Diario publico de Romulaizer Pardo

Diario público de Romulaizer Pardo 15bis

He visto mi biblioteca de fotos y en ella hay varias portadas de libros alguna vez reseñados en este espacio, libros interesantes y grandiosos que ahora son parte del olvido. No conservé las reseñas, las eliminé. En cambio mis lecturas no cejan, aunque mi dispersión temáticas sea rotunda y contundente. Ahora he iniciado la sección de Bibliocosmos para hablar de esos libros, de varios otros también. Soy un mal lector desde siempre, fatigado, cansado, tedioso, lánguido. Nunca he estado al día ni dentro de las modas y su conocimiento. Eso sí, me falta mucho por aprender, mucho por conquistar, mucho por leer, aunque sepa que no puedo acelerar mis ritmos y que no abarcaré más que una pequeña parte del saber y el conocimiento existentes. Pero eso de leer es un reto en varios sentidos: primero por ser hijo de una intelectual, guerrillera, presa política, científica social y humanista mexicana bastante peculiar y contar desde siempre con una biblioteca bastante buena en muchos sentidos; en segundo lugar porq haber iniciado mis búsquedas personales en direcciones distintas a los temas maternos, en indagatorias sobre autores latinoamericanos, mexicanos, sobre estética, poética, retórica, en búsquedas de otros métodos y modelos historiográficos; como un esforzado constructor de un humanismo digital, no exclusivamente a partir del acceso abierto a fuentes del pasado —de profesión historiador pero asimilando corrientes antropológicas y literarias—, sino también respecto a tener una voz en el ágora virtual, en el mundo de las redes, en el universo de la cultura escrita digital, es decir, en darle seguimiento a este blog. Son varias motivaciones las que me impulsan a mantenerme leyendo y escribiendo, a veces con más faltas, a veces con menos, a veces sintetizando, a veces abarcando, a veces comprendiendo, a veces ignorando. Pero acaso mi inquietud primigenia pueda versa transformada cuando mi intento es un acto comunicativo, autobiográfico, expresivo. Porque muchas veces confundimos la literatura con la creación literaria, cuando lo escrito y lo literario son más que el arte verbal y sus expresiones. Porque todo hecho humano tiene una historia en el espacio y el tiempo. Porque también lo humano es diverso y múltiple, es cultural y polidiscursivo. Acaso no es posible evadir los hechos humanos como transportes filosóficos, semánticos, lingüísticos, insertos en las logias institucionales, sociales, rituales, mercantiles, mágicas, religiosas, reproductivas. Porque lo humano no puede limitarse a una simplicidad sino que remite a una discursividad abigarrada de formas expresivas, culturales, disciplinares, que tampoco se restringen a las disciplinas universitarias occidentales. Porque si queremos estudiar lo humano a través de sus vestigios debemos comprender de forma no reductiva la humanidad. Porque los fenómenos de la cultura son múltiples, diversos, segmentadores. En fin, me interesa de muchas formas mantener este esfuerzo, mantener mi diálogo, mi búsqueda, mi apelación a una esfera de expresividad y comunicación, por mínima que sea.

Pintura de la artista en Facebook Ruth Papalotl, febrero 2021

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