podrida en el tormento de una distancia.

 

Al final de los recorridos cada uno

tiene en sí una potencia

de salvar o hundir

el cuerpo y espíritu que nos posée.

Cuando los segundos se vuelven eternos

nos congela la idea misma

que nos indujo a elegir, a cambio de hilar

la urdimbre de nuestras alianzas.

Con la totalidad que ahora está rota

nos asomamos a la vida.

El silencio nos impone una tregua

porque ya los escándalos son

la moneda de nuestros tiempos.

Finalizamos este soplo en el instante

que nuestras letras quedaron absortas

y mutiladas, pero al final del tunel,

donde otros vieron luz, vemos

un recuerdo de nuestra infancia:

la hermandad es hoy un recuerdo marchitado.

Ciudad de México, 2007.

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