Blogging poético

Del llanto que no llega

Hay una vida en el tiempo
un sol también
que nos alumbra y los vestigios del amor
nos cobijan. No mido los versos
pero los encripto
siempre contra el signo impropio
de la tolerancia. No soy un ensayista
ni un cuentista, soy un improvisador,
eso me define todo el tiempo.
Debería ser posible acometer
empresas intelectuales
sin perder la calma
pero en el sillón
está escondida la fiebre
que me alucina las épocas.
Lánguidas trazas de los instantes
fulguran en mis adentros
porque las luces me llenan de un mundo
terrible y asombroso, pero en cambio
cuando apago el día y me vuelvo sueño
las espigas infructuosas del sentido
cabalgan en mis adentros.
Nunca debí conocer el árbol del conocimiento
ni tampoco probar su fruto
porque al final terminé perdido,
extraviado, lejano, ajeno.
Eso me cifra, me define, me encapsula,
porque al final seré solamente un mortal
más sobre la faz de estas eternidades.

Photo by Pixabay on Pexels.com

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