Distorsión visual o de la irreverencia del pastiche fotográfico y su sátira

Lejos

Triángulos

Los días encriptaron la forma en la que nos relacionamos. La faz de la muerte ronda en todo el aposento terrestre ¿cuándo ha sido distinto? Un silencio complice, contra natura, esconde nuestra más alto desarrollismo. En el tiempo de nuestra siembra perdemos porque olvidamos que somos naturaleza. Como si en nuestro tiento nos fuera la vida, perdemos al son de los actos el rumbo de las consignas y de los ayeres. Nubes grises embalsaman nuestros sentidos en esta marea de luces. ¿Cuándo será el momento para dejar de lado la envidia y el egoísmo? Nunca podremos escapar del individualismo ramplón y rapaz porque en el fondo estamos sometidos a un régimen que descompone la vida en sombras y figurines de porcelana rotos. Porque en nuestra mirada se pierden los horizontes, porque nunca podremos dejar de olvidar que somos perdón.

Cuando alzamos la vista y observamos la ruindad que producimos ¿nos enquistados el viento su fuerza o perdemos en el silencio la bocanada de humo? Nos colapsan las instituciones, nos empujan al abismo las empresas, nos corrompen los vicios privados y las virtudes públicas nunca llegarán. No somos víctimas, somos cómplices, en este arrabal de inmundas intenciones que paralizan lo humano. Porque en el sin sentido en el que estamos no hay rincón dónde esconderse, porque en el cuchitril de nuestra cultura nos embelesa cualquier átomo de miseria. Porque en el fondo mismo del estiércol que hemos heredado nos escupe un atisbo de esperanza, no para ser solidarios o fraternos sino grises y sometidos.

Pero en el círculo propio de nuestras desgracias, en esa rendija de luces que se asoma todo el tiempo en frente nuestro, existen motivos para creer en otras vidas, en otros tiempos, en otras formas de vivir.. Porque en la cultura en la que estamos perdemos siempre, pero en una otra cultura podríamos ganar todo. Porque las pérdidas son irreparables pero lo perdido no lo es todo. Porque dentro nuestro hay luz también, hay amor, hay intentos por mantener una armonía que sacuda los escombros de esta desgracia. Porque si bien moriremos, la violencia de la muerte no deberá alcanzar a todos, injustamente. Porque al final de las circunstancias en las que nos encontremos habrá algo o alguien a quien abrazar y a quien besar o dedicarle una canción o simplemente sonreír.

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