Diario publico de Romulaizer Pardo

Diario público de Romulaizer Pardo 20

Los límites, las fronteras y las lindes de las disciplinas humanísticas y científicas sociales parten de núcleos comunes y compartidos, el problema de lo humano, del lenguaje, de la historia, de las expresiones culturales. El decurso de los conocimientos y saberes, de las epistemes por las cuales ha atravesado la comprensión de lo humanamente hecho, ha constituido uno de los principales problemas metodológicos respecto a elaboraciones como las ciencias del espíritu, las ciencias de la cultura, las ciencias sociales, las humanidades, las ciencias humanas, entre otras formas de categorizar un tipo de saberes específicos, distintos del saber positivo, causal y natural, de la ciencia matemática, lógica, experimental. Aunque este esquematismo pueda ser cuestionado desde nuestro presente y a partir de distintas posturas, la divergencia entre las formas de conocimiento, no pueden cifrarse bajo entendidos que no aprecien los grados de equívocos y dimensiones de errores teórico-experimentales, procedimentales, pragmáticos, inclusivo teleológicos e interpretativos, respecto a las objetividades del conocimiento.

Pero, en esta dualidad esquematizada, el diálogo de saberes, de posturas, de conocimientos y de teorías y posiciones críticas, da paso a la apertura de interpretaciones y construcción de conocimientos. Si bien el tema la criticología como elaboración de avance del conocimiento es indiscutible, también es cierto que dentro de la construcción del conocimiento partimos de formulaciones de apropiación de tradiciones culturales, disciplinares, técnicas, conceptuales, teórico-metodológicas, entre otras diversas. En el diálogo de estos saberes, más allá de la dialéctica posmoderna-moderna, de las funciones críticas y meta-críticas de los discursos, la polifonía argumentativa permite componer tramas y mallas significativas en vías de ensamblar relatos, en mi caso dentro de la disciplina histórica, desde apropiaciones concernientes a tradiciones textuales.

Porque, por si fuera poco, la segmentación de los conocimientos y saberes históricos pasa, en gran medida, por las posibilidades de registros alfabéticos o centrados en lo escrito, literatocéntricos, o sea, por sus elaboraciones culturales escritas, que devienen en una amplia y profunda construcción histórico simbólica desde la antigüedad clásica hasta nuestro presente. Pero, además, hay que concebir al tema de lo escrito en una diversidad multicultural que no se restringe a lo alfabético o literatocéntrico, es decir, la dimensión eurocéntrica del alfabeto, sino que debe incluir otro tipo de escrituras. Sin embargo, en mi caso, reconozco mis límites en esta tradición eurocentrada, occidental, que también tiene rasgos multiculturales ni restrictivos ni determinantes ni reduccionistas (griegos y latinos exclusivamente).

Sin duda, para mí, se trata también de la exploración amplia de la historia del saber y las disciplinas, de los autores y de los conocimientos históricos, en dimensiones muy concretas, en sus difusiones históricas, en sus procesos de apropiación y circulación, en sus puntos de contraste que inciden como construcción de opiniones fundamentadas a partir de una actividad periodística, de una doxología, es decir, de una «opinión pública» individual profesionalizada. esta impronta de la opinión legítima, es crucial como parte de una historia no exclusiva de los medios de comunicación ni de las formas de elaborar el discurso, sino del pensamiento mismo, sus mecanismos de transmisión y su canales de reproducción, vehiculación, comentario y ejercicio crítico.

El pasado miércoles 7 de julio apareció en la revista TzinTzun de estudios históricos el rescate que hice de una nota periodística hispano-cubana respecto a un “Discurso sobre la filosofía de Kant” escrito por el pensador español de la primera mitad del siglo XIX Ramón Dionisio de la Sagra. El escrito representa un rescata documental que podría muy bien enmarcarse en las primeras huellas hispánicas o ibéricas respecto a la difusión, comentario y apropiación de las ideas de Kant, como parte de la querella continuada entre pensamiento progresista y pensamiento conservador, entre el ala liberal de la sociedad, como lo era de la Sagra, y el ala conservadora, católica y eclesiástica, monarquista y realista, en esa querella que cifró, desde la dimensión de las pugnas económico-políticas, los idearios de las lógicas actitudinales e ideológicas del siglo XIX.

El trabajo puede consultarse en: http://tzintzun.umich.mx/index.php/TZN/article/view/924

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