Desinstintividad musicalista

Secuelas de una afición argentina: Gotan Project

Identificar los intercambios entre México y Argentina no solo implica observar relaciones internacionales iniciadas en el siglo XVIII en adelante sino incluir reflexionar todo un conjunto de combinaciones y expresiones artísticas, intelectuales e institucionales: música, literatura, teatro, cine, pintura, filosofía, periodismo, universidades, por no hablar del largo etcétera que impone esta relación. Cuando en esa medida evo mis tiempos de inocencia fatal juvenil, entre mis 20 y 30 años, es indiscutible la presencia del disco La Revancha del Tango de Gotan Project. UN trabajo combinatorio, un excelente mix, una estrecha fusión en aras de innovar la tradición, de reconvertir la tradición en novedad. Electrónico, jazzeado, sincopado, radiante, nostálgico, melancólico, intenso, fulminante, tanguero, argentino, el disco hace proclive un instinto por recorrer pasajes, motivos y rincones bonaerenses. ¿Su escucha? Una salpicadura de tiempos y retóricas plateadas, prófugas y sólidas, reverberantes y conquistadoras. Las piezas de este conjunto musical remueven los sedimentos de loops y sampleos, de instrumentos, poca voz pero precisa, armonizando los tejidos de bandoneones, guitarras, teclados (acústicos y electrónicos). Su grandiosidad reside en su potencia y su potencia en su versatilidad. Los sonidos del aire, de los recorridos que plasman un ethos argentino novedoso para la primera década de los dosmiles, resurgen al escucharlo. Dentro de una dislocación que converge entretejiendo mensajes ampliados, el trabajo consiste en su potencia y su radical ejecución, en su diversidad, en su urdimbre de motivos, reiteraciones, cambios, estilos, paradigmas del electropop argentino. Con lo subsecuente de la producción de la banda no fui asiduo, pero este disco proyectó en mi juventud una dimensión de escucha agradable, una satisfacción respecto al ser musical de los sureños de Argentina. Ya tenía mi favoritismo por el rock de esta nación, escuchando desde adolescente toda una serie de discos de autores clásicos de esta vertiente musical: Charly García, Fito Páez, Luis Alberto Spinetta, Sui Generis, Moris, después Cerati como solista y Soda Stereo, Almendra, Claudia Puyo, Alejandro Lerner, Riff, y más adelante Andrés Ruiz, Alex Kryger, Lisandro Aristimuño, entre otros. Mi nexo argentino se traslada a mim primera infancia cuando mi padre hacía una estancia de investigación en el sur. Yo tendría 3 o 4 años máximo y él nos visitaba eventualmente en la Ciudad de México. Y después mi amistad con el historiador argentina, radicado en México, Pablo Montero, quien me prestó sus cintas de rock argentino traídas con él cuando se exilio del país por la dictadura de los años ochentas, me ofreció indiscutiblemente un referente nuevo, ya cuando yo tendría cerca de 15 o 16 años. Los asados en el puerto de Veracruz en ese pequeño departamento de la zona de Boca del Río, muy cerca del hotel Mocambo, fueron intensos tanto por la charla sobre música como por los inmejorables trozos de carne y la excelente técnica de asado de don Pablito, quien ya no está entre nosotros, pero que marcó mi identidad argentino-mexicana. En el 2000 cuando intenté estudiar antropología mi amistad con la ahora antropóloga Patricia Legarreta, viajera y migrante argentina en México que estudió en la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, estuvo marcada por su obsequio de un disco compilatorio de Almendra. Ella, en cierta ocasión, me dijo, sabes más de Argentina que yo. Pero en aquellos años, cuando tocaba en la guitarra canciones de Seru Giran, cuando había escuchado a Fito en la Ciudad de México, cuando me involucraba en los desquiciantes motivos de una depresión de la cual tardé en salir aproximadamente diez años, Argentina significaba mucho para mí. De ahí entonces que al escuchar a Gotan Project, en medio de trifulcas psicóticas, de aventuras y desilusiones, de pérdidas y tormentos del alma, resultara vital para mí la identificación con este material discográfico en vías de renovación. Más allá de mi escuela clásica de rock argentino, La Revancha del Tango representó una interpretación fresca y novedosa del sentir porteño. Ya ahora recordarlo es olvidar todo lo argentino ausente en mis días: Borges sobre todo. Pero también los presentes: Artl, Hernández, Quiroga, entre algunos pocos. De esto se sigue que lo argentino, tan importante en la otrora faceta temprana de mi juventud, ahora ha dejado de latir, pero no se olvida.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .