Diario publico de Romulaizer Pardo

Diario público de Romulaizer Pardo 9

Mi madre me dijo toda la vida que no sabía escribir. Quizá por el hecho de mi falta de entendimiento de la gramática y la ortografía. Y también por eso me pasé mi juventud temprana entre aulas universitarias, fracasos e intentos de estudios de educación superior. Al final siempre estaré comprometido con el estudio. También quizá por eso me interesé en comprender un periodo histórico en el cual se instituye una nueva forma de gramática y ortografía, el siglo XVIII, en el español, gracias a los influjos de la Real Academia Española. Quizá, igualmente, me embarqué en la empresa, compleja y muy abarcadora, de intentar entender a un personaje tan completo y difícil como Ignacio de Luzán, erudito, avasallador en sus conocimientos, absolutamente inabarcable. Pero en sí dentro de mis procesos de conocimiento y de mis búsquedas, dentro de mis poco o mayores profundidades de aproximación a este personaje, a estos contextos históricos y culturales, a esta problemática, no he dejado de aprender.

En complemento con eso he ido afinando y perfeccionando, más o menos, cierta práctica de mejoramiento estilístico, aunque a veces me sigue ganando el desorden, el impulso abarcador y descarrilado. En muchos sentidos me falta síntesis y concreción, soy un esclavo de mi abundancia discursiva. Pero me mantengo en una tónica de aprendizaje, de exploración, eso sí muchas veces abigarrada. Me cuesta mucho poner límites, definir y establecer parámetros y lindes, definir fronteras y afinar puntos de traspaso y delimitación. Más aún cuando me encuentro con especialidades disciplinares donde los puntos de contacto entre disciplinas son requeridos, necesarios y complementarios. Y en cierto nivel de esencialismo, ese que me brinda la cultura alfabética, lo que en muchas formas llama alfabetocentrismo o literatocentrismo, el centralismo de la cultura escrita alfabética, me doy cuenta que mis fronteras se diluyen cuando no consigo más que mascullar aproximaciones muchas veces no certeras ni reflexionadas sino apresuradas y poco fiables.

Pero en sí el problema es de método y de objeto, procedimental, pero también situacional, es decir, ¿desde qué perspectiva parte mi horizonte de análisis, enunciación y estructuración contextual para emprender mi estudio? Porque al final de cuentas me encuentro frente a las dimensiones de ramas y ramificaciones dentro de genealogías infinitas: libros y obras, ideas y mentalidades, que derivan a más libros y obras, más ideas y mentalidades, que si no se delimitan representan la trampa de Hyla y sus cabezas. Al final de cuentas es sensato establecer principios de orden y definir puntos de clarificación, fronteras claras y precisas, límites de ajuste y contenido. Cuesta mucho trabajo comprender que no se tratará, en el caso de un tesis doctoral, de dar carpetazo a un tema, de abarcar una totalidad difusa, amplia y abarcadora, sino de establecer un principio de trabajo, de contribución al conocimiento y elaboración para presentar un aporte a las dimensiones de estudio que estoy proponiendo. En sí no se trata de cerrar —aunque para mí se es el cierra de un ciclo académica— ni de concluir definitivamente una investigación en modo absoluto sino de saber se trata de una de las posibles aproximaciones al problema, mucho más definida, estable, clara, contundente y de aportación, que el resto de los trabajos hasta ahora conseguidos.

Y en ese tenor, dentro de las vertientes que voy encontrando, ubicando y mostrando, me interesa mucho proseguir con el estudio del siglo XVIII en distintas facetas. Me interesa seguir con el estudio de poética, me interesa mucho continuar con las dimensiones del estudio de Luzán en otras facetas de su obra, me interesa continuar con la dimensión de ubicar otras huellas y pistas dentro de periódicos y comenzar algo que hasta ahora no he desarrollado, el trabajo en archivo. Me interesa plasmar y ubicar oportunidades para identificar no nada más el estudio de una época, el siglo XVIII, sino proseguir con todo ese cúmulo de oportunidades de trabajo, líneas de investigación, documentación, disciplinas y subdisciplinas, autores, escuelas, periódicos e impresos, entre otros aspectos, que voy identificando en este proceso de investigación. Pero primero, tengo que acabar mi tesis doctoral.

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