Blogging poético

En el vórtice citadino

Los amaneceres llueven
contra el pelaje de los días,
cicatrizan las ausencias
como torbellinos de instantes,
cimientos que hicieron
lóbregos juramentos al fuego.

Las cabezas de las estrellas
esculpen recintos de paz
en la ondonada del destino
convirtiendo el aire en mutismo.
Los rincones del sol son manantiales
dentro del marasmo del tiempo
porque en la cúspide de los años,
fugitiva y quebradiza, se haya la vida.

Contraluces esparcen sus designios
en los abismos del ahora, galope recordar
la cinta azul de la primaria
de la niña que vestía para el acto protocolario.
Un recreo fugaz escribe las lindes de los espacios
comparando la sigilosa quietud con
el desenfrenado llanto por un helado caído.
Pero en el kiosco esplendente del mar
las caricias se convierten en ramales
de misterios y los enigmas envuelven,
como envoltorio vegetal, la sabia de los instintos.

Percibimos toda la pocilga que nuestra Historia
desvela, porque en el sin número de atisbos
evadimos el saltar la cuerdo de la muerte,
hasta que un avestruz se diseca en nuestra memoria
y contra su plumaje y corrida ensuciamos
los caminos inciertos de la melancolía.

Photo by Guilherme Rossi on Pexels.com

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