Diario publico de Romulaizer Pardo

Diario público de Romulaizer Pardo 18

No sé los suficiente de versificación ni de métrica, nunca he aprendido mucho al respecto. Escribo poesía desde hace muchos años, con poca certidumbre sobre su calidad. Me he enfrascado en leer autores de poética de otros tiempos y mis intentos por comprender la teoría literaria tampoco me han ayudado mucho a tener una mejora en mis versos. Soy un poeta lírico en muchos sentidos, improviso, versifico en el instante. MIs adentramientos en el universo de las letras tampoco son del todo fiables, porque al final me gusta mucho la filosofía, la literatura y la teoría, pero dejo de lado las expresiones prácticas, las realizaciones. Al final de cuentas soy también un mal lector, con poco bagaje, con vacíos de información, con huecos y sin sentidos en mi formación. No he tenido una suficiente disciplina ni estoy al día, soy más bien una especie de fósil de las humanidades. Para bien y para mal. En esa medida también me he convertido en un buscador, en un especialista en indagar en repositorios online, pero no siempre eficaz, no siempre a la altura de las necesidades. Y en mi alfabetización —también digital— hay muchos huecos, muchos vacíos, muchas situaciones y hechos no resueltos.

Encuentro mi presente saturado de nombres y lecturas pendientes, de momentos y situaciones que van de una profesionalización académica a mis intentos aquí plasmados, líricos, improvisados. Me encuentro en la indefinición de mi ser intelectual y literario, en mis complicaciones sobre realizar proyectos escritos, e¡con una tesis abundante y que me hace dudar en muchos sentidos. Me encuentro fuera de control respecto a mis esfuerzos porque ando a tientas en el universo de lo escrito y de mis predilecciones. Olvido, entonces, que sigo en un proceso de formación y que me encuentro preparándome para poder alcanzar una meta, olvido que todos los días hay algo que aprender, olvido que nada es definitivo, sino temporal y circunstancial, que al final lo poco o mucho que pueda aportar en mis estudios y con mi escritura será un aporte parcial. Y como dije dudo, me enfrasco en cuestionamientos existenciales personales, me aviento a indagar cosas que tienen poca o nula relación con mis estudios o mis preferencias. Me encuentro, eso sí, desfasado del presente, en esa distemporaneidad que quise teorizar y no pude. Porque al final eso distemporáneo, esa distopía del tiempo es suficiente para entender que la vivencia de la metafísica internética permite conocer una inmensidad informativa que no tiene límite.

Finalizo esta reflexión indicando que mis contradicciones en el terreno escrito oscilan de un humanismo trasnochado a una creatividad repulsiva o distorsionada. En ese intervalo pierdo el fluir cierto y la claridad de mi discurso, pierdo los momentos en los cuales comprender dimensiones de estudio, pero también mi gremialidad profesional, mi ser historiador, mi forma de ser un profesional en el mundo. Pierdo todo eso y me encuentro completamente fuera del tiempo, fuera del mundo, fuera de lugar. Mis indagatorias, entonces, pierden su crédito y al final me ubico en una incierta manera de actuación, en un universo escrito repleto de faltas, de errores, de vacíos, de ausencias y carencias.

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