Diario publico de Romulaizer Pardo

Diario público de Romulaizer Pardo 17

Los vaivenes de una tesis, el temor a la crítica, las luchas por intentar hacer un estudio novedoso y completo, todos estos factores juegan en mi presente, son parte de mi día a día, de mis búsquedas, de mis desconciertos. El tema del trabajo de investigación puede muy bin no ser redituable, cuando te enfrentas a un mundo saturado de competidores y de ofertas para publicar o no, para resaltar o no, para construir o no, un perfil académico. Pero también en el ínterin del posgrado quedan dudas, huellas, testimonios, búsquedas, situaciones todas que van dando fisonomía a exploraciones propias, a intercambios y diálogos, a conocimientos, a redes intelectuales y culturales. Y dedicar la vida a un personaje extraño, a un hombre distante, de otra época, es también ver las diferencias con respecto a los cambios históricos, a los modos en los que significa su ser y su obra, su representación como letrado y su estar en el mundo, un mundo completamente distinto del presente.

Las posibilidades de reconstrucción histórica a partir de documentos digitalizados es un arma de doble filo: por la aglomeración de cierto tipo de documentos y la falta de otros, por la saturación informática e informativa, por le exceso de noticias sobre personajes, hechos, circunstancias, eventos, entre otros. Además hay que considerar los cambios epistemológicos, los cambios en el saber, que entre 1700 y 1900 ocurren. Y eso conecta también con la dimensión de la memoria y su rescate, con la actividad acumulada de reediciones de los trabajos de mi personaje principal. Desde el siglo XIX fueron reimpresos poemas suyos y fue ubicándose y construyéndose una memoria monumental sobre Ignacio de Luzán, con lagunas, dudas, incertidumbres. Y gracias a los trabajos más recientes y últimos de Guillermo Carnero podemos saber que nuestro personaje no debe interpretarse restrictivamente como literato sino que su ser hombre de letras lo dotó también de otras facetas y actividades: traductor, versificador, dramaturgo, prosista, polemista, crítico, académico, entre otras de sus facetas. ¿Pero qué tiene que ver esto con el presente? Creo que Luzán representa un modelo de hombre de saber, hombre de letras, que es dable replicar en los contextos del trabajo intelectual heredados del antiguo régimen. En ese sentido, se realizan sus operaciones, sus facetas, como modelos de una tipología del docto y el sabio, del literato y el letrado.

En mis afanas académicos puedo estar completamente equivocado en mis búsquedas y rastreos pero voy ensamblando una historia, un relato, de cómo un ambiente de ideas plasmados en ciertos libros se aproximan a su arribo trasatlántico y pueden dar pistas de los intercambios culturales hispanoamericanos.

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