Gramatopoeticografia y literatocentrismo alfabetocéntrico

Pentasexualismo, pornopoiesis y taibolización de la vida 2010-2020

La policronía no es lo mismo que la policronicidad, ni en el sentido narrativo como en el temporal. La neologización del vocabulario distingue fases, procesos, procedimientos y transformaciones sintomáticas y paradigmáticas en el nivel morfológico, sintáctico y estructural de la lengua. Una policromía es un producto intelectual del cruce interpretativo entre el nivel fraseológico, enunciativo, discursivo y semántico. El nivel lexicográfico es mucho más reciente y amerita otro tipo de tratamientos.

La realización de una conducta atribuible a una identidad sexual iniciada con altibajos —emotivos, personales y psíquicos— responde también a un inicio prematuro en la contemplacíón de pornografía profesional hacia 1991, al volver a Xalapa y comenzar a utilizar la televisión satelital. Nada más burgués, vacuo e insignificatante que verse inmerso, desde los 9 y 10 años en adelante, en la observación de cuerpos desnudos de mujeres al estilo del Play boy de Huge Heffner hacia el fin del siglo XX. El tema de la pornografía ha sido elaborado por mí en distintos pasajes de mi obra, retomando por ejemplo a Susan Sontag y cierto pensamiento radical feminista y crítico, al tiempo que asumiendo una resemantización de lo pornográfico en términos de vivencia traumática, placentera, sensual, erótica, icónica, simbólica, más que únicamente sexual y genital. Si para el año 2000 que ingresé a la Universidad Nacional Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa a estudiar antropología social —gracias a mi amigo Nicolás Pérez-Arce Novaro que me llevó al Gigante a pagar la ficha para el examen el último día, que era domingo, porque lo había olvidado hacer— había en mí una visión respecto al sexo mucho muy íntima y discreta, personal e intuitiva, pero existía en mis inquietudes el tema de la promiscuidad y el del deseo carnal. Sin duda, mis relaciones afectivas serias fueron el pivote que inició mi vida sexual, sí, allá en la década de los noventa del siglo XX, pero ingresar a la institución educativa no significó otra cosa que apertura. Conocí a varias mujeres —sensibles, inteligentes, cariñosas, comprensivas, empáticas— con quien ocasionalmente —y no en todos los casos— llegué a tener encuentros sexuales muy íntimos y en términos cordiales, pacíficos, buena onda como dicen ciertos mexicanos.

Durante ese proceso continué y amplíe mi expectación de pornografía. No era un mal estudiante. Tocaba y componía canciones en mi guitarra. Era romántico, detallista, gentil y honesto. Una vez en un microbús de la ciudad de México, uno que viaja del metro Constitución de 1917 a Tlahuac, el que se va iba por Periférico, una chica morena, crespa, con inmensos ojos, me saludo. Dentro de mis mitomanías —totales, parciales, absolutas y relativas— esa morena no tenía igual, pero en ese momento no lo discerní. En el año 2002 tuve un gran retroceso vital. Me quedé en un viaje de peyote, luego uno de LSD, luego uno de hongos, troné.

Pasarón años sin que tuviera cualquier tipo de relación erótica, a duras penas logré tener ciertos contactos con algunas chicas que me admiraron por entonces y que se volvieron mis amigas más adelante. ¿No es este mujerieguismo un síntoma del macho que llevo dentro? Seguramente sí, aunque no pego a las mujeres, ni me gusta pelear con hombres físicamente, tampoco intelectualmente. Soy torpe en el mano a mano. Me gustan las elaboraciones sociales, compartidas.

Pero si de pentasexualismo se trata —la irónica cualidad amatoria a mujeres, hombres, transexuales, animales y espíritus— no es más que un «juego del lenguaje» entre una nutrida imaginación psicoanalítico-poética (como teoría literaria y como género literario). Este horizonte enunciativo, falaz, simplón, provocativo, cientificista, oculta sí mi trauma en la cientificidad. Pero no hay humanidades sin escritura, eso sí. No hay más que un nudo nemotético: junto a la ideología del pentasexualismo —¿pansexuales actuales?—  la pornopoiesis como elaboración creativa, neológica: la mujer pornográfica, la creación de prostitutas, la creación porno. Otro rasgo sólido de este macho terco y traumado, empecinado en la idea materialista de un tipo de mujer no fácilmente lograble para un ciudadano común. Pero de inicio fue la duda: pornopoiesis o pornopoesis.Y comenzó una aventura creativa que transformó mi manera de la pornografía. Crisis otra vez, porque junto a la pornopiesis y el pentasexualismo se hallaba la taibolización de la vida. Crisis en serio, terrible, infame. oscura. Y había tronado con mi segunda carrera de letras en ese año. Solo pude sacar mi certificado de estudios incompletos.

Interior y búsqueda. Lo mejor de todo es que comenzaba una cierta trayectoria al lado del antropólogo mexicano Mariano Báez Landa en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social unidad Golfo. Duré trabajando con él hasta 2013 e hicimos varias cosas interesantes: dos Encuentros de Cine y Video Etnográfico, uno en Xalapa en 2010 —al cual no asistí— y otro en Oaxaca en 2012; un vídeo conmemorativo del antropólogo mexicano Salomón Nahmad por su premio de la Asociación Americana de Antropología AFFA  Bronislaw Malinowski, además de mantener un sitio web —del cual me encargaba, a veces con desaciertos, pero sobre todo de la mejor manera—, digitalizar parte del acervo videográfico del doctor Báez y poner en disposición pública tales materiales.

Al tiempo que realizaba estas labores en 2012 inicié mi tercera carrera historia en la Facultad de Historia de la Universidad Veracruzana. Estudia duro. Me enteré que podía sacar mención honorífica y me propuse obtenerla. Y además escribía, creaba.

Tenía mi blog de la entonces sí pornopoiesis. Editaba imágenes al mero estilo de mis primeros intentos en en blog coagulodeletras blogspot punto com. Hacía pastiches visuales, comencé con la meme poética pornográfica, escribía versos sobre mis vivencias taibolísticas del 2010, terminaba mi novela El olvidado imperio Natdzhadarayama, acudía a las tertulias pitoleanos de ópera en Xalapa, sobre todo blogueaba sobre mi tema. Llegué a tener cierta incipiente familla que me pudo abrir las puertas al mundo porno pero dejé de lado las ofertas que representaban tales opciones. Preferí la vida académica, pero en ese entonces quería ir a convenciones de sexo en todas partes del mundo, buscar financiamiento y patrocinadores para conocer estrellas porno, armar un proyecto cultural, escribir poemas a estrellas porno del momento entre un sin número de opciones que se me abrieron. Llegué al grado de grabar mis vídeos de pornomancer que tuvieron gran acogida porque quería demostrar que tenía un trauma pornográfica. Tiene 2 o 3 años que no veo pornográfica y soy más feliz.

La escena taibolística xalapeña de 2017 puede complementar este cuadro policrónico. Mis queridos hermanos Jerónimo, Citlalli, Azamat, Diana y Gael me despidieron antes de irme a estudiar el posgrado al Colegio de Michoacán, acompañándome a un antro bisexual. Fue el fin de una era para nosotros. La taibolización de la vida durante el fidelísmo y el duartismo en Veracruz fue exacerbada, más con el don Fidel Herrera Beltrán, repudiado y enemistado sinceramente por la ciudadanía. Ese fue el momento de mi taibolización, el fin de Herrarismo veracruzano. Los zetas al máximo, la trata en su esplendor: mujeres colombianas, argentinas, venezolanas, rusas, suecas, mexicanas y muchas más. Un paraíso artificial, nos diría Baudelaire, la mercantilización de la carne, su frenesí podría agregar Daniela Itzel. Honor a quien honor merece.

Pentasexualismo como ideología y práctica de la diversidad sexual. Pornopoiesis como elaboración creativa, filosófica y estética de la mujer porno. Taibolización de la vida como acceso mediato al ideal de la mujer pornográfica. Crisis mental. Vaya, pero cómo olvidarlo.

Sigo en la ruta de un autoconocimiento público.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .