Distorsión visual o de la irreverencia del pastiche fotográfico y su sátira

Textualizar las sombras

La platonización de un vestigio filosófico propio derrumba las cordilleras de lecturas y significados que pueden atribuir a mi desdén intelectual un abismo de figuraciones. En la analogía que escondo las líneas rotundas de la virtualidad escrita comulgan con mi indómita luz frente a la radiante iridiscencia de cánones perdidos. El trauma de la modernidad, ya ahora yo diría la postmodernidad, inherente a la conformación de un ethos civilizatorio caduco impele a intuir en el alfabetocentrismo un logos imantado al materialismo histórico.

La desobjetivación de la conducta puede escindir la personalidad pero el semantema que prefiguro no es en sí un atisbo de refugio sino una confrontación elemental. Si dentro de la cúspide que indagué en ideologías marchitas y el tenebroso escape a una rotunda complicidad eurocéntrica existe una mecánica diluida, también en el anquilosamiento de lo pasado (post) movilizó los hilos de una efímera presencia. Porque en el nombrar lo desdicho y en desdecir lo nombrado hay una dialéctica que sutura la concreción escueta de lo abstracto, dando paso, así, a una universalidad efímera que se zambulle en tradiciones culturales entreveradas.

El apogeo de la sombras, o la ceguera según Saramago —al cual desconozco—, promulgan una intencionalidad de luces y pantallas que rompe el circuito de lo inmediato para dar paso a un extensiva epidermis sociocultural de fabricación extemporánea. Entonces también asumir lo distemporáneo invita a surcar algo más que el conglomerado de subjetividades atiborrado en nuestro presente. La nulidad contemporánea se fabrica como antídoto a un presentismo descarnado y como dicen otros, y yo había dicho ya, a un presente expandido. La expansión dislocante de la distemporaneidad no es producto de algo distinto a una filosofía del lenguaje poco analítica ni tampoco encuentra una lógica postmetafísca productiva. La verdad distemporánea no es mayúscula ni causal ni sintética ni particular. Es más bien el dislocamiento del tiempo en esquirlas que conducen a un retraimiento del significado inverso a la capitalidad de las ausencias. Somos nosotros, egóticamente, pero también somos los otros, alternamente. Entonces somos la unidad de la presencia y de la ausencia, pero también la acumulación de las modernidades postmodernistas en nosotros y el auge impoluto de la desdicha de sabernos ingentes seres transgeneracionales. Eso no se traduce en un ápice de certezas ni en una desimbolización de lo cotidiano, sino que lo simbólico se ha transformado en una dualidad encriptada según lo glocal. No obstante, el condicionamiento del ser ya no queda expuesto como rincón atesorado sino que se evidencia como selectividad y predilección, como segmentación, como destiempo. Entonces somos una síncopa que se entrelaza con el espejismo heredado de las modernidades postmodernistas, subjetivistas, atomicistas, que nos hicieron caer en el engaño de lo pasado (post), cuando en el fondo existe un urdimbre segmentada de la consciencia y del estar, del pertenecer y del identificarse.

Entonces las sombras —la ceguera— se textualizan como si dentro de una tendencia idealista pudiera hablarse de una materialidad absoluta. Esa materialidad absoluta descifra la elección que nos arrastra según nuestros rasgos culturales, pero que no nos define en sí, sino sobre la elección misma. Porque nos definimos en mediaciones lumínicas y en esa interfaz ocultamos lo que deseamos o somos, pero no lo que nos induce a elegir. Nuestra ausencia es presencia en una distemporaneidad corrompida por el espejismo del absolutismo mediático, pero en el fondo no seríamos nada sin la postinterneticidad, que no es el fin causal de internet, sino el momento posterior, internético, en el cual somos hommus postinterneticus. Si de entrada la infraestructura nos permite ver que en el devenir de las cosas algo es metafísicamente aprehensible eso es la metafísica inabarcable de lo internético.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .