Blogging poético

Algunas veces la rendición

No hay maneras de luchar
en las que el aire colapse
porque el aliento sumerge
la fuerza a su destino.
Los atisbos propios del tiempo
cobijan la escena de la partida
como la marcha invernal
que sutura los miedos.
Por las rendijas del destino
nos embelesa el silencio
cuando conquistamos el torrente
de la emergencia y del sentido.
Encima de nosotros todos los días
existen fábricas de anhelos y elucubraciones,
pero en sí nosotros somos frutos
caídos del torpe árbol del conocimiento.
Entre los sollozos de la imagen
y los escombros del porvenir
nuestra silueta escribe las fauces
propias de los significados:
¿cuán gran es la existencia que nuestras
luchas comulgan con los arrecifes
de la memoria en la cúspide del sol?
Nada enarbola más nuestro aliento
que su caída porque en el sin número
de intentos nos promulgamos espacios
y tiempos que transitan las estaciones.
Todo lo nuestro importa e impele a creer
que los escondites de la esperanza
comulgan con la suprema magia
de los acantilados. Entonces nos devanamos
la vida y nuestro fin esparce en las laderas
de los agrietados instantes un ápice de cordura.

Photo by Sean Whang on Pexels.com

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