Blogging poético

Despedidas

Sin imanes de afectos
somos piezas quebradizas
porque nos unen memorias,
canciones, instantes. Como la vida
teje en nosotros un tiempo
tejemos al vivir una costumbre,
nos adentramos en vivencias,
empleamos los significados
cuando construimos amores,
amistades, vidas unidas en el sol.
Y una vez que todo parece final
nos repele el dolor y nos perdemos
silentes, nostálgicos, melancólicos,
ocasionalmente en los abismos
profundos de la tristeza y la resignación.
Porque en los años compartidos
impulsamos las maniobras del aliento
que nos define en sí como marea
de personas y momentos,
como abrazo y como cariño,
como siluetas de luz y luz misma,
como un inmenso mar de sentido.
Entonces caemos sólidos en la despedida
que es también un abandono nuestro,
de una parte de nosotros, de una pieza
que nos deja un profundo vacío
y nos desarropa a mitad del pasar
las estaciones. En sí nosotros
no perdemos cuando nos despedimos
sino cuando no sabemos de qué forma
acomodar las ausencias y la muerte.
Nos fabricamos corazas y lloramos
siempre con el deseo de rellenar
los vacuos rincones de nuestro corazón
herido y de nuestra alma que clama
un remedio para sanar. Pero en ese trance
también nos descubrimos asombrosos
en el manto y la cobija de la memoria
una vez que nuestro dolor se marchita
y la vida vuelve a abrirse paso.
Entonces nos desvencijamos primero
para después completarnos con los recuerdos
de otras vidas y otros años, de otros tiempos
y otras voces, de otros silencios y otros lugares
cuando encontramos las claves de nuestro
quebrazón y desciframos lo que nos sigue
uniendo interiormente, en grado cero
de angustia y tormento, en esa recomposición
de nuestro aliento cuando vuelve a abrirse
a la luz de la vida, al signo mismo del fuego
y del hogar, a la compañía que nos abandonó
pero que volvemos a significar en nosotros
todo el tiempo. Por eso nos despedimos
a veces a tiempo y a veces no, pero también
perdonamos aquello que nos faltó,
eso que nos hizo dejar atrás el espejismo
dolorido de los recovecos donde encontramos
los errores del pasado, la instancia misma
de los pecados y las faltas que nos dicen más
de nosotros que de los otros. Porque en en este torrente
llamado existencia nos auscultamos siempre
de las pérdidas y en el perder a otros,
que fueron con nosotros, encontramos
la vida y las sombras, las certidumbres
de la vida que no volverá a ser igual
pero que sigue, fluyendo y activa, manantial
dentro de manantiales de esperanza y amor.

Photo by Miguel u00c1. Padriu00f1u00e1n on Pexels.com

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