Diario publico de Romulaizer Pardo

Diario público de Romulaizer Pardo 4

No soy apto para relacionarme socialmente. Soy polígrafo, eso sí. Esto dificulta mi aceptación por mis pares escritores, en principio, porque no me especializo en género alguno, solo escribo. También mis inquietudes académicas dan al traste con mis relaciones públicas en el mundo creativo. Para los poetas reconocidos no soy un buen poeta. Para los novelistas no soy un buen novelista. Para los ensayistas no soy un buen ensayista. Además me falta conocer el inmenso bagaje cultural de los lugares comunes, tan cambiantes y tan firmes siempre. No tengo la fortuna de vincularme a proyectos creativos alternativos, ni mi proyecto creativo representa una alternativa a algo. Pero en mis falsificadas ubicaciones, sociales e internéticas, he encontrado un cierto respaldo en un sitio como Spillwords. Apenas hace un par de semanas me enteré que había sido nominado uno de mis poemas publicado en dicha plataforma social como poema del año. No recibí el premio, me parece, pero a cambio el comité editorial de Spillwords me solicitó una entrevista, que les concedí.

La vida literaria y académica son muy distintas. Y verdaderamente a veces me pasa que nadie legitima mis escritos, aunque no busco legitimidad. Por ahí alguno que otro contacto reconoce mi talento, pero no soy un autor consagrado. Y en las típicas disputas entre crear literatura y su opuesto, ser académico, yo llevo las de perder. Porque la academia permite comprender y asumir posturas frente a la realidad de una forma completamente distinta a las que se pueden asumir desde la creación. Porque la dimensión política está en juego: ser un académico representa para los creadores el peor de los títulos. Pero crear es mucho más que cuestionar los refritos académicos o mejor aún creer que en la academia no hay libertad mientras que en la creación sí.

Personalmente lo que me fascina a mí es el trabajo intelectual y por eso también soy un mal creador, porque intelectualizo, porque no me dejo llevar por emociones de forma simple. Y en el nivel que los «creadores profesionales» se mueven alguien como yo no tiene cabida: premios y reconocimientos, becas institucionales para crear, abundantes publicaciones, pero sobre todo relaciones públicas sólidas con equipos de revistas, con periodistas, con escritores de más alto grado y un gran etcétera. Yo no sé relacionarme socialmente y mi trabajo no tiene reconocimiento ni valor, es más, ni siquiera es leído ni comentado. Y no es que lo que yo hago no valga, porque siempre existe alguien que te motiva, alguien que te dice, mira eso está muy bien. Pero en el fondo el problema es con mis pares, con mis contemporáneos, con las mafias juveniles de la literatura mexicana, con quienes no tengo tratos. Para la academia soy un outsider, por creador. Para los creadores soy un outsider, por académico. Al final lo que importa para mí es el placer del lenguaje.

Anuncios

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.