De recordar no morir

Mi argentinidad

Argentina ganó la Copa América 2021. Me hace recordar una parte de ese, mi latinoamericanismo, ya mutilado de muchas formas por mi ahora hispano-mexicanismo. En fin, mi historia con Argentina se remonta a mi infancia, cuando mi padre, Rafael, hacía estancias profesionales allá en la década de los ochenta. Con las dictaduras militares muchos argentinos migraron a México y se creo esa cultural argentino mexicana de la cual es representante entre otros Nestor García Canclini. Pero bueno. Al cabo de los años tuve el honor de ser introducido al rock argentino por el historiador ya finado Pablo Montero, también argentino, aunque gracias a Armando Michaus, en los ochentas, escuchábamos en casa de mi madre, Margarita, Yendo de la cama al living de Charly García. Luego también con los años una que otra lectura de Borges, de Artl, de Cortázar, de Sabato, entre la poca literatura argentina que he frecuentado.

En la música tuve un periodo fuerte con escucha de Seru Giran, Fito Páez, Spinetta, los clásicos, Litto Nebia, Charly García, La Máquina de Hacer Pájaros, Almendra, al grado que cuando ingresé a estudiar antropología en la UAM-I una compañera argentina, Patricia Legarreta, me dijo, sabes más de Argentina que yo, por que había leído Las venas abiertas de América Latina de Galeano y por todo el rock argentino que había escuchado. Era el año 2000. A Fito lo escuché en el teatro Metropolitan, igual que a Charly, el cual me decepcionó con un concierto superficial, que cortó a medio desarrollar. También escuché a los Enanitos Verdes en el Hard Rock Café cerca del Auditorio Nacional con mi querido amigos de entonces Osiris Janet Triana. Ya con el tiempo fui perdiendo mi afecto a esas predilecciones, aunque lo último fue Illya Kuriaki y los Valderramas, Cerati, Andrés Ruiz, Axel Kryger, Lisandro Aristimuño, alguno que otro disco de los últimos de Spinetta, pero nada más.

Recuerdo la final del mundial de 1990 Alemanía Argentina, que perdió Maradonna, igual que la de Brasil que perdió Messi. Pero también recuerdo la final de la Copa América cuando México fue invitado que perdió con Argentina. Maradona fue un tipo de ídolo para mí por mi padre, que lo testificó en México 86. Pero más cercano fue Batistuta, Simeone, Canija, Crespo. Y al final de cuentas ayer ganó el albiceleste. Esta argentinidad es un tipo de mi latinoamericanismo, que tiene otras facetas, brasileñas, peruanas, colombianas, chilenas, ecuatorianas, venezolanas, dentro de las que tengo ya bastante olvidadas. Pero nunca está de más decir que la memoria se construye y destruye, se ensambla y reconstruye todo el tiempo. Más que el pasado o las huellas, la excusa perfecta para el relato y la rememoración son los hechos presentes.

Photo by Rafael Guimaru00e3es on Pexels.com

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